'Algo hicimos mal'

De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países sólo uno la

Redacción Portafolio
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mayo 18 de 2009
2009-05-18 12:14 a.m.

Óscar Arias, presidente de Costa Rica, sostuvo el 18 de abril pasado, en la Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago, que cada vez que los países de la región se reúnen con el presidente de Estados Unidos, es para pedirle o reclamarle cosas y para culparlo de los males pasados, presentes y futuros de la región, lo cual no es del todo justo.

No hay que olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras de ese país, y que por lo menos hasta 1750 los americanos, del norte y del sur, todos eran pobres.

Tampoco hay que olvidar que cuando surgió la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montaron en ese vagón (Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, entre otros) y en cambio en América Latina pasó como un cometa sin que la región se diera cuenta.

Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur -en cuestión de 35 ó 40 años- es un país con 40.000 dólares de ingreso anual por habitante.

Ante estas evidencias se pregunta. ¿Qué hicimos mal los latinoamericanos? Aunque no puede enumerar todos los errores, destaca que apenas tenemos una escolaridad promedio de siete años, la cual esta muy por debajo de la mayoría de los países asiáticos y de Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo.

De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países sólo uno la termina. Hay naciones que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.

Existen países donde la carga tributaria es del 12 por ciento del Producto Interno Bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la de cada uno de los países, que no paguen impuestos los más ricos. En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un habitante latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano de este país es 10, 15 ó 20 veces más rico. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.

Tenemos un sistema de valores equivocado. Mientras el mundo desarrollado dedica 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80 por ciento de la población del mundo -en un planeta que tiene 2.500 millones de habitantes con un ingreso de 2 dólares por día-, la región gasta 13 veces más ($1.300.000. 000.000) en armas y soldados, y no los dedica a corregir las desigualdades.

La región se olvida que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Hay que aceptar que este es un mundo distinto, y la mayoría de los académicos, los pensadores y los historiadores coinciden que el siglo XXI será el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos.

Mientras se siga discutiendo sobre ideologías, sobre todos los 'ismos' para saber si el mejor es el capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo o socialdemocracia, los asiáticos encontraron un 'ismo' muy realista para el siglo XXI, que es el pragmatismo.

Para solo citar un ejemplo, recordó a Deng Xioping cuando les dijo a sus viejos camaradas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: "La verdad es que a mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones". 

emece1960@yahoo.com

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