Noticias positivas, presentación negativa

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 30 de 2008
2008-05-30 11:48 p.m.

No deja de ser curiosa la presentación que se le suele dar en los medios de comunicación a las noticias de carácter económico las cuales, unas veces por falta de conocimientos adecuados y las más de las veces, por el prurito de generar escándalo, terminan siendo presentadas con un sesgo abiertamente negativo, desde el encabezado mismo del texto. Ejemplo clásico de esta distorsión informativa es el de cualquier crónica relacionada con alguna enfermedad que a nivel nacional o en alguna región específica del territorio patrio, padezcan -verbigracia- cinco de cada cien seres humanos en edad infantil. Lo ideal es que ningún ser humano y más en esa edad, sufra o padezca de enfermedad alguna. Sin embargo, sería más positivo y constructivo, dentro del ejemplo citado, resaltar que el 95 por ciento de la población infantil está exento o inmune de ese padecimiento.

Esta consideración viene a propósito de dos temas que por estos días han sido objeto de análisis en medios periodísticos y su presentación, partiendo del encabezado, ha sido abiertamente negativa cuando precisamente ha debido ser todo lo contrario. El primero de ellos tiene que ver con el monto alcanzado por la deuda pública externa, de la cual se pregona que al cierre del primer trimestre alcanzó su más alto nivel histórico (US$29.000) y con importante aumento en el último año corrido.

Es evidente que así, como está presentada la noticia, lo que se busca es enviar un mensaje negativo, cuando la realidad es otra. Tener deudas no es malo per se. Lo que es malo es no poder pagarlas, y precisamente lo que se pasa por alto es que primero que todo esa deuda, así siga creciendo, está expresada en dólares cada vez más depreciados y en segundo lugar, no se hace énfasis en el hecho incuestionable de que la proporción del saldo de la deuda frente al PIB -que es lo que finalmente permite pagar las deudas- viene sistemáticamente decreciendo a diferencia de lo que ocurre con la deuda pública en pesos, la cual sí debería ser motivo de preocupación creciente.

Por otra parte, en varios medios de comunicación se le dio despliegue al monto del gasto que dentro del funcionamiento de la administración pública le corresponde a la rama legislativa. Con cierto aroma de escándalo se menciona la cifra de trescientos mil millones de pesos (un poco menos para ser exactos) y como de costumbre se hace la comparación engañosa de cuantas viviendas o escuelas podrían construirse con ese dinero. Es evidente que en este momento de crisis existencial que afecta al Congreso colombiano, cualquier peso gastado en su funcionamiento puede parecer un ex propósito. Sin embargo, ni la calentura está en las sábanas ni la infidelidad en el sofá. Que la sociedad colombiana haya elegido a personas indignas para que la represente en la altísima responsabilidad de hacer y dictar las leyes, nada tiene que ver con el mayor o menor costo que implique su sostenimiento.

Trescientos mil millones de pesos frente a un presupuesto de la nación de $125 billones no alcanzan a ser ni siquiera la mitad del 1 por ciento de ese gran total. Dicho de otra manera, si con el ánimo de contribuir a la reducción del déficit fiscal de las finanzas del Gobierno Central, alguien propusiese el cierre del Congreso, es evidente que el impacto económico sería totalmente insignificante y despreciable. Sobre el costo político de esa hipotética decisión sobran argumentos y consideraciones.

En resumen, sería deseable que los medios de comunicación tratasen con mayor seriedad muchos de los temas de los cuales se ocupan en sus crónicas, pues da la sensación de que en muchos casos se busca llamar la atención a través de un encabezado alarmista, cuando el contenido y desarrollo de la noticia es por el contrario positivo y alentador.

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