‘No hay energía más barata que la que se ahorra’

La crisis actual y el impacto que ha tenido el anuncio en las alzas de las tarifas, así como el temor a los apagones, ayudan a que se dé una coyuntura que nos lleve a revisar el marco regulatorio y a encontrar fórmulas para incentivar, a través de mecanismos de mercado, el ahorro de energía.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
noviembre 10 de 2015
2015-11-10 01:09 a.m.

Dice bien el ministro Tomás González en su entrevista con María Isabel Rueda (El Tiempo, 3 de noviembre) que “no se olvide que la energía más cara es la que no se tiene”. Ese mismo día, un editorial en el mismo medio, llama a un ejercicio de reflexión que permita tomar los correctivos del caso.

Para poder educarme en el tema acudí a un artículo publicado por el profesor Enzo Saurap, de la Universidad Católica. Siendo Chile el precursor del proceso de modernización y desregulación del sector energético, acerté en encontrar algunas luces al problema, las cuales me permito compartir.

Al final de la entrevista, el Ministro menciona la demanda de energía como un tema para revisar. Este trae desafíos serios y es de difícil aproximación, no solo en Colombia, sino en cualquier lugar del mundo.

La crisis actual y el impacto que han tenido las anunciadas alzas en las tarifas, acompañadas del temor a los apagones, ayudan a que esta sea una coyuntura que nos lleve a revisar el marco regulatorio y a encontrar fórmulas encaminadas a incentivar, a través de mecanismos de mercado, el ahorro de energía.

El costo para el país, tanto de incrementar la capacidad de generación como de aumentar el número de proyectos con cargos por capacidad, para atraer más inversión al sector, hace que nos obliguemos a ahondar en la búsqueda de soluciones cuyo costo/beneficio sea más atractivo que aumentar la oferta de energía.

En Chile, el Estado creó una institución para ese efecto: el ‘Programa País de Eficiencia Energética (PPPE)’, que se ocupa de buscar continuamente fórmulas de incremento al ahorro.

No pretendo con este artículo adentrarme en los detalles técnicos de cómo enfrentar este desafío. Carezco del conocimiento profundo que esto exige, pero estoy seguro de que habrá expertos que se ocupen de formar un equipo idóneo para hacerlo.

El problema parece estar en la manera como los costos en la fórmula de precio son traspasados al consumidor, sin que el ahorro o la eficiencia tengan un efecto mayor en el margen del agente, sea este generador, transmisor o distribuidor. Este último tiene incentivos para aumentar sus ventas y expandir los sistemas de suministro eléctrico. La formulación de una manera diferente de retribución, que cree incentivos y desincentivos que logren que los distribuidores sean premiados por la reducción del consumo de sus clientes, es el desafío a enfrentar.

Un ejemplo de la posible solución sería que la demanda, a través de los distribuidores, pueda ser partícipe de los ingresos por cargo de confiabilidad, no pagando por la inversión en expansión de la capacidad de producción, sino cobrando por el ahorro que se genera al disminuir la inversión para crear capacidad incremental.

Un tema de fondo para tener en cuenta es que una mayor eficiencia en cualquiera de las tres fases del proceso (i.e. generación, transmisión, distribución) le daría poder a la demanda para controlar el costo de su consumo energético.

Se requiere el concurso del distribuidor para buscar constantemente innovación en lo operativo, y en lo tecnológico para conseguir que se creen programas que ayuden a sus clientes a ser más eficientes en el uso de la energía. Para lograrlo, deben poder retener para ellos parte de los ahorros obtenidos y lograr beneficios tangibles, incentivando tanto la eficiencia como el ahorro energético. Hoy, claramente, este no es el caso.

En el mundo, a pesar de ser difícil, ya hay varios países determinados a cambiar el entorno para incentivar el ahorro energético a través de mecanismos de mercado: Chile, Brasil e Italia son algunos, donde el equipo que el Gobierno designe pueda enriquecer sus conocimientos. Estoy seguro de que existe dentro del DNP y la CREG suficiente conocimiento sobre el tema. Entiendo, además, que buena parte de las herramientas legales ya existe. Hoy, la ley permite la autogeneración y la venta de excedentes, la creación de incentivos tributarios para proyectos de eficiencia y un fondo que financia inversión en ese sentido.

A raíz de la crisis, se abre una ventana de oportunidad para tomar una decisión política que haga que este tema se vuelva prioritario, y así lograr tener el valor de enfrentar los cambios que requiere el sistema.

Concluyo, pues, parafraseando al Ministro: ‘no hay energía más barata que la que se ahorra’.

Salomón Kassin Tesone

Banquero de Inversión

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