Un mundo de desigualdades, requiere crecimiento incluyente

Todos los sectores sociales a nivel universal deben unirse para lograr que la visión de una economía más justa y sostenible se proyecte en una acción resoluta, que será nuestro legado al futuro.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 04 de 2014
2014-05-04 11:11 p.m.

Durante mucho tiempo, los ricos han sabido, en cierta medida, cómo viven los pobres en todo el planeta. La novedad en el mundo actual es que el secreto mejor guardado para los pobres –cómo viven los ricos–, ha sido revelado.

A través de la televisión rural, internet y el mundo digital portable, los estilos de vida de los ricos y de la clase media se transmiten a diario y en colores a sus hogares.

El año pasado, cuando viajé con el presidente Evo Morales a un pueblo boliviano ubicado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, los lugareños tomaron fotos de nuestra llegada con sus teléfonos inteligentes.

Vivimos en un mundo de desigualdades.

Empero, mientras el universo de los ricos tal vez sea ciego ante el sufrimiento de los pobres, estos últimos, de todo el mundo, están muy conscientes de cómo viven los ricos. Y han demostrado que están dispuestos a actuar.

Las desigualdades perjudican a todos. Por ejemplo, si incrementáramos el empleo de las mujeres hasta alcanzar el nivel de los hombres, el ingreso medio aumentaría 14 por ciento en América Latina.

Mil millones de personas en situación de pobreza extrema viven con menos de 1,25 dólares por día, es decir, menos que las monedas sobrantes que muchos de nosotros encontramos en el bolsillo cada noche.

Además, casi 2 mil millones de personas carecen de acceso a energía, mientras que 2.500 millones no tienen acceso a servicios financieros básicos.

Y todos nosotros –los 7 mil millones de habitantes de la Tierra– nos vemos confrontados con el inminente desastre del cambio climático, si no ponemos en práctica, ahora, un plan acorde con la magnitud del desafío.

Por cierto, las necesidades de desarrollo en el mundo superan con creces la capacidad del Grupo Banco Mundial (GBM) para atenderlas, pero podemos hacer muchísimo más.

Al tiempo que aumentamos nuestra capacidad para proporcionar conocimientos y soluciones a nuestros clientes, estamos fortaleciendo nuestra capacidad financiera.

Así, podremos incrementar casi al doble el monto anual del financiamiento que proporcionamos a los países de ingreso medio, que pasará de 15 mil millones de dólares a 28 mil millones de dólares al año.

Esto implica un aumento de 100 mil millones de dólares en la próxima década, en la capacidad prestataria que la institución puede mantener en su balance, hasta llegar a unos 300 mil millones de dólares.

A esto se le agrega la mayor reposición de fondos en la historia de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo para los países más pobres, que permitirá disponer de casi 52 mil millones de dólares para donaciones y préstamos en condiciones concesionarias.

Simultáneamente, estamos intensificando el apoyo directo que brindamos al sector privado. El Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (Miga), la institución del GBM, que proporciona seguros contra riesgos políticos, se propone aumentar las nuevas garantías en casi el 50 por ciento en los próximos cuatro años. En tanto, la Corporación Financiera Internacional (CFI) y la institución del GBM dedicada al sector privado, prevén incrementar casi al doble su cartera en la próxima década, hasta llegar a 90 mil millones de dólares. En el próximo decenio, los nuevos compromisos de CFI aumentarán en 26 mil millones de dólares.

Se prevé que el total anual de los compromisos del GBM, que se sitúa actualmente entre 45 mil y 50 mil millones de dólares, supere los 70 mil millones de dólares en los próximos años, un aumento sin precedentes para le GBM.

Pero con ello no alcanza, requerimos alianzas, instituciones internacionales sólidas, un sector privado dinámico y autoridades políticas identificadas con esta causa.

Y lo más importante: necesitamos unir a todos, en donde se encuentren, en torno a un movimiento mundial para acabar con la pobreza.

Todos los sectores sociales a nivel universal, deben unirse para lograr que la visión de una economía más justa y sostenible se proyecte en una acción resoluta, que será nuestro legado al futuro.

El mundo nos observa.

Jim Yong Kim

Presidente del Grupo del Banco Mundial

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