Mujer, liderazgo y gestión

En el mundo, más de mil millones de mujeres enfrentan discriminación de género en los ámbitos educativos, nutricionales y salariales.

Redacción Portafolio
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octubre 31 de 2012
2012-10-31 11:50 p.m.

En 1792, una filósofa inglesa, Mary Wollstonecraft, publicó la Reivindicación de los derechos de la mujer, un texto fundamental de la época de la Ilustración en el que se defendía el derecho de la mujer a la educación.

En 2012, otra mujer, Adriana Ocampo, colombiana, lleva a la cima las posibilidades de la educación femenina al liderar las exploraciones de la Nasa en Marte, Plutón y Júpiter, que son un paso sin precedentes en la historia mundial para descifrar el universo en el que vivimos.

En el lapso de 220 años que separa a Wollstonecraft de Ocampo se llevó a cabo la revolución democrática de mayor trascendencia en la historia de la humanidad, solo equiparable a la abolición de la esclavitud.

Es una evolución que lentamente ha trascendido lo teórico y lo simbólico, y se ha institucionalizado en reformas legales y sociales que no tienen siquiera un siglo de existencia.

Me refiero a la progresiva inclusión de la mujer en los ámbitos políticos, económicos y sociales.

El Centro de Liderazgo y Gestión, Woman on Business y el diario Portafolio organizaron los pasados 17 y 18 de octubre el I Encuentro Latinoamericano de la Mujer: Liderazgo y Gestión, un foro que hizo eco de la evolución del rol de la mujer al entender que una gran responsabilidad como líderes en la actual coyuntura es la de cultivar y abrir espacios al potencial de todas las mujeres en nuestra región. El evento contó con la inspiradora presencia de grandes líderes del sector público, privado y social de la región, y fue una inigualable oportunidad para estimular la inteligencia colectiva y hacer realidad un diálogo generativo en el que se abren espacios a los sueños personales y las oportunidades profesionales de las mujeres.

Un foro sobre la mujer es, en la misma medida, un foro sobre aspectos políticos, económicos y sociales de los que depende no solo la equidad de género, sino la competitividad, sostenibilidad y prosperidad colectiva de Colombia y la región. Fue un encuentro muy interesante, del cual quiero extraer algunas conclusiones fundamentales:

La inclusión política, económica y social de la mujer es un requisito inexorable para la prosperidad colectiva y la efectiva gestión pública y privada.

Como lo dijo Bill Clinton en un reciente reportaje de la revista Time: “ninguna sociedad podrá florecer realmente si reprime los sueños y la productividad de las mujeres, que son la mitad de la población”.

El gran número de mujeres destacadas que participaron en el foro, comprobaron en Colombia lo que ya decían las evidencias científicas en el mundo: que el talento femenino tiene un impacto indiscutible en la competitividad, la innovación, la rentabilidad y la sostenibilidad.

Sin embargo, y pesar de que hay avances indiscutibles y ejemplares en el país en materia de inclusión femenina, muchos testimonios de las líderes que nos acompañaron dejan ver que las mujeres en la región se enfrentan todavía a significativas barreras.

Tienen aún poca representación en las posiciones directivas y en juntas directivas del sector empresarial, y no gozan de las mismas oportunidades que los hombres para llegar a las cimas de las jerarquías laborales.

En el mundo, más de mil millones de mujeres enfrentan discriminación de género de manera demoledora y manifiesta en los ámbitos educativos, nutricionales y salariales. En Colombia, los datos más recientes sostienen que la tasa de desempleo de las mujeres fue superior en 5,6 puntos porcentuales a la de los hombres. En el último trimestre, la tasa de ocupación para los hombres fue del 69% y para mujeres solo 47%.

Más que reivindicar a la mujer solo por el hecho de serlo, el foro nos enseñó sobre la importancia de buscar el equilibrio y la diversidad en las altas esferas políticas, económicas y sociales.

En consecuencia, las empresas y las instituciones deben replantearse si realmente están aprovechando al máximo la oportunidad estratégica que representan las mujeres.

No hay duda, la población femenina es cada vez más una fuente inagotable de ventajas competitivas para hacer realidad empresas más innovadoras, diversas y globales. También se deben replantear las grandes virtudes de tener grupos mixtos, en los que se conjuguen las habilidades y los talentos característicos tanto de los hombres como de las mujeres.

El I Encuentro Latinoamericano de la Mujer: Liderazgo y Gestión, en definitiva, fue una cita en la que todos nos comprometimos a aprovechar el talento disponible, femenino y masculino.

Fue una invitación a desarrollar las capacidades de cada ser humano o, en palabras de Amartya Sen, de usar “los sentidos, la imaginación, el pensamiento y el razonamiento de una forma verdaderamente humana”.

Sin embargo, y sin perjuicio de lo anterior, también fue un merecido homenaje a la mujer. Cada generación de mujeres exitosas y satisfechas en el plano personal y profesional será el faro y la guía que iluminará y preparará a las nuevas generaciones.

Es gracias a millones de mujeres que no figuran en los libros de historia, pero que reconocemos de inmediato, porque son nuestras madres y abuelas, que la historia de la humanidad sigue siendo, a pesar de todo, una historia de progreso.

Hoy, resulta indiscutible que el ascenso del liderazgo económico y social de la mujer es una de las mayores razones que nos permiten albergar sentimientos de esperanza en el siglo XXI. Esa debe ser nuestra mejor apuesta en Colombia y Latinoamérica.

Gustavo Mutis

Director del Centro de Liderazgo y Gestión

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