Multinacionales, ¿aliadas o adversarias?

Más allá de la competencia que se agudiza, las firmas locales pueden sacar provecho de las extranjeras si se convierten en aliadas estratégicas y crean modelos de oportunidades. Caso Corpomédica.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
abril 13 de 2015
2015-04-13 12:29 a.m.

Ahora, cuando muchos auguran que se ‘acabó la fiesta’ debido al ciclo económico lento que empezamos a transitar, se hace un llamado directo a revisar las actitudes y comportamientos que debe tener la alta dirección colombiana. Uno de ellos es romper el paradigma de ver a las multinacionales exclusivamente como ‘amenazas’. Si bien algunas de ellas llegan a competir directamente y otras tantas han dejado al descubierto prácticas inadecuadas, es conveniente verlas como aliadas, extraer lo mejor de las relaciones con ellas y aprender de sus buenos hábitos y procesos.

Esta valoración nos lleva a tener presente el caso Corpomédica, una empresa caleña con veinticinco años en el sector salud, cuyo objetivo es distribuir implantes para fracturas de la marca Synthes, de Johnson & Johnson.

Es interesante observar cómo la gestora, Lucila Rodríguez Sánchez, vio la oportunidad de satisfacer la necesidad que se percibía en el mundo de la ortopedia a finales de los años 80, cuando el país reclamaba nuevas tecnologías de alto desempeño en las diferentes especialidades de la medicina. Con talento y una disciplina férrea logró concretar una historia, iniciada con un permiso del Ministerio de Trabajo para su primer empleo, puesto que aún era menor de edad. Con excelentes resultados, Lucila desarrolló el proceso de distribución de una marca de la multinacional suiza Synthes (luego comprada por Johnson & Johnson), que hasta hoy se mantiene vigente.

Corpomédica ha logrado ser parte de la cadena de valor de dicha multinacional, aportando a la adaptación del producto y su mercadeo a la cultura local. Y es precisamente en este punto donde radica su éxito, en ser humilde y estar dispuesta a aprender e interiorizar elevados estándares internacionales, así como en entender un nuevo modelo de negocio en el que hay un gana-gana a través de una alianza: mientras las compañías nacionales se fortalecen al adentrarse en las buenas prácticas y procesos de las multinacionales, estas reciben un valor agregado por parte de los buenos empresarios locales al ayudarlas a adaptarse en menor tiempo al mercado colombiano y su cultura, sin que descuiden el core de su negocio.

Corpomédica ha creado procesos para diferenciarse de la competencia en el suroccidente colombiano, región en la que trabaja para la multinacional, y ha agregado valor no solo al producto y a la marca, sino al especialista, al paciente y a las instituciones de salud, mediante un buen servicio, que abarca asistencia técnica y un modelo de comercialización que fusiona los valores de la multinacional con una estrategia local.

Ha sido tal la aceptación, que el suroccidente es la única región del país en la que Johnson y Johnson no comercializa de manera directa la marca Synthes. Esto nos hace pensar que seguramente vendrán nuevos retos para la compañía nacional.

Entonces, como podemos recoger de este caso, si las empresas colombianas se consolidan en cumplimiento y disciplina (fácil de predicar, pero difícil de mantener) esto nos hará más confiables en el ámbito internacional. Así mismo, la evolución positiva de nuestras organizaciones implica que los empresarios y directivos estemos dispuestos a aprender y, más importante aún, a desaprender lo que el ego y la soberbia nos dictan. Cuestionémonos: ¿Somos capaces de asimilar el aprendizaje que se deriva de los vínculos con otras culturas, sin ‘sobradez’ intelectual? ¿Nuestros equipos directivos tienen la capacidad y disposición de adoptar otros pareceres y patrones de comportamiento? Pues bien, la noticia es que las empresas son el escenario natural para interactuar con efectividad y concretar oportunidades de negocio con actores globales.

Pero esa interacción solo es habilitada por la confianza que se gesta desde la transparencia. Así que resulta alentador ver que una empresa como Corpomédica no solo ha construido su plataforma estratégica soportada en valores como el compromiso, la moral, el respeto y la pasión, sino que ha sacrificado participación de mercado a cambio de mantenerse firme en su código de conducta. En el sector salud, como en otros tantos contaminados por la corrupción, existen expresiones como esta, que evidencian que sí se puede generar riqueza y oportunidades para otros sin recurrir a prácticas ‘oscuras’. Y esto debe ser parte del nuevo capitalismo colombiano: productivo, equitativo e íntegro, cualidades que también serán determinantes a la hora de querer ser actores válidos y aliados competitivos en un juego en el que cada vez aparecen más protagonistas internacionales.

Germán A. Mejía A.

bmLab Latam

germanmejia@bmlab.co

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