Impotencia

No parece que se pueda mirar con optimismo lo que pasará con el crecimiento de la economía, el consu

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 31 de 2008
2008-07-31 03:32 a.m.

Si los precios del petróleo bajan y el aumento de los costos de los bienes públicos y otros servicios como el del transporte se detienen, la inflación en el segundo semestre será baja y aunque no se cumplirá la meta establecida por el Banco de la República, ésta continuará por debajo de dos dígitos. Los bienes agrícolas también parece que han alcanzado un tope. El tema en el segundo semestre no sería más el de la inflación.

Las tasas de interés no bajarían para este año. Las autoridades monetarias preferirían utilizar otras medidas de política para responder al comportamiento del crecimiento, como disminuir los encajes bancarios para aumentar la liquidez o flexibilizar las medidas de control de capitales.

La revaluación del peso parece haber alcanzado un equilibrio en el corto plazo, lo que permitirá mantener las importaciones a bajo costo y consolidar la sustitución de materias primas, bienes intermedios y de consumo (durable e inicial), y de bienes producidos nacionalmente.

El gasto continuaría con su tendencia y el déficit del gobierno central, sin tener en cuenta las privatizaciones, fluctuaría entre 3 y 4 por ciento. Mientras se siga monetizando el ingreso por privatizaciones el Gobierno podrá hablar de menor déficit, pero la realidad es que éstos serán temporales, por una vez, mientras que los egresos serán permanentes.

A lo que sí se referirán los análisis será al crecimiento de la economía, al consumo y endeudamiento de los agentes económicos y al comportamiento del empleo. La evolución de estas tres variables será definitiva y no parece que se pueda mirar con optimismo.

El Banco de la República estableció una amplia franja para pronosticar el crecimiento: entre 3,3 y 5,3 por ciento para el 2008. Si los técnicos del Banco se equivocasen después de haber pronosticado con tan amplio margen, lo mejor sería que apagaran los computadores y les diesen vacaciones permanentes.

El endeudamiento de los hogares y las expectativas por parte de las empresas parecerían haber llegado a su máximo, se observan crecientes signos de morosidad. Esto afectaría el comportamiento de la demanda interna y, por su parte, con la excepción de materias primas y agricultura, las exportaciones muestran una tendencia a detener su crecimiento y las importaciones a crecer más, lo que profundizará el déficit de cuenta corriente hasta niveles cercanos al 5 por ciento.

Las condiciones de la calidad del empleo seguirán deteriorándose y la tasa de desempleo no mejorará. Factores de desarrollo como la educación y la inversión en ciencia y tecnología continuarán siendo objetivos de segundo orden, y sin que se entere el Ministro de la Protección Social, dedicado a otros menesteres, los servicios de la salud de los colombianos continuarán deteriorándose.
Ante este escenario, el Gobierno mantendrá su política asistencialista, que podrá seguir manejando como la chequera de bolsillo hasta las próximas elecciones ¿le alcanzará?

¿Qué propongo? Declaro públicamente mi impotencia. Además que con el país que van a dejar, lo máximo para una alternativa de política económica será tratar de estabilizar los niveles de desarrollo, porque las arcas y el patrimonio quedarán vacías, eso sí, con más ricos y más pobres para mostrar, pero con seguridad, optimistas.

dgumanam@unal.edu.co

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