Una generación de emprendedores perdida

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
julio 08 de 2014
2014-07-08 04:00 p.m.

Las proyecciones de desempleo juvenil según la OIT para el año pasado cerraron con 73 millones de desocupados en el mundo, y se proyecta que el desempleo juvenil global aumente al 12,8% hasta el 2018. Por su parte, en Colombia y según el DANE, alrededor del 16% de los jóvenes están desempleados, y la Encuesta Nacional de Hogares dice que, de cada cinco personas de 24 años, solo una trabaja.

Estas cifras aún no han hecho que en Colombia empecemos a ver el emprendimiento como una genuina herramienta para recuperar y sostener la economía. Esto, con el agravante de que, estos jóvenes desempleados son una generación entera de emprendedores en potencia que Colombia puede perder, debido a la alta carga tributaria para hacer empresa, la escasez de mentores, la aversión al fracaso, entre otros factores.

Existen, hoy en día, tres caminos claros para iniciar un proyecto de emprendimiento: la primera, por necesidad; la segunda, por gusto o porque el estudio o trabajo de grado condujo a esa idea; y, la tercera, por estar en el lugar indicado en el momento indicado.

Pero ¿qué podemos hacer en Colombia para no desperdiciar toda esta generación?

Los emprendedores aquí se destacan por ser “guerreros y echados para adelante”. Ser un nuevo empresario significa enfrentarse a un sinnúmero de obstáculos y metas por cumplir, las cuales en ningún momento dejan de ser retadoras, y es por esto que se valora tanto el esfuerzo de quienes se atreven a intentarlo, siguiendo el motivo que cada uno considere motor de su emprendimiento.

Pero el gobierno debe pensar en generar un apoyo a todos los tipos de emprendedores que se tienen en otras economías emergentes como la nuestra. Y me refiero no sólo a requerimientos de fuentes de inversión, educación y servicios de soporte, sino de inculcar en los jóvenes una mentalidad para tomar riesgos, emprender negocios, generar empleo y convertirse en dueños de su propio destino.

Por otro lado, en un país como Colombia, donde la cultura de inversión en innovación es bastante escasa, es necesario expandir las alternativas de financiación para los emprendedores que buscan desarrollar nuevos servicios y productos en el mercado, a través de los fondos de capital privado, inversionistas y banca multilateral.

Es necesario, igualmente, fortalecer la imagen del mentor, dado que ellos deben ser “incubadoras” de emprendedores para brindarles todo el conocimiento y habilidades, no sólo en lo que requiere su negocio sino en aspectos como manejo de capital, gestión, etc.

En Colombia debemos luchar contra la aversión que se tiene al fracaso en nuestra cultura emprendedora. No necesariamente porque una empresa esté en sus primeras etapas de crecimiento, y su director sea un joven emprendedor, significa que tenga más probabilidades de perder que de ganar. Lo importante es entender el gran valor de estas nuevas oportunidades para la economía, y aprender a creer en ellas como generadoras de futuros trabajos, fuente de innovación y desarrollo de líderes sociales y económicos a largo plazo.

Y por último, los requerimientos tributarios en Colombia pueden llegar a ser un gran obstáculo para los nuevos empresarios, e incluso pueden convertirse en una barrera para el crecimiento de estas organizaciones.

Este es el momento para que Colombia, a través de mejor financiación, más mentores e incentivos, y programas de entrenamiento, le apueste al emprendimiento. No desperdiciemos toda una generación de emprendedores en potencia; démosle la oportunidad de alcanzar todo su potencial y jalonar la economía de nuestro país.

Luz María Jaramillo
Presidenta de EY

 

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