Un paso adelante

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
mayo 18 de 2014
2014-05-18 09:15 p.m.

No hay duda de que el acuerdo que anunciaron el viernes pasado el Gobierno y las Farc en La Habana, con respecto al tercer punto en la agenda de negociaciones, representa un avance sustancial en la esperanza de librar a Colombia del flagelo del narcotráfico. Para comenzar, porque deslinda al grupo guerrillero de una actividad ilegal que le ha servido para financiar sus actividades bélicas y que, según los conocedores, constituye su principal fuente de ingreso.

Pero no menos significativo es el hecho de que lo tratado “es a la vez una estrategia económica, social, política y jurídica, lo que quiere decir que involucra todos aquellos aspectos incluidos en el fenómeno del cultivo de drogas ilícitas”, tal como dijo el jefe del equipo gubernamental en la capital cubana, Humberto de la Calle. Dicha afirmación se basa en la multitud de puntos discutidos y las líneas de acción propuestas.

De tal manera, es destacable el objetivo de impulsar programas de sustitución de cultivos para que la economía basada en la coca termine. Acabar con el primer eslabón en la cadena de producción de alcaloides es definitivo, tanto dentro de la meta general de mejorar el bienestar en las zonas rurales, como de combatir el crimen.

Por tal motivo, es válido celebrar lo que constituye un innegable avance y sirve de paso para cimentar un proceso de paz que no ha estado exento de cuestionamientos. Aunque la noticia tendrá implicaciones electorales, no por ello hay que desdeñar su trascendencia.

Dicho lo anterior, también hay que ser mesurados en el análisis. Saltar a la conclusión de que en Colombia el problema del narcotráfico va a desaparecer solo por cuenta de lo que se logre con las Farc, puede pecar de ingenuo, sobre todo cuando se tiene en cuenta que tanto el inicio como el auge de esta actividad no estuvo directamente relacionada con la existencia de la guerrilla. No hay más que recordar que el avance de los carteles en la década de los ochentas tuvo lugar sin la participación activa de los grupos insurgentes.

Por tal motivo, el error que no puede cometer el Estado es pensar que debe desatender una estrategia que, aparte del desarrollo rural, exige acciones policivas e inteligencia, con el fin de evitar que la bandas criminales ocupen el espacio que queda libre. Lo de las Farc es un gran paso en la dirección correcta, pero no es el único.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado