Opciones reales y su importancia en las organizaciones

La utilidad de estos instrumentos transciende y hoy en día también son muy utilizados en el ámbito corporativo, donde el activo subyacente lo representan empresas o proyectos reales. Además, cumplen un papel para cubrir riesgos, especular y aprovechar distorsiones en los precios.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
junio 17 de 2015
2015-06-17 03:58 a.m.

Una opción es un ‘derecho’ para hacer algo. En el caso de las opciones financieras, una opción Call nos permite, durante un tiempo, comprar un activo subyacente (p.ej. una acción) a un precio preestablecido; por otro lado, una opción Put nos permite vender el activo.

En los mercados financieros las opciones cumplen un papel importante para cubrir riesgos, especular y aprovechar distorsiones en los precios. Sin embargo, la utilidad de estos instrumentos transciende y hoy en día también son muy utilizadas en el ámbito corporativo, donde el activo subyacente lo representan empresas o proyectos reales.

El desarrollo de las opciones reales ha surgido de la necesidad de incorporar la flexibilidad gerencial en los modelos clásicos de valoración. ¿Cómo se valora una empresa o un proyecto? Fundamentalmente calculamos el Flujo de Caja Libre (FCL) que representa la cantidad de efectivo que esperamos que la empresa o proyecto genere, y lo descontamos usando una tasa de interés ajustada por riesgo. Es decir, calculamos su Valor Presente Neto (VPN).

Si los beneficios esperados superan los costos de la inversión, es decir, si el VPN es positivo, tomamos la decisión de llevar a cabo el proyecto o, si por el contrario, los beneficios no cubren la inversión, entonces lo rechazamos. Sin embargo, esta metodología de valoración tiene un grave problema: no incorpora la flexibilidad que tiene el gerente de decidir, por ejemplo, postergar la inversión y esperar un mejor momento, o reducir la dimensión del negocio mientras se recaba más información, entre otras posibilidades que constantemente se presentan en estos procesos de decisión.

En este contexto, las opciones reales buscan cuantificar y, económicamente, racionalizar muchas decisiones que anteriormente se categorizaban como ‘estratégicas’: ‘… llevemos a cabo tal o cual proyecto porque si bien su VPN es negativo, esta inversión es estratégica para la empresa’. Si bien hay que reconocer que en el mundo real existen proyectos que pueden considerarse ‘estratégicos’, esto no podría, en ningún caso, justificar una inversión de VPN negativo. Por ello, se generó la necesidad de cuantificar estas decisiones que antes se justificaban por el puro hecho de considerarlas estratégicas.

Con las opciones reales buscamos cuantificar la flexibilidad gerencial tomando prestado muchos aspectos de la teoría de opciones financieras. Si bien no es el objeto de esta corta nota entrar en los detalles de cómo valorar una opción real, si es propicio mencionar algunos ejemplos de éstas opciones que pueden ser susceptibles a ser valoradas bajo la técnica de opciones reales.

Las opciones reales se pueden clasificar, a grandes rasgos, en cuatro tipos: de flexibilidad, abandono, expansión y espera. Hagamos énfasis en las dos últimas. Las opciones de expansión son aquellas que nos brindan la posibilidad hacer inversiones pequeñas para luego, armados con más información y conocimiento del mercado, expandirnos.

Por ejemplo, en 2006 Airbus anunció un retraso en la entrega de sus súper cargueros 777. Fedex, que si cumplía su senda de crecimiento, necesitaría más aviones en tres o cuatros años, firmó una opción de compra por 15 aviones con Boeing.

Esta opción le daría a Fedex el derecho, más no la obligación, de comprar los aviones que necesitaría a Boeing en el caso que Airbus no cumpliera con las fechas de entrega. Por otro lado, si el crecimiento de Fedex fuera menor al esperado, la opción expiraría sin ser ejercida, y Boeing se quedaría con la prima que le cobró a Fedex.

Las pruebas piloto de productos, el diseño de fábricas pensando en futuras líneas de producción y la construcción de vías de comunicación son algunos ejemplos adicionales donde las opciones de expansión cumplen un papel muy importante en los procesos de valoración.

Veamos ahora las opciones de espera. Considere una empresa petrolera que tiene durante un cierto número de años los derechos de explotar una determinada zona donde, se cree, existe petróleo. Al realizar los estudios de factibilidad se dan cuenta de que la construcción de la infraestructura necesaria para la explotación junto con los flujos de caja esperados, según los precios actuales del crudo, hace que el proyecto sea de VPN negativo. Sin embargo, si bien los precios del crudo ‘hoy’ hacen que el proyecto sea inviable, no quiere decir que el precio del petróleo no pueda subir en el futuro. Por lo tanto, la opción de esperar es muy ‘valiosa’ en este caso y, en consecuencia, debe incorporarse explícitamente como parte de la valoración integral del proyecto.

En conclusión, el nuevo paradigma de valoración que aplica no solo a proyectos sino también a empresas, es calcular un Valor Presente Neto Ajustado (VPNA), que será igual al VPN tradicional más la valoración que se haga de las opciones reales existentes.

Maximiliano González Ferrero, 
Ph.D., profesor de Dirección Financiera 
en INALDE Business School.

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