La patria boba del siglo XXI

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
octubre 20 de 2014
2014-10-20 05:15 p.m.

Al escudriñar sobre el origen la “patria boba”, se encuentra que obedeció al periodo comprendido entre el grito de independencia de 1.810 y la reconquista española en 1816. Los textos reseñan el conflicto de los criollos divididos en dos grupos: los Centralistas que pedían el ejercicio del poder desde Santa Fe de Bogotá hacia todo el estado; y por el otro lado los Federalistas que proponían el ejercicio del poder en cada provincia de forma autónoma. Tal divergencia, desató una guerra interna, entre los recién independizados sin haber asegurado lo más importante: la independencia total de los españoles.

En efecto, durante esos 6 años los centralistas y federalistas se enfrentaron por alcanzar su poder y llevar a cabo su política; hecho atentatorio y claramente suicida, lo que no permitió el afianzamiento de la naciente república, posibilitando la reconquista Española.

CULTURA GUERRERISTA

Algunos acuciosos replican y no les falta razón, que hasta qué punto seguimos siendo merecedores de tal “distinción”, pues basta con repasar nuestra historia y evidenciamos que siempre hemos estado peleando entre nosotros, dificultando que Colombia aproveche la inmensa riqueza de recursos naturales y la innata creatividad de sus nacionales. En efecto, de un lado Comerciantes, artesanos, liberales y federalistas y del otro Terratenientes, militares, sacerdotes, conservadores y centralistas, siempre se las ingeniaron para propiciar la confrontación. Es inconcebible que mientras muchos de nuestros vecinos no derramaron una sola gota de sangre en lograr su independencia y generalmente han marchado unidos buscando su progreso, nosotros, por el contrario en forma pasional y por supuesto que estúpidamente tuvimos nueve guerras civiles (1812, 39, 51, 54, 60, 76, 85 95 y 99), en menos de un siglo!!!!.

Nuevamente y llevando la contraria al resto del mundo, que vivió dos guerras mundiales, Colombia en ese medio siglo de 1.900 a 1.950 se caracterizó por su convivencia en Paz. Obviamente que no podía ser tan duradera tanta dicha y rematamos con otro record mundial: 60 años del actual conflicto armado interno.

NEO PATRIA BOBA

Al espíritu belicoso de los colombianos se le agrega ahora un nuevo componente y es que nuestros dirigentes políticos han logrado polarizar nuevamente al país, qué se ve sometido a otra confrontación de ideologías extremas de Izquierda y derecha.

Lo que para otros países sería inconcebible su simple planteamiento: La Guerra o La Paz. Acá se volvió un pulso radical que enfrenta posturas irreconciliables que se caracterizan de un lado por la Paz ciega y sin ninguna discusión y del otro lado empezando por una soterrada e hipócrita “Paz sin impunidad”, hasta para quienes la única opción válida es la Guerra.

Es tal la degradación política que ha sumido al país y su consecuente polarización ideológica, que entre simples simpatizantes de izquierda y derecha, peyorativa y agresivamente se tildan como Guerrillos y Paracos. Todo indicaría que después de 200 años, los colombianos no han superado esa discriminación de bandos opuestos, para quienes resulta imposible hablar y lograr niveles mínimos de reconciliación.

Por su parte el análisis económico indica claramente que al igual que en 1.810 el país sigue dependiendo en un altísimo porcentaje de sus productos agropecuarios y extractivos de minería, estos últimos que por su condición de dañinos al medio ambiente, los países conquistadores practican en nuestro suelo, muy allende de sus fronteras

CENTRALISMO Y FEDERALISMO AL REVES

Paradójicamente, el argumento que dio inició a la nefasta rivalidad entre los colombianos se mantiene, a pesar de sus muchas incoherencias, que por falta de espacio nos limitaremos a sólo dos ejemplos:

Casanare tiene el PIB per cápita más alto del país, el triple del nacional, está lejos de ser un departamento en el que toda la población se beneficie del ingreso. Este es un caso dramático si se tiene en cuenta que a pesar de los millonarios recursos que recibe por regalías la mayoría de sus municipios no cuenta con agua potable. Pero en cambio exhibe orgullosamente que en sus Ferias y Fiestas de 4 días de duración participan más de una veintena de artistas y agrupaciones de renombre internacional.

Bogotá, D.C. Ciudad de todos y de nadie, sede del centralismo, paradójicamente es su la principal víctima, pues produce más de la cuarta parte del PIB, genera el 50% de los impuestos nacionales y se le retribuye únicamente con un 8% del total del presupuesto nacional.

En conclusión, si en Medellín se peca por exceso de apego al terruño, la maldición Bogotana es el desprendimiento. En esencia, dos formas de la misma altanería.
Miguel Celis García 

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