Internet: la mayor sala de espera

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
julio 31 de 2015
2015-07-31 02:45 a.m.

Las enciclopedias y las guías en papel han sido sustituidas como fuente de conocimiento para encontrar información.

Aunque nos cueste asimilarlo, debemos aplicar esta realidad: si no estamos en internet, no existimos. Y esto afecta a todo tipo de profesiones, incluyendo algunas que parecen tan lejanas de la red como la medicina.

A pesar de que internet todavía no ha sustituido la consulta presencial con el médico, los pacientes ya buscan cada vez más información, al experimentar síntomas antes de acudir al especialista. Y después de la visita vuelven a internet para obtener más información a la hora de tomar decisiones, acabar de informarse sobre un tratamiento, o simplemente para compartir su opinión sobre el trato recibido o el médico que les atendió.

En este sentido, las opiniones compartidas de otros viajeros sobre un hotel en Tripadvisor o sobre un libro en Amazon ya no nos sorprenden ni nos cuestionamos su validez. Así, buscar o compartir opiniones sobre tratamientos, profesionales de la salud o centros médicos es algo cada vez más común. Es este ‘rastro online’, sin controlar, el que puede resultar profesionalmente peligroso.

Debemos ser dueños (o al menos intentarlo) del contenido que aparece sobre nosotros en internet, sea cual sea nuestra profesión, más aún si somos profesionales de la salud. Pero para eso debemos perderle el miedo a la red y sobre todo, pensar como lo haría un usuario.

Internet es una herramienta cada vez más poderosa, extremadamente veloz, pero así como puede acercarnos a pacientes y otros profesionales, reforzando nuestra credibilidad y reputación, igualmente puede amplificar el impacto de una crítica (porque un día malo lo puede tener cualquiera) y alejar a potenciales clientes o darles una imagen poco profesional de nosotros. Lo más importante es estar presente, conocer esas experiencias y cultivar la recomendación de todos los pacientes y la valoración por parte de los mismos, así como el respaldo de otros compañeros de profesión.

Otro elemento jugará un papel esencial: la rigurosidad y credibilidad de la información hallada en internet por los usuarios. ¿Quién no ha sentido un síntoma y ha ido a consultar inmediatamente al Dr. Google sobre su dolencia? ¿Y quién no se ha asustado de los resultados hallados en la búsqueda? ¿Tumor cerebral por dolor de cabeza? ¿Cáncer por una tos? O incluso peor: soluciones sin origen claro a problemas de salud.

Una de las cosas que más preocupan del mundo online a los profesionales de la salud es el reconocimiento e identificación de fuentes de información contrastada por expertos. La inexperiencia del usuario en la búsqueda de cuestiones relacionadas con la salud genera, a menudo, alarmismo y propicia actuaciones incorrectas que pueden agravar la patología existente. Los sellos de validación de webs no son una solución el día de hoy, puesto que no existe ninguno que valide el contenido en tiempo real. Por eso, la participación online de expertos claramente identificados e identificables es clave para poder ofrecer respuestas y contenidos rigurosos y con el mejor aval: la garantía de un profesional con una identidad clara (además de una fecha que valide la vigencia de los contenidos). Todo profesional de la salud debe contar con un arsenal de información online al cual poder dirigir al paciente, porque es lo que este necesita: que lo sepan orientar.

Frederic Llordachs
CEO de Doctoralia

 

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