Noemí y la enfermedad de la revaluación

La enfermedad holandesa es el nombre con el cual se conocen los impactos que sobre la economía de un

Redacción Portafolio
Opinión
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abril 23 de 2010
2010-04-23 01:18 a.m.

La llamada pregunta malévola que Juan Manuel Santos le formuló a Noemí Sanín en el Gran Debate de candidatos presidenciales, no sólo ha producido toda suerte de caricaturas y chistes, sino que también ha abierto un debate acerca de si la respuesta que dio la candidata era acertada. María Isabel Rueda en su columna del pasado domingo afirmó "que la Sanín confundía la enfermedad holandesa con la salsa holandesa" (tan buena para los huevos benedictinos), y Juan Camilo Restrepo, en una columna publicada en este diario, conceptuó que "Noemí contestó muy bien".

La pregunta de marras apuntaba a que Noemí presentara la fórmula para evitar la revaluación que tanto daño le está haciendo a las exportaciones intensivas en mano de obra. La respuesta de la candidata identificó el mal que acusaba a la economía colombiana como la enfermedad holandesa y propuso como cura un "fondo de 'sustentabilidad', estilo Chile, para ahorrar y esterilizar allí parte de los ingresos bruscos de divisas", según lo recuerda Restrepo.

Creo oportuno, para quien le interese estos aburridos temas, hacer algunas claridades. La enfermedad holandesa es el nombre con el cual se conocen los impactos que sobre la economía de un país tiene un sector exportador exitoso sobre otros ramos de la economía, y tipifica la experiencia de lo que pasó en Holanda (de ahí el nombre) y Gran Bretaña, cuando les empezó a entrar grandes cantidades de dólares por exportaciones de petróleo, resultado de nuevos descubrimientos en el Mar del Norte.

La cura para esta enfermedad puede, en efecto, ser la congelación de los dineros que en abundancia llegan de las nuevas exportaciones, para evitar que la monetización de esas divisas generen inflación, y que la sobreoferta de divisas genere una revaluación de la moneda local perjudicando otras exportaciones. Hasta aquí la teoría.

Lo que no sabía la candidata, y de seguro sí sabe el doctor Restrepo, es que la causa de revaluación en Colombia no es un síntoma de la enfermedad holandesa, sino de otras enfermedades que podríamos denominar 'mafiosa' y 'uribista'.

No es enfermedad holandesa, porque, mientras la revaluación en términos reales entre el 2008 y el 2009 fue considerable (el índice de tasa de cambio real IPP pasó de 98,5 a 91,38) las exportaciones en realidad se cayeron. En el 2008, exportamos 37.5 miles de millones de dólares, en el 2009, éstas fueron 32.8 miles de millones de dólares, es decir, no tuvimos una avalancha de dólares provenientes de las exportaciones.

Ese declive se debió, en buena parte, a la caída en el valor de las exportaciones de petróleo que bajaron de 12 mil millones a 10 mil millones de dólares, reflejando la caída en el precio de este bien durante la segunda mitad del 2009.

La avalancha de dólares que causaron la revaluación venía de otra parte. Por un lado, de dineros que logra infiltrar el narcotráfico mediante exportaciones ficticias, inversión extranjera, remesas y otras artimañas, y que podríamos llamar la 'enfermedad mafiosa'.

Por otro, la avalancha la produce el enorme gasto público y la financiación del mismo mediante endeudamiento externo, lo que podríamos llamar la 'enfermedad uribista'. PORTAFOLIO, refiriéndose a un informe del Ministerio de Hacienda, afirma que hay un desbordamiento del gasto del Gobierno, ya que "durante el 2009 se registró un deterioro fiscal en el Sector Público no Financiero (Spnf), que pasó de un superávit de 0,1 por ciento del PIB en el 2008, a un déficit de 2,8 por ciento del PIB en el 2009".

Lo grave del asunto no es que Noemí no logre identificar adecuadamente un concepto teórico, ajeno al mundo diplomático en el cual se desenvuelve maravillosamente, lo preocupante es que un candidato presidencial no sepa por dónde están entrando los dólares al país.

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