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Las mentiras del euro

Europa, con Alemania a la cabeza, se prepara en secreto para el peor escenario, la quiebra de Grecia

Redacción Portafolio
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marzo 17 de 2010
2010-03-17 01:21 a.m.

El entonces presidente de la Comisión Europea, el francés Jacques Delors propuso a finales de la década de los años 80 la creación de la moneda europea. Inicialmente, las autoridades alemanas recibieron con frialdad esta propuesta, pues entendían, como lo manifestó Karl Schiller, antiguo ministro de Economía y Finanzas, que el poderoso marco alemán se "disolvería como un cubo de azúcar en una taza de té". Así sucedió.

El pueblo alemán, según nos recuerda el semanario Der Spiegel, no estaba particularmente enamorado con la idea de enterrar el signo monetario de la nueva Alemania, y menos aún preparado para reemplazarlo por una moneda europea. Las encuestas de la época daban cuenta de lo anterior; el 60 por ciento se oponía abiertamente a la propuesta de Delors.

Para aplacar este descontento popular, Teo Wengel, a la sazón ministro de Finanzas alemán, propuso el denominado pacto de estabilización, por medio del cual solamente los países europeos con finanzas públicas sólidas podrían ser parte del nuevo orden monetario europeo. Bajo este criterio, los países miembros debían adoptar un déficit fiscal como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) no superior al 3 por ciento.

En sus orígenes, el euro favoreció a toda Europa, y especialmente a Alemania, que se consolidó como una superpotencia en los mercados externos. Otros países aprovecharon esta fortaleza monetaria para vivir más allá de sus propios medios. Con el tiempo, el pacto de estabilidad del Tratado de Maastricht se volvería letra muerta. Desde la creación del euro el primero de enero de 1999, los 16 miembros de la Eurozona han sobrepasado el límite del 3 por ciento en 43 ocasiones, evento observado especialmente en los últimos dos años.

En la medida que las infracciones se acumulaban en Bruselas, los Estados Miembros se defendían y anticipaban sus ingresos fiscales, posponían gastos o escondían sus deudas para poder cumplir con las metas establecidas en el pacto de estabilidad. Como es natural, este carrusel no podía seguir indefinidamente. De acuerdo con Der Spiegel, "la moneda europea basada en mentiras empieza a pasar la factura". La tragedia griega fue la gota que rebasó la copa y desacreditó finalmente el pacto de estabilidad.

En principio, la economía helena cumplía con las metas fiscales, pero inflando sus ingresos en las cuentas nacionales con recursos del mercado negro, la prostitución y el juego. En el 2006, el déficit fiscal era del 2,9 por ciento del PIB, un ejemplo de papel para Europa.

Grecia acudió a Goldman Sachs a comienzos de la década para endeudarse al margen del ojo avizor de la Comisión Europea y vivir así la vida loca sin control fiscal. Con razón, la canciller alemana, Ángela Merkel, puso el grito en el cielo diciendo que "sería una desgracia que los bancos, que casi nos llevan al desastre, estuvieran involucrados en la falsificación de las estadísticas de Grecia".

Europa, con Alemania a la cabeza, se prepara en secreto para el peor escenario, la quiebra de Grecia, que podría empujar al abismo a los países cuyos déficit fiscales superan el 10 por ciento del PIB: España, Irlanda y Portugal, y con ellos, al euro.

aespinosa@minagricultura.gov.co

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