No pasará nada

La conveniencia de girar hacia un sistema parlamentario la plantearon en su momento el ex presidente

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
marzo 02 de 2010
2010-03-02 12:46 a.m.

Pero en aquel momento la administración Uribe Vélez guardó silencio sepulcral al respecto.

Durante los últimos días hemos presenciado un espectáculo curioso: mientras el Presidente de la República rota afanosamente por las salas de redacción radial respondiendo cuanta pregunta formulan los desesperados pacientes sobre el desorden en que ha caído el servicio de salud pública, su Ministro del Interior y de Justicia aparece proponiendo intempestivamente el cambio del sistema presidencial por el parlamentario.

O sea: mientras el Presidente se dedica a hacer correrías de micro- gestión pedagógica en torno al caos de la salud, el Ministro aparece haciendo macropolítica al plantear un cambio constitucional de profundo calado: nada menos que pasar del presidencialismo al parlamentarismo.

¿Ésta propuesta del Ministro es de su propia cosecha, o refleja la visión gubernamental? Si lo primero ¿de dónde acá son los ministros los llamados a proclamar a los cuatro vientos sus personales apetencias constitucionales, cuando por la jerarquía que ostentan es evidente que lo que proponen no lo deben hacer a título personal sino como parte de un gobierno?

Pero si se trata de lo segundo, es decir, que la propuesta no es personal de Fabio Valencia, sino del Gobierno Uribe Vélez ¿de cuándo acá son los ministros -y no el propio Jefe de Estado- los encargados de anunciar iniciativas de tanta trascendencia? Nada de esto es serio ni va a terminar en nada. Pero sí es muy sintomático de la manera ligera como se le viene descargando diariamente al país una lluvia de iniciativas distractoras, improvisadas y epilépticas.

No es seria, en primer lugar. ¿Cómo va a ser seria una iniciativa que implica cambiar la estructura toda de nuestra Constitución cuando al actual Gobierno le faltan escasos seis meses para terminar?

Tampoco es original. La conveniencia de girar hacia un sistema parlamentario la plantearon en su momento el ex presidente López Michelsen y varios parlamentarios. Pero en aquel momento la administración Uribe Vélez guardó silencio sepulcral al respecto. Sin embargo, ahora, a las mil y quinientas, resulta adhiriendo extemporáneamente a la fórmula parlamentarista.

El cambio hacia el parlamentarismo no figuró nunca en el programa de gobierno que el actual presidente planteó a los colombianos. No aparece en el plan de desarrollo. Ni figura en ningún discurso importante del doctor Uribe Vélez. A pesar de ello, el doctor Valencia lo lanza estrepitosamente en esta ocasión como gran novedad.

Toda propuesta, cuando se refiere a algo tan serio como un cambio en el perfil constitucional del Estado, requiere de un cierto ceremonial y de solemnidades mínimas. O al menos esto era lo que se pensaba y se estilaba. Ahora no: se presentan en cualquier rueda de prensa improvisada por los ministros del despacho.

Pero claro, tampoco terminan en nada. Como sucederá también con la tardía iniciativa -presentada por enésima vez- de crear una comisión para reformar la justicia. Son propuestas hechas sin propósito serio. Simplemente para distraer a la galería. Para hacer bulla. O humo. O ambas cosas a la vez.

Cuando una iniciativa que podría ser importante para generar un debate serio sobre el futuro del Estado se presenta por quien no es y sin el ritual adecuado, siempre termina en lo que acabará esta del parlamentarismo: en nada.

PD: Ya escrito este artículo se conoce la inconstitucionalidad de la ley que convocaba el referendo reeleccionista. Comentaremos esta importante sentencia la semana entrante. Por el momento sólo cabe decir que estamos frente a un fallo de monumental importancia. Que deja meridianamente en claro que hay formas jurídicas que no se pueden vulnerar.

Y que el Estado de Derecho -como el mismo presidente Uribe lo reconoció en Barranquilla- está, afortunadamente, por encima del Estado de opinión.

juancamilo jotacrestrepo@yahoo.es

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