La paz sostenible

A reconstruir el país entorno a nuevos consensos.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
septiembre 25 de 2015
2015-09-25 02:00 a.m.

¿Qué hace sostenible la paz de Colombia?: ¿que Gobierno y guerrilla cumplan lo pactado?, ¿que el Congreso apruebe las leyes y reformas necesarias?, ¿que los empresarios se comprometan con el posconflicto?, ¿que la comunidad internacional ofrezca su aporte solidario al proceso?

Sin duda, todo esto es necesario y crucial. Pero lo que verdaderamente hace sostenible la paz de Colombia es el compromiso individual de cada uno de nosotros con este propósito. Que sintamos que la paz es con nosotros y no solo con el Gobierno y las instituciones. Que asumamos nuestra responsabilidad de ser tolerantes, generosos, democráticos, abiertos a lo nuevo. Que seamos capaces de perdonar y seguir adelante. De entender que la paz es un nuevo comienzo, más que una necesidad de ajustar las cuentas del pasado.

Cada uno puede hacer algo desde el lugar donde nos encontramos. La paz es una oportunidad solo si la aprovechas a fondo, si tomamos este momento para volcarnos a resolver los problemas centrales y apremiantes del país. El drama del conflicto, además del dolor y sufrimiento por las muertes y tragedias de millones de compatriotas, es que congela los verdaderos problemas del Estado: la salud, educación, la falta de infraestructura, la corrupción.

Llevamos décadas construyendo nuestras políticas públicas alrededor de la prioridad de la seguridad. Pero aprovechar esa oportunidad de volver a lo esencial, a lo que verdaderamente importa para el desarrollo y el bienestar, depende de cada uno de nosotros. En países cercanos, en el posconflicto se agravaron problemas sociales porque buena parte de los sectores del país, se desentendieron de sus responsabilidades con la paz.

¿Qué puedo hacer yo, empresario, estudiante, sindicalista, ama de casa, profesor por la paz? El empresario, volcar sus esfuerzos y presupuesto de responsabilidad social hacia el posconflicto y aquellos proyectos que impacten la reconciliación. El estudiante, prepararse y quedarse a trabajar en Colombia. El sindicalista, defender los derechos de sus asociados sin apelar a la violencia. La ama de casa, educando a sus hijos en la tolerancia y el respeto a las ideas de los demás. El profesor, investigando e innovando.

La paz no es salir del conflicto, es reconstruir el país alrededor de nuevos consensos sobre la política, el desarrollo y la convivencia. Es una tarea colectiva. El verdadero desafío al que nos vamos a enfrentar los colombianos en el posconflicto es el nuevo liderazgo que va a salir de este proceso. En una Colombia sin guerra se va a expresar el país que no vota en las elecciones y que no se siente representado en los partidos políticos tradicionales, no importa si son de centro, izquierda o derecha.

Millones de jóvenes mostrarán sus caras e ideas en un escenario político y social nuevo. Serán, quizá, voces contestatarias, pero pacíficas, que saben que la violencia no es la respuesta. Habrá protestas y demostraciones públicas exigiendo mejores gobiernos. Será la expresión del nuevo país del posconflicto. Un desafío para nuestra democracia e instituciones. Un reto para los líderes políticos que hoy dominan la escena pública.

Las redes sociales son el nuevo instrumento de expresión masiva. En el pasado, el país ha demostrado que en los momentos de crisis prima la sensatez. Tenemos instituciones fuertes y una democracia actuante. Soplan vientos de cambio. Cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿qué voy a hacer por la paz de Colombia?

Ricardo Santamaría

Analista

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