La internacionalización económica trae ajustes necesarios

Colombia tiene un gran potencial productivo. Lo que se requiere ahora es que las empresas, con el apoyo del gobierno y en coordinación con las autoridades y apoyos locales, tengan la información para tomar las decisiones frente a esta nueva realidad.

Redacción Portafolio
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febrero 13 de 2013
2013-02-13 01:01 a.m.

El TLC con Estados Unidos constituye una valiosa oportunidad de desarrollar nuevos negocios, pero también pondrá a prueba la competitividad de nuestras empresas. Es un escenario en el que se tendrán que realizar transformaciones estructurales, pues típicamente los TLC catalizan la relocalización geográfica de las empresas e incentivan procesos de especialización intrasectorial en cada región. Por ello, en esta etapa es de esperar que el comercio internacional, exportaciones e importaciones, crezcan mucho más que el PIB.

No obstante, este no quiere decir que la suerte esté echada, por el contrario, es una gran oportunidad para que las regiones de manera activa definan apuestas productivas claves y prioricen las acciones requeridas para que estas prosperen aprovechando las oportunidades que ofrecen los TLC. Es como la navegación en los ríos, si dejamos que nos lleve la corriente terminamos encallando, si le damos dirección y propulsión a la embarcación llegaremos de forma rápida y segura.

Por esto, en la Oficina de Aprovechamiento del TLC, identificando los retos transversales en facilitación de comercio como aduanas, calidad y temas fitosanitarios, y las oportunidades en una amplia gama de actividades productivas, estamos promoviendo la definición de unas estrategias sectoriales en diferentes regiones empezando por Antioquia y el Valle. El objetivo es definir con las regiones unas apuestas sectoriales en productos concretos, en donde las condiciones locales de infraestructura, competencias laborales y disponibilidad de base empresarial permitan la generación de oferta exportable que aproveche en forma rentable el acceso preferencial al mercado de Estados Unidos.

Ahora bien, hay regiones del país que por su cercanía a los puertos y, por ende, bajos costos de transporte podrán atraer muchas nuevas inversiones dirigidas principalmente a los mercados externos. Esto le da ventajas a ciudades como Barranquilla y Cartagena. Pero también con medidas de atracción de inversiones como un puerto eficiente, una zona franca multiusuario, una alianza con el sector educativo local y el compromiso de la dirigencia local para erradicar la corrupción, se podrían generar nuevos polos de desarrollo. Pienso en ciudades como Buenaventura, Montería y Santa Marta. En México, por ejemplo, se generó una relocalización de plantas de productos metálicos hacia la región de Baja California, con el objetivo de proveer a las grandes industrias de maquinaria ubicadas en el sur de California.

Los altos costos de transporte también se pueden abordar buscando oportunidades en servicios o productos que se transporten por vía aérea. El 23 por ciento del valor total importado por Estados Unidos ingresa por este medio. Estamos hablando de un mercado de 490 mil millones de dólares en el que, además de flores, Colombia podría aportar productos agrícolas como los pimentones y tomates, bolsos de cuero, cosméticos, algunas prendas de vestir, joyería, partes y accesorios de máquinas, entre otros.

Otro fenómeno que conlleva la internacionalización de la economía, es el inevitable proceso de especialización intrasectorial para el aprovechamiento de economías de escala y de aglomeración. Es necesario que las empresas, con el apoyo de entidades como Proexport, iNNpulsa, Colciencias y Bancoldex, y las entidades locales, evolucionen de acuerdo a sus ventajas competitivas. No es posible ser competitivos en todo. En México, por ejemplo, la importancia del maíz, el sorgo y el trigo disminuyó –al aumentar sustancialmente las importaciones norteamericanas de estos productos–, pero la producción y exportaciones de frutas y hortalizas como aguacate, fresa, cebolla, tomate o pimentón crecieron dramáticamente. Algo similar ha ocurrido en Perú con los espárragos, en Costa Rica con las piñas, y en Guatemala con las arvejas y los melones.

La especialización productiva no implica necesariamente acotar la oferta exportable. Al contrario, el proceso de encontrar ventajas competitivas debe llevar también a desarrollar nuevos bienes y servicios, especialmente para conectarse con las cadenas globales de valor. Perú, desde la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos, ha exportado 135 nuevos productos del sector metalmecánico y 82 del sector químico.

En el caso colombiano, para dar unos pocos ejemplos, encontramos oportunidades de especialización intrasectorial en vestidos de baño, ropa interior, deportiva y prendas de control en Antioquia, en papaya, lima o piña en el Valle, o en productos de tocador con ingredientes tropicales en Bogotá.
Colombia tiene un gran potencial productivo. Tenemos inmensos recursos naturales, una industria diversa y de una gran capacidad de adaptación, y un sector de servicios cada vez más sofisticado y de mayor calidad. Estamos, por tanto, equipados para enfrentar la internacionalización.

Lo que se requiere ahora es que las empresas, con el apoyo del gobierno y en coordinación con las autoridades y apoyos locales, tengan la información para tomar las decisiones frente a esta nueva realidad, la realidad de la internacionalización.

Hernando José Gómez / Director Oficina de Aprovechamiento del TLC

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