Opinión / Lo leí en internet

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 28 de 2014
2014-05-28 09:48 p.m.

Alguien me dijo en estos días que había visto en internet que Juan Manuel Santos había recibido 12 millones de dólares de una campaña de narcotraficantes para lograr el proceso de paz; me demore un tiempo para explicarle que la noticia era diferente, y que era una acusación sin pruebas aún, donde se afirmaba que la campaña de La U en 2010 había recibido 2 millones de dólares de una persona que potencialmente tenía vínculos con un grupo de narcotraficantes que estaban buscando someterse a la justicia.

Pasado esto le pregunte donde lo había visto, y su respuesta fue tan simple como “lo leí en internet”.

Este caso, que se suma a muchos más inocentes y sencillos, y a otros realmente complejos, es un claro ejemplo del Fenoval (Fe en información no Validada) que sufren del que nos habla John Sudarsky en sus trabajos de capital social; esta credulidad de nuestra sociedad tiene orígenes profundos y tiene impactos enormes en nuestro día a día y en el futuro.

Uno de los grandes retos en internet es encontrar información válida y soportada, ya que al eliminarse el proceso editorial, no hay un filtro de calidad en la información y no existe ninguna responsabilidad por lo que se afirma, que en muchos casos se presenta como verdad absoluta y no como una simple opinión.

Esto es aún más complejo en redes sociales, donde noticias falsas creadas por ironía causan revuelo en la población, como es el caso de la noticia que se dio en Barranquilla sobre el falso triunfo del Junior de la estrella del semestre.

Hoy la información fluye con mucha fuerza y sin control, y desafortunadamente muchas personas la creen fácilmente, bajo de la premisa que “lo que está escrito, verdad es”.

Es estupendo que las personas puedan crear contenidos, dar opiniones e incluso publicar cosas sobre lo que está pasando, pero es fundamental guardar respeto por quién lo va a leer y no tiene la capacidad de distinguir entre una opinión, un punto de vista, una verdad o simplemente una mentira.

Por esto se ha recomendado que se lea en páginas de diarios, revistas, universidades o de personas altamente reconocidas, para causar un ligero filtro editorial a lo que se va a leer y asi formar una idea de la información con criterio propio, como se hace con las noticias en la radio y la televisión.

Es común ver en redes que alguien afirma que Uribe es paramilitar y que Santos es Castro-Chavista, sin saber que significa ni lo uno ni lo otro y sin ninguna prueba de que así sea, y esto causa que andemos desinformados y regidos por las pasiones y no por las razones, lo que genera una abstención superior al 60% en votación entre otras cosas.

Por eso cada vez que entremos a internet hagamos las siguientes preguntas sobre algo que estamos leyendo: ¿a fuente es confiable?, ¿lo que acá dice favorece a quién lo escribe?, ¿explica el por qué de la afirmación?, ¿es una opinión o una afirmación?, ¿hay otros puntos de vista?

Hoy la verdad es cada vez más esquiva y cada vez que escribimos algo en la red somos responsables por lo que esto genere, ¿o no había pensado que alguien pudo haber leído una cosa suya y con eso tomar decisiones o posiciones?

Camilo Herrera Mora

Presidente de Raddar

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