Medidas que no son

El debate sobre los precios de la energía en Colombia debe darse con argumentos técnicos y discusiones conceptuales de altura, para que sea posible encontrar caminos para mejorar la competitividad del sector que no vayan en contradicción con la confiabilidad energética del país.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 24 de 2015
2015-09-24 03:43 a.m.

Un tema que se ha vuelto repetitivo en los medios de comunicación es el precio de la energía en Colombia. Algunos actores señalan que, en este sector, está en riesgo la competitividad debido a los “altos costos” que el sector eléctrico ofrece. Incluso dicen que el valor del kilovatio hora llega a ser hasta el doble de los países con los que competimos.

Esas afirmaciones son totalmente erradas.

De acuerdo a un estudio publicado por los gremios oficiales de la energía: Acolgen, Andesco, Asocodis y Andeg se demuestra que Colombia se encuentra en la mitad de la clasificación de países por precios de este bien, e incluso está por debajo, si se compara con sus principales socios comerciales.

El informe asegura que el precio medio industrial es inferior al de la mayor parte de los países de la muestra.

Si la comparación se realiza con vecinos como Perú y Brasil, como se suele hacer de manera ligera, es necesario explicar que estos no son mercados cuya formación de precios sea reconocida como eficiente y en los cuales exista la participación de múltiples agentes.

Se basan en esquemas de valoración de recursos a costo contable, presentan múltiples problemas de suministro, cuentan con insumos subsidiados y resultan bastante distantes de un mercado en competencia como el que se implementó en Colombia desde hace ya más de dos décadas.

No amerita ni siquiera compararnos con naciones como Venezuela o Argentina, debido al modelo económico que impera en dichos países.

Los esquemas de los vecinos son más parecidos al utilizado hasta principios de los años noventa en Colombia y que nos llevó al racionamiento. Ese problema causó pérdidas por cerca de US$1.600 millones de la época, según un informe de la Contraloría General de la República.

El estudio en mención hace una comparación, con una tasa de cambio por dólar de $ 2.001 en promedio para 2014, encontrando que Colombia en nivel de tensión 4, donde la mayoría de las industrias se conectan, está de media tabla para abajo, con una tarifa de 10 centavos de dólar por kWh (US$/kWh). A mayo de 2015, la tarifa es de US$ 8,1/kWh, siendo solamente superada por 3 países.

UN DEBATE SERIO

En la Asociación Nacional de Empresas Generadoras, Andeg, consideramos que se deben adoptar las mejores prácticas de diseño de mercados, tales como las que operan en Estados Unidos y Europa; creemos firmemente que más mercado es mayor competitividad.

Nuestra apuesta es realizar un debate de altura, que sea técnico e informado, que contenga discusiones conceptuales sólidas, de manera tal que neutralice el carácter de los distintos intereses.

Lanzar propuestas sin valoración de impacto, reduce el debate a ejercicios de casuística, que resultan pobres conceptualmente.

Así se construyen ‘empresitas’ pero nunca una visión de país a largo plazo y mucho menos de competitividad. Lo que preocupa es que el Gobierno Nacional se involucre en debates pobres, presionado por la ‘real politik’ y publique medidas sin el debido rigor técnico.

Una reciente propuesta regulatoria (Resolución 109 de la Comisión de Energía y Gas, Creg), tiene profundamente preocupadas a las empresas de generación termoeléctrica, en la medida que destruye el valor de las compañías y cuestiona no solo la fortaleza institucional para la protección al inversionista sino el mismo sentido de la propiedad privada.

Este sector ha cumplido a cabalidad su compromiso de soportar el sistema eléctrico en los veranos intensos o fenómenos de El Niño, como fue el más reciente en 2010. Gracias a los generadores térmicos se logró entregar energía a los hogares en aquel tiempo y gracias a los mismos esperamos que el siguiente no derive en temas catastróficos.

La aproximación de la Creg para resolver un problema planteado por parte del sector industrial, asociado a la escasez de contratos de respaldo financiero, es mediante un ajuste al cargo por confiabilidad.

Esta visión es equivocada; la escasez de contratos es resultado de la limitada oferta de gas natural para la generación térmica (las empresas fueron inducidas por el Regulador en 2006 a realizar inversiones para la construcción de facilidades que les permitieran alternativamente operar con combustibles líquidos por la ausencia de contratos de suministro y transporte de gas natural) y de otro lado, por la nula participación de intermediarios financieros y comisionistas de bolsa, lo cual exige una revisión del diseño actual del mercado eléctrico, tal como ya lo esbozó el actual Plan Nacional de Desarrollo.

Eso es lo que hemos venido proponiendo desde Andeg en diferentes escenarios y a las diferentes autoridades como el Ministerio de Minas y Energía, el Ministerio de Hacienda y al Departamento Nacional de Planeación.

Desde este gremio de generadores continuaremos trabajando para presentar propuestas estructuradas e insistiendo al Gobierno que el debate debe darse desde los conceptos, que son el mejor instrumento para construir un país más productivo.

Alejandro Castañeda Cuervo

Director Ejecutivo de Andeg

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