Génesis y metamorfosis de las 'subprime'

El sistema operó en forma discreta hasta comienzos de los 90, al contar con la garantía de la Asocia

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
noviembre 04 de 2008
2008-11-04 07:22 p.m.

Una de las múltiples preguntas que genera la actual crisis hipotecaria es porqué el sistema financiero abandonó su ortodoxia, concediendo créditos a perfiles de alto riesgo.

Para abordar el tema es preciso remontarse a la ley federal de Reinversión Comunitaria (CRA ) del año 1977, la cual exigió a los bancos proveer servicios financieros a las familias de menores ingresos. Dicha ley, promovida por la Administración Carter, surgió como respuesta a la presión de grupos comunitarios que argumentaban discriminación racista en la banca hacia los clientes de raza negra, dificultándoles el acceso a préstamos hipotecarios e impidiéndoles convertirse en propietarios. La ley facultó a los agentes reguladores para sancionar a los bancos que no cumplieran.

El sistema operó discretamente hasta comienzos de la década de los 90, al contar con la garantía por parte de la Asociación Federal de Vivienda. En ese entonces Fanny Mae y Freddy Mac, aún no jugaban un papel importante en este tema.

En 1990, sin embargo, el Banco de la Reserva Federal de Boston publicó un estudio, denunciando que continuaba la discriminación racial en el otorgamiento de préstamos. Según explica en reciente artículo Jeff Jacoby, veterano columnista del diario Boston Global, la presión ejercida hacía la banca fue tal, que en un manual difundido por el Banco de la Reserva Federal de Boston se pregonaba que "la ausencia de historial crediticio no debía ser visto como un factor negativo", y que los solicitantes carentes de ahorros para cuota inicial podrían pagarla con "donaciones, préstamos o ayudas procedentes de parientes, organizaciones sin ánimo de lucro o agencias municipales", debiéndose aceptar pagos de seguridad social y prestaciones de desempleo como 'fuentes de ingreso válidas' para cumplir los criterios de capacidad de pago. Como consecuencia y sin entrar a consideraciones de orden político en torno al tema, el presidente Clinton ordenó la mayor modificación a la CRA desde su aprobación. Estableció cuotas por banco y seguimiento de su cumplimiento a través de un indicador de diversidad del portafolio del mismo. Una buena calificación en el índice CRA sería determinante para obtener permisos de fusión, expansión y otros planes. Estas modificaciones, en vigor desde 1995, impulsarían definitivamente la concesión de créditos a habitantes de zonas desfavorecidas y darían lugar a su metamorfosis.

¿En qué se tradujo esta buena intención? En que los bancos empezaron a ver como exigencia del Gobierno el ofrecer créditos a clientes cuyo perfil de riesgo no los hubiese hecho aceptables. Los agentes de crédito y agencias hipotecarias como Fannie Mae y Freddie Mac respondieron relajando sus estándares, facilitando créditos cada vez menos respaldados, a lo que se une en 1997 Bearn Stearns y posteriormente los demás bancos de inversión.

De allí en adelante habilidosos empaquetamientos por la vía de titularizaciones y garantías complementan la metamorfosis al mimetizar su real riesgo. Según estudios de Harvard, entre 1995 y el 2005, las familias de comunidades pobres, adquirieron un 49 por ciento de las 12,5 millones de nuevas propiedades. El resto de la historia, de todos conocida, hoy agobia financieramente al mundo.

El rescate de la democratización del crédito hipotecario en E.U. será un enorme desafío para el nuevo presidente, pues deberá proveer solución no solo a las necesidades crecientes de vivienda, sino a las de aquellas familias que en esta crisis la están perdiendo. Ojalá que las soluciones que se planteen consulten previa y oportunamente la doctrina de riesgo bancario. ¿Acaso no resultaría más efectivo, menos costoso y mejor para todos, facilitar la adquisición de vivienda de los más necesitados, mediante mecanismos más sencillos , directos y de menor riesgo?

eduardo.angel@earasociados.com

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