Mercado laboral, más tendencia que coyuntura

Se debe fijar la atención en cómo se construyen y se analizan las cifras provistas por el Dane. Un elemento que se destaca de los reportes sobre mercado laboral es el comportamiento del subempleo objetivo.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 29 de 2015
2015-05-29 11:45 a.m.

Varios analistas han llamado la atención sobre los posibles efectos negativos de la reciente coyuntura de bajos precios del petróleo y devaluación del peso colombiano sobre el mercado laboral. A este respecto se subraya la caída directa del empleo en el sector petrolero, la incidencia indirecta producto del desestimulo a la inversión ocasionada por el incremento del precio tanto de los equipos como de  los insumos importados y las restricciones al empleo gubernamental derivadas del crecimiento del déficit fiscal.

A pesar de que los argumentos esgrimidos por estos analistas son consistentes con las formulaciones teóricas de los economistas y con experiencias en otros tiempos y otras latitudes, las cifras entregadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) muestran un moderado pero persistente descenso de la tasa de desempleo. No se trata de indagar a quién se le concede razón, ni tampoco ilusionarse pensando que el país tiene una suerte de revestimiento de teflón frente a las cambiantes condiciones internacionales, más bien se debe fijar la atención en cómo se confeccionan y se leen las cifras provistas por el Dane.

En una importante labor de difusión, desde hace unos años el Dane le presenta al país unos informes sintéticos sobre los resultados mensuales del comportamiento del desempleo, en el que registra los datos de los principales agregados, distribuidos por diferentes medios de comunicación. Teniendo en cuenta que es una síntesis solo se pueden tener idea de cómo han cambiado las tasas pero no se puede hacer inferencia directa sobre las razones de esos cambios. Para ello habría que conocer información más detallada, alguna presentada por el Dane en su página de internet y otra inexistente, pero absolutamente necesaria para entender qué pasa con el empleo en el país.

Una mirada sobre los cuadros estadísticos presentados por el Dane permiten presentar algunas hipótesis sobre la discrepancia entre los analistas del mercado laboral y las cifras de desempleo, la principal de ellas es que la caída de la tasa de desempleo es resultado de un reacomodo del empleo no siempre en dirección favorable al bienestar de los trabajadores. El elemento fundamental, que no es novedad, es la batería de preguntas que tiene la encuesta integrada de hogares para determinar si la persona puede ser considerada ocupada o ha hecho diligencias para conseguir empleo (es desempleada). En ese conjunto de preguntas es determinante la referencia temporal, pues se indaga si en la semana anterior a la encuesta la personas trabajó con o sin remuneración o se ocupó en algún negocio por “una hora o más” y si ha trabajado por lo menos 2 semanas consecutivas en los últimos 12 meses. La construcción de indicadores con base en esa referencia temporal, y presentados de manera sintética, no deja ver como se recompone la ocupación ni sus efectos sobre el mercado laboral.

Según las cifras presentadas por el Dane la ocupación ha crecido en sectores como “comercio, hoteles y restaurantes” y “servicios sociales comunales y personales”, que se destacan por dos elementos: de una parte son sectores altamente jerarquizados cuya base contiene un fuerte carácter informal y de otra son ramos de alta participación femenina, especialmente el de servicios sociales en los que el número de mujeres ocupada dobla al de hombres. Las características de estos sectores ilustrarían bastante bien la idea de que las personas no se quedan desocupadas –en sentido del Dane- cuando pierden un empleo sino que en efecto deben encontrar la manera de llevar comida a sus mesas, así su actividad –cualquiera ella sea- puede ser considera como ocupación.

Otro elemento que se destaca en las cifras del Dane es el comportamiento del subempleo objetivo. Si bien se observa un leve descenso en la cifra total, en sus componentes hay un cambio significativo: tomando en cuenta los últimos diez años se aprecia que el subempleo tanto por insuficiencia de horas como de ingresos tiene una tendencia ligeramente decreciente mientras que el subempleo por competencias (empleo inadecuado por competencias) ha crecido desde 2006 y en marzo de 2005 se situó en 6,1 %. Este cambio en la composición señala que enfrentamos un importante problema de subutilización de las capacidades del recurso humano en el que la población se ve abocada a ocupaciones inferiores a sus conocimientos, situación que es particularmente llamativa cuando uno de los retos del país es elevar el nivel educativo.

Una característica más es que en correspondencia con la idea de la reducción del tamaño del Estado y del déficit fiscal el volumen de empleo gubernamental reporta una tendencia decreciente. Esas cifras se refieren por supuesto al empleo directo pues es por todos conocidos la generalización de la contratación pública a través de órdenes de prestación de servicios, que quedaría registrada en el crecimiento del número de trabajadores por cuenta propia, que en marzo de 2015 constituían una relación de 1,3 con referencia a los obreros y empleados particulares. Condición similar en términos de la composición del empleo se vería en el ramo industrial, pues aunque las cifras muestran una permanente –sin contundencia- expansión del empleo industrial es necesario auscultar con mayor detalle la vinculación laboral por tamaño de capital de la empresa y por condiciones laborales.

Como conclusión del comportamiento de los indicadores de empleo en la coyuntura se podría afirmar que el sostenimiento en la tendencia descendente de la tasa de desempleo se explica por un reacomodo del empleo hacia actividades menos seguras o estables para los trabajadores, que no es otra cosa que profundizar la dinámica que se presenta desde hace décadas.

Decsi Arévalo H.

Profesora Universidad de Los Andes

Ingregrante Grupo de Protección Social

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