Opinión / Hacia un modelo agrícola sostenible

Lamentablemente, pasamos de un gobierno que no dejó una política agraria sostenible en el tiempo, a otro que ha buscado por distintos medios definir esta política, pero aún falta mucho camino por recorrer.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 03 de 2013
2013-09-03 09:46 p.m.

Pues los minifundistas saben que en el campo, además de los problemas de seguridad, existen otros inconvenientes, como por ejemplo: los preciosde sus productos son como un yoyo, pues hay grandes desequilibrios entre la oferta y demanda (sobre producción y escasez); algunos insumos suben por encima de la inflación, y la comercialización de sus cosechas está usando un canal muy largo y con un alto costo de intermediación.

Algunas posibles soluciones.

Debemos ejecutar el censo agropecuario, como en el café u otros renglones exportadores, las flores o el banano, en los cuales se requiere un registro ICA renovable con visita técnica cada dos años para exportar; y que, conjuntamente, entre los fondos parafiscales y el ICA, se otorguen un registro de productor y/o exportador, en el cual cumpla con las normas fitosanitarias y BPA, que tengan posibilidades de riego y, sobre todo, que estén ubicados en tierras productivas, con suficiente infraestructura, acorde a las necesidades del país.

Esto, definitivamente, requiere un censo agropecuario nacional para que de una vez se cuantifique la oferta y la demanda, renglón por renglón.

Hay que seguir estudiando el seguro para el agro, como bien se ha venido discutiendo hasta ahora. Para el manejo de los precios de las cosechas, debemos tener muy presente la teoría económica de David Ricardo, es decir, dedicarnos a producir en lo que somos eficientes, ya que con la Alianza del Pacífico va a entrar mucha competencia.

En los productos que no tenemos demasiada competencia, sugiero echar mano a la franja de precios, esto es, fijar un mínimo de sustentación y un máximo para las épocas de escases.

También se podría volver a pensar en ponerle un IVA a estos productos, para que con este dinero se pueda subsidiar a los productores de los distintos renglones en épocas de crisis.

Para concluir, es importante que sepamos que para tener un negocio latifundista o minifundista próspero en la agricultura, por ejemplo, de frutas u hortalizas, con un gran potencial exportador, el productor debe contar con unas reglas claras y favorables del Gobierno y el mercado, igualmente, debe tener, en el caso de los latifundistas, un canal corto que maximice sus beneficios, y para los minifundistas deben existir más comercializadoras o cooperativas cerca de los municipios, con vocación agrícola, que acorten ‘el canal’ y reduzcan los costos de intermediación. Yo diría que la agricultura minifundista, en muchos de sus renglones, como estamos, solo le sirve a la familia campesina para ocupar su mano de obra y sacar, si acaso, un jornal mínimo.

Por este camino solo seguiremos viendo familias desplazadas en las ciudades, no solo por la violencia, sino por la miseria del campo. Por lo anterior, tenemos que implementar políticas que sean sostenibles en este y los subsiguientes gobiernos.

Andrés S. Ángel / Administrador de Negocios

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