Mi amigo tendero

En Colombia existen tiendas a la vuelta de la esquina. Por esa razón se puede afirmar que, sin distinción de estrato social, todos tenemos un amigo tendero.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
julio 12 de 2013
2013-07-12 07:11 p.m.

Como soy una persona interesada en temas relacionados con mercadeo y consumo masivo, sostengo frecuentemente largas charla con mi amigo tendero, don Jaime, quien ostenta un mini supermercado muy bien surtido en un barrio estrato 5 de Cali.

Cada que podemos, divagamos en qué estrategias podríamos aplicar en el minisuper para vender más, que es el mayor interés de todo empresario sin importar que tan informal que sea. Han surgido ideas como por ejemplo introducir nuevos productos, ampliar categorías, buscar nuevos nichos de mercado y hasta prestar el servicio a domicilio gratis. Sin embargo, desde hace algún tiempo, el mayor interés de don Jaime ha sido aumentar su rentabilidad.

Debido a que no puede obtener grandes descuentos porque el volumen de mercancía que compra no es tan alto, la única solución fue subir los precios, llegando inclusive a vender por encima del precio sugerido al público, que muchas marcas han decidido establecer.

Con esa decisión se generó una gran discusión: él apoyando su idea de vender más caros los productos, y yo insistiéndole que los clientes iban a tener una mala percepción de esta estrategia.

Finalmente aplicó un alza en los precios entre un 8 y 10 por ciento, razón por la cual el impacto que tuvo sobre la clientela no fue tan grave y no pasó más que de un simple reclamo por parte de ellos, que de igual manera siguieron comprando. Don Jaime logró aumentar su rentabilidad a un punto donde él y su esposa se sienten satisfechos.

Por otro lado estaba yo, indignado por dicha subida de precios, en especial en los productos que tienen precio sugerido al público. Don Jaime, muy organizado en su contabilidad, me mostro las facturas de compra, las cuales eran emitidas directamente por los fabricantes, es decir, sin intermediarios, e hicimos el análisis, solo con los productos con precio sugerido al público, y lo que me mostró, es que el fabricante pretende que el tendero tenga rentabilidades entre el 8 y 15 por ciento en productos de una rotación muy normal.

Don Jaime, como persona honesta que es, tiene su minisuper y debe pagar impuestos, arriendo, servicios públicos y empleados. Y me explica que los volúmenes de ventas que debería tener son muy altos para cubrir todos estos gastos con unas rentabilidades tan bajas. De esta forma, le di la razón en la subida de precios, sin embargo, pienso que no es la solución correcta. Lo que debería suceder es que los fabricantes de productos que se comercializan en las tiendas tendrían que ser conscientes de que su canal de comercialización necesita una buena rentabilidad.

Juan Camilo Vivas O.
Empresario

 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado