¿Mintic o Mintelcos?

Cuando Telefónica llegó a Colombia, todavía no existía la tecnología LTE y muchos soñábamos con que la multinacional española llevara el Asymmetric Digital Subscriber Line (ADSL) a la mayoría de los pueblos en los cuales Telecom tenía operaciones de telefonía fija. Eso jamás se dio.

Redacción Portafolio
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febrero 21 de 2013
2013-02-21 11:40 p.m.

Cuando adjudicaron las concesiones de telefonía móvil (1994) y liquidaron a Telecom (2003) y se lo vendieron a Telefónica, no nos imaginábamos lo crucial que sería para un país el desarrollo de las TIC. Hoy, hay claridad meridiana acerca de la importancia y la transversalidad de las TIC para acercarnos a la sociedad de la información.

Mucho menos nos imaginábamos la guerra de titanes que habría para apoderarse del mercado colombiano de telecomunicaciones. Tenía razón el senador Eugenio Prieto al preocuparse, cuando le pidió al ministro Molano, en el debate del 27 de noviembre, que cualquier decisión la postergara para marzo o que, si la tomaba antes, llamara a los senadores para conocer los efectos de esta. La determinación la hicieron pública el 11 de diciembre, cuando los legisladores tenían las maletas listas por cierre del Congreso.

El día del debate, convocado por los senadores Prieto, Laserna y Robledo, acerca de la subasta del espectro para 4G o LTE, el ministro Molano soltó una frase que, en apariencia, garantiza estabilidad jurídica a las empresas interesadas en los negocios de telecomunicaciones en Colombia. Dijo que la ley obliga a tratar igual a compañías privadas o públicas, algo que no compartimos. Una cosa es garantizar estabilidad jurídica y, otra, atravesarle palos a la rueda de desarrollo de nuestras propias telcos.

Pues bien, esa guerra de titanes, entre Carlos Slim y César Alierta, declarada desde que en una jugada llena de extrañas circunstancias, Colombia le vendió Telecom a Telefónica, en 100 millones de dólares menos que los que había ofrecido Slim un año atrás, se ha mantenido a través de los años, y hoy parece querer desbaratar la imagen de un ministro que llegó con fama de tecnócrata y que ahora, hay que decir, parece aún un funcionario de Telefónica.

Las empresas de Slim han crecido al mejorar la cobertura y la calidad de los servicios que ofrecen. Claro Móvil llega a más de 60 cabeceras municipales y poblaciones, donde ninguno de sus competidores tiene presencia.

Cuando Telefónica llegó a Colombia, todavía no existía la tecnología LTE y muchos soñábamos con que la multinacional española llevara el Asymmetric Digital Subscriber Line (ADSL) a la mayoría de los pueblos en los cuales Telecom tenía operaciones de telefonía fija. Eso jamás se dio. Actualmente, no hay Internet en gran parte de los pueblos en los que los pocos teléfonos fijos que quedan son de Movistar.

Restringir el acceso al espectro de LTE a Claro es cohibir a la empresa que ha hecho el mayor esfuerzo económico por tener la mejor cobertura de móviles en Colombia, sin el generoso apoyo del Estado colombiano, que el año pasado autorizó el giro de 3,5 billones de pesos para la capitalización de Colombia Telecomunicaciones (la propietaria de la antigua Telecom).

Claro domina el mercado de voz en móviles, pero no el de datos. Ahí hay una competencia dura, y quien cuente con una buena tajada de espectro para el llamado 4G va a garantizar tener la verdadera banda ancha móvil. Por eso, UNE aceptó los coqueteos de Millicom.

Por otro lado, no entendemos qué es Vive Digital Regional, en donde hay una guerra de distribuidores de tecnología presentándose como formuladores de proyectos, llegando a ‘descrestar calentanos’ en provincia, diciendo que son cercanos al despacho del ministro Molano. Se ha desvirtuado la esencia de lo que eran los Territorios Digitales y hoy hay una batalla soterrada de culebreros vendiendo cada uno su propia pócima.

¿Qué tal lo de los Puntos Vive Digital?, ¿por qué no puede ganarse una subasta inversa de compra de equipos de cómputo y mobiliario una mipyme colombiana? Abrieron la convocatoria a finales de diciembre para cerrarla el 20 de enero, de manera rápida y sospechosa para una licitación de 86.000 millones de pesos. Tuvieron que ampliar los plazos y modificar algunas cosas por presiones tanto internas, en Fonade, como de todas las empresas que pidieron igualdad y transparencia en el proceso. Cuando escribo estas líneas, se sabe que abrieron un poco las reglas, pero de todas maneras dejaron algunas exigencias que favorecen la participación de las telcos. ¿Por qué?
No voy a desconocer los logros en TIC de los gobiernos Santos y Uribe, pero es que la crítica para Molano es su síndrome de Adán, y su claro sesgo por favorecer a Telefónica en la subasta de 4G. Antes de él, se habían hecho cosas importantes que no puede borrar de un plumazo y con más transparencia.

¿Por qué Conexión Total y Compartel no han logrado unirse?, ¿cuánto es el presupuesto del MEN y del Mintic para conectividad de establecimientos educativos? y ¿por qué no unir fuerzas y esfuerzos?¿La ‘Paca’ Zuleta supo de la convocatoria de los Puntos Vive Digital? ¿En qué ha quedado lo de las compras eficientes para el aparato estatal?
Nos hace falta mucho para que el uso y la apropiación de las TIC sea una realidad para todos los colombianos, así como un ministro menos comprometido con los intereses de las telcos y de las multinacionales de tecnología.

Nicola Stornelli García / Gestor del Puerto Digital de Valledupar y de Cesar Digital

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