Obesidad y sobrepeso no son problemas livianos

Urgen más políticas públicas para prevenirlos. La adopción de hábitos saludables, una labor diaria.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 26 de 2015
2015-09-26 01:04 a.m.

La conmemoración del Día de la Lucha contra la Obesidad y el Sobrepeso –el pasado 24 de septiembre– dejó reflexiones, entre ellas, abandonar los clichés y trabajar para que salgan de la parte light de los medios.

Hay que entender que no son el resultado de que la gente consuma comidas procesadas. Esta visión simplista ha impedido que el problema se aborde desde sus raíces y que las acciones que se adelantan tengan poco o nulo efecto.

En esto, todos estamos del mismo lado y el hito es lograr una sociedad que tenga las condiciones adecuadas para llevar una vida lejos de los excesos y las adicciones, y es hora de debatir amplia y concienzudamente.

Es indudable que la preocupación por los índices de sobrepeso y obesidad debe ser una inquietud legítima de los gobiernos y de la sociedad. Empezar por este reconocimiento es requisito para dar este debate de forma serena y transparente.

No es un asunto de estudios, pues los hay para todos los gustos. De hecho, se ha desviado la discusión de su fondo, que es el lado humano y comportamental de la situación.

Y aunque los excesos en la alimentación están a la orden del día, también hay otras compulsiones: el uso del celular y el exceso de alcohol y de trabajo, por mencionar solo algunos.

Por eso, si se tratara de impedir todo lo que es objeto de exceso, tendría que prohibirse el uso de celulares y hasta el trabajo. Pero no se trata de eso, sino de paliar las causas que llevan a las personas a desfogar la agresión permanente del entorno sobre alguna conducta repetitiva que les proporcione un escape. En consecuencia, individuos e instituciones, tenemos un papel que jugar en la prevención.

Es cierto que la causa inmediata está en quien toma decisiones en cuanto a su vida y hábitos. No obstante, las demás instancias de la sociedad tienen el deber de proporcionar a los individuos elementos adecuados para elegir lo mejor, no solo en su propio beneficio sino en el de la sociedad. El Estado debe generar incentivos hacia el resto de actores para que haya políticas públicas y un entorno propicio.

Además, las empresas deben proporcionar un ambiente de trabajo amable y facilitar la realización personal de sus colaboradores. Por su parte, la comunidad médica tiene que orientar su actuar hacia la prevención y adopción de hábitos saludables, y la industria tiene que proporcionar a los consumidores la información completa y entendible sobre los alimentos.

TRABAJO CONJUNTO PARA DAR RESULTADOS

En la búsqueda de un mejor trabajo en equipo, la industria no solo tiene el reto de ejercer una publicidad responsable frente a los niños. También debe poner a disposición de los consumidores una variedad de productos para sus diversas necesidades.

Pero, además, junto con el Estado es importante que promueva la adopción de hábitos de vida saludables.

Esto significa ofrecer al ciudadano herramientas para mejorar calidad de vida y ejercer la responsabilidad que también le compete frente al resto de la sociedad.

No es cierto que enfermarse o cuidarse sea una decisión que concierne exclusivamente al fuero interno de las personas. Es una responsabilidad de todos, sin ninguna excepción.

María Carolina Lordouy

Directora de la Cámara de Alimento

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