La investigación tecnológica impulsó la producción rural

A medida que la población se incrementa, los recursos alimentarios disminuyen, por ello el aporte de soluciones tecnológicas que permiten un mayor rendimiento en las cosechas, dentro de un balance entre el progreso económico y la sostenibilidad, contribuye a dar respuesta a este reto.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 28 de 2015
2015-09-28 05:39 p.m.

En tan solo 15 años, los procesos relacionados con investigación y trabajo de campo pasaron del papel y el lápiz, a la biotecnología como una respuesta a la seguridad alimentaria.

En el año 1999, cuando la gente aún no acababa de entender qué era el Y2K por el temor de que los sistemas de cómputo del mundo dejaran de funcionar o presentaran fallas por el cambio de fecha a la del nuevo milenio, la investigación agrícola aún no presentaba grandes hitos en cuanto a descubrimientos en el área de biotecnología.

Finalmente, nada sucedió con las fechas de los computadores a las 12 de la noche del 31 de diciembre, pero sí comenzó una nueva era para la investigación agrícola en Colombia con la implementación de nuevas tecnologías y el mejoramiento de los procesos.

La investigación en el sector del agro de hace 15 años era más limitada por los recursos disponibles para la consulta amplia, crítica y actualizada de la bibliografía. Tarea que hoy en día se facilita gracias a las plataformas virtuales, el acceso a material de consulta a través de Internet en formato digital, y la disponibilidad de bases de datos dinámicas.

En ese tiempo las empresas en Colombia solían tener la sede de sus laboratorios de investigación y desarrollo centralizados en Bogotá, precisamente por la facilidad para conseguir información en la ciudad.

Sin embargo, las investigaciones en campo se desarrollaban de forma manual, implicando un mayor número de personas que realizaban recolección y registro de los datos en lápiz y papel para su posterior envío y análisis en los laboratorios.

Hoy en día, los aparatos electrónicos y las plataformas virtuales facilitan la tarea, ya que en las visitas de campo los técnicos utilizan tabletas con aplicaciones especializadas (Apps) para realizar la toma de datos y muestras, y con la ayuda de internet el análisis se produce prácticamente de inmediato.

Esto representa para los técnicos e investigadores ser más eficientes en el uso del tiempo, permitiéndoles obtener más y mejores resultados y conclusiones de sus investigaciones con mayor velocidad, incluso en algunos casos en tiempo real sin importar donde estén.

MÁS ESPECIALIZACIÓN

La tecnología disponible actualmente, ha forzado un cambio en los perfiles de los investigadores.

Anteriormente, era necesario personal de diversos niveles académicos para desarrollar las distintas fases de investigación.

Hoy en día, los investigadores también han evolucionado de manera significativa ya que su nivel de especialidad debe ser mayor, no solo deben conocer a profundidad su respectivo campo, sino también deben saber utilizar las herramientas virtuales que contemplan el uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

La aplicación de nuevos procesos científicos y tecnológicos ha permitido la evolución del agro en Colombia.

Los productos agrícolas han cambiado en los últimos tres lustros gracias al desarrollo de la biotecnología. Un ejemplo de ello es la reciente innovación tecnológica que se encuentra disponible hoy en día en el mercado para lograr mejores y más productivos cultivos de maíz.

TRANSGÉNICOS

Con base en biotecnología se desarrollaron plantas transgénicas tolerantes a glifosato; se desarrolló la tecnología que permite la incorporación de genes responsables de expresar proteínas del Bacillus thuringiensis (Bt) en la plantas que protegen del daño de los insectos plaga.

Con esta tecnología, se logra ofrecer protección completa a lo largo del ciclo de la planta y tolerancia al glifosato, posibilitando el control de un amplio espectro de plantas dañinas con mayor seguridad y flexibilidad, lo que permite que éstas se mantengan más saludables y menos susceptibles a factores ambientales de estrés durante el periodo de cultivo. Al mismo tiempo ayuda a reducir factores de costo de producción, como mano de obra, combustible, equipos e insecticidas, necesarios en los cultivos convencionales.

Uno de los grandes retos de la humanidad en este milenio es la seguridad alimentaria.

Se estima que para el año 2030 se requerirá un 50% más de alimentos para la población global que estará en el orden de 8.3 billones de personas.

A medida que la población se incrementa, los recursos alimentarios disminuyen, por ello el aporte de soluciones tecnológicas que permiten un mayor rendimiento en las cosechas, dentro de un balance entre el progreso económico y la sostenibilidad, contribuye a dar respuesta a este reto.

Ricardo Pérez Barriga
Contralor para América Latina de Dow Química

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