Latinoamérica sigue atrás en innovación

Según en informe ‘Muchas empresas, pero poca innovación’, del Banco Mundial, el porcentaje de compañías latinoamericanas que anualmente presentan un nuevo producto en el mercado está 20 por ciento por debajo del de las organizaciones de Europa del este y Asia.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 01 de 2015
2015-07-01 01:50 a.m.

La noticia sobre la fuerte caída de la inversión extranjera en América Latina produjo grandes titulares en varios países en días recientes, pero hay otro dato –menos conocido– que es, aún más preocupante: las deprimentes estadísticas de innovación en la región, que tendrán un impacto mucho mayor en el futuro.

Por supuesto, el declive de la inversión extranjera, anunciada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), no es nada para celebrar. La inversión extranjera directa en la zona se redujo en 14 por ciento en el 2014, después de cuatro años de aumentos consecutivos, dijo la organización.

Las razones de la disminución fueron principalmente la caída de los precios de las materias primas, lo cual atrajo menos inversiones para puertos y otros proyectos de infraestructura relacionadas con la exportación de productos primarios, y las políticas espantadoras de capitales de algunos gobiernos. La inversión extranjera en Argentina cayó en 42 por ciento el año pasado, y en Venezuela en 88 por ciento, según la Unctad.

Pero, aunque estas cifras son preocupantes, la mayor amenaza para la prosperidad de la región es la falta de innovación de varios países, que les impide producir bienes con más valor agregado.

Hay varios indicadores de la innovación, pero uno de los más reveladores es el número de patentes internacionales registradas por cada país. Cuando un inventor hace un descubrimiento que tiene un gran potencial comercial, por lo general lo registra, además de su país, en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, o ante la Organización Mundial de Propiedad Intelectual de las Naciones Unidas (Ompi).

Las últimas estadísticas de ambos registros de patentes muestran que los países de América Latina, aunque están aumentando su número de patentes internacionales, no lo están haciendo al ritmo que debieran para cerrar la brecha que los separa de otras partes del mundo.

De acuerdo con nuevos datos de la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, que clasifica las patentes por el país de origen de los inventores, EE. UU. registró 159.000 el año pasado; Japón, 56.000; Corea del Sur, 18.000; Alemania 17,000; China (incluyendo Hong Kong) alrededor de 8.700; Gran Bretaña y Francia, 7.100 cada uno; Israel, 3.600; India 3.000; Singapur 1.000, y España, 900.

En comparación, los 32 países de América Latina y el Caribe, en conjunto, registraron alrededor de 836 patentes, según la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos.

Sí, leyeron bien: toda América Latina y el Caribe, con una población de casi 600 millones y dos países –Brasil y México– que, respectivamente, son la séptima y decimoquinta economías del mundo, registraron menos del 5 por ciento de las patentes registradas por Corea del Sur, y apenas el 23 por ciento de las registradas por Israel. Las estadísticas de la Ompi reflejan una disparidad similar.

La mayor parte de las patentes de América Latina fueron registradas por Brasil (362) y México (222). Le siguen Argentina (81), Chile (64), Colombia (25), Costa Rica (32), Cuba (19), Venezuela (14), Trinidad y Tobago (8), Perú (5), Ecuador (3) y Bolivia (1).

Algunos países latinoamericanos como Brasil, México y Chile han más que duplicado sus patentes internacionales en los últimos cinco años. Pero vienen de tan atrás, y hay tantos de sus vecinos que no avanzaron prácticamente nada, que la región no se está poniendo al día con otras economías emergentes como India, que han más que triplicado sus patentes internacionales en el mismo período.

Es cierto que se puede innovar sin registrar patentes. A China le ha ido bastante bien haciendo pequeños cambios en productos inventados por otros (sin contar lo que descaradamente piratea) y exportándolos masivamente.

Sin embargo, un reciente informe del Banco Mundial sobre la innovación en América Latina, titulado ‘Muchas empresas pero poca innovación’, muestra que, incluso cuando se trata de innovar sin patentar, la región se está quedando atrás. El porcentaje de empresas latinoamericanas que anualmente presentan un nuevo producto en el mercado está 20 por ciento por debajo del de las compañías de Europa del este y Asia, según dicha investigación.

Mi opinión: lo que va a determinar el futuro de América Latina no serán los grandes discursos ideológicos, sino la innovación y la educación de calidad.

Corea del Sur, Singapur y otras naciones que eran mucho más pobres que los países latinoamericanos hace solo cincuenta años, hoy tienen altísimos ingresos per cápita, precisamente por su obsesión nacional con innovación y la educación de calidad.

Ese es el camino a seguir para América Latina, pero los últimos datos de innovación muestran que son pocos los presidentes latinoamericanos que así lo entienden. La mayoría de los líderes de la región parecen estar viviendo en otro planeta, o en un pasado muy lejano.

Andrés Oppenheimer

Periodista - Columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald

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