Percepciones sobre China

Colombia tiene mucho que aprender de China en el desarrollo de la infraestructura.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 17 de 2011
2011-05-17 11:14 p.m.

 

El periódico China Daily, comentando la situación económica del país en el primer trimestre del 2011 comparado con el año anterior, registra un crecimiento de 9,7% del PIB, frente a 9,8% del último trimestre del 2010, frente a una meta del 8% para el 2011.

Según el mismo diario, la batalla principal del país, en términos económicos, consiste en combatir la inflación, que fue de 5,3% en abril, aunque la noticia del crecimiento es excelente para la economía mundial en un momento en el que el progreso de los países desarrollados es mediocre.

También se registró en el primer trimestre un déficit comercial de 1,02 billones de dólares, que es el primero en 7 años, lo cual puede estar indicando un menor soporte del aumento en las exportaciones y un mayor crecimiento del consumo doméstico.

Sin embargo, según el Financial Times, en abril se anotó un superávit comercial de 11,4 billones y el renminbi ha ganado 2,3% contra el dólar en los últimos 6 meses. Las bases del desarrolo del país se soportan en el crecimiento externo y en el doméstico.

En un interesante artículo del año pasado, escrito por Dani Rodrik, sobre las estrategias actuales de progreso de los países en desarrollo, resalta el camino seguido por China como alejado de lo que se denominó el consenso de Washington, haciendo énfasis en que impulsó un doble paradigma: el sistema de mercado simultáneo con un sector público altamente regulado.

Comenta, además, que ha habido suficiente apoyo en los mercados y en el sistema de precios, pero al mismo tiempo la intervención del Gobierno ha sido rampante hasta el punto de adoptar un modelo de industrialización dirigido. Por otra parte, cuando se identifican fallas en el modelo, rápidamente se generan políticas innovadoras que le hagan frente.

Para una observación panorámica de la transformación operada en ese país se pueden apreciar al tiempo las bases del crecimiento externo e interno.

Las empresas industriales privadas representan, aproximadamente, el 40% del PIB, otro 30% la economía estatal y 30% las multinacionales.

Las empresas privadas representan aproximadamente hoy el 70% del total de empresas en el sector industrial. Por otra parte, de una población de 1.400 millones de habitantes, casi el 50% corresponde a la economía urbana y el 50% a la rural. Aunque ambas han sido objeto de reformas, el mayor ritmo de cambio ha correspondido a la primera.

De un lado, es significativa la presencia de una infraestructura física de similar nivel de desarrollo al de los países desarrollados en lo que se refiere a carreteras, vías elevadas en las ciudades, transporte férreo, desarrollo portuario, transporte de pasajeros y comunicaciones, quizá con excepción del Internet.

Todo esto permite eficiencia en el transporte de productos y personas con el nivel requerido por una economía global. Y los planes de progreso en infraestructura hacia el futuro son de gran dimensión, incluido el desarrollo férreo hacia las zonas rurales.

Todo esto, acompañado de una infraestructura hotelera y turística de alcance internacional. Desde Hong Kong, siguiendo la línea costera, se empezaron a desarrollar, a partir de la década del 80, las llamadas zonas económicas especiales, buscando atraer inversión extranjera. El Estado realizó inversiones en instalaciones, servicios públicos y centros habitacionales para los trabajadores. E

n estas zonas se asentaron muchas empresas industriales, que atraídas por incentivos fiscales realizaron alianzas con compañías extranjeras. Inicialmente la producción se concentró en electrodomésticos y textiles, pero hoy se producen bienes de mayor tecnología.

Las zonas económicas especiales se han ampliado, hasta el punto de que China tiene una participación del 25% de la producción manufacturera del mundo. Desde el 2007 se permite la propiedad privada industrial, pero sin afectar la propiedad de la tierra que es del Estado.

De otro lado, impresiona la logística establecida en los últimos años para inducir y acomodar un flujo masivo de compradores potenciales a las ferias internacionales periódicas de Guangzhou en las que se ofrecen productos de todos los subsectores industriales.

Por supuesto, aparece aquí un lunar relacionado con la dudosa aplicación de las reglas internacionales de propiedad intelectual. Como en el caso de los japoneses, la copia y la adaptación son de dimensiones impresionantes para garantizar el éxito. Otro aspecto complejo consiste en la necesidad de identificar los intermediarios requeridos para el comercio entre las empresas chinas y las de los otros países, que cumplan los estándares requeridos de calidad, oportunidad, etc.

Pero la dimensión del consumo doméstico se ve reflejada en el crecimiento inusitado de la construcción de edificios destinados a vivienda (apartamentos pequeños para nuestros estándares) para la población urbana, conservando la propiedad de la tierra por parte del Estado y vendidos a precios que hoy por hoy son accesibles con los niveles promedios de salario urbano. Hasta el momento este esquema no parece estar amenazando un boom de propiedad raíz.

Todo esto se ve acompañado de la copia de un modelo americano de ciudades en las que el automóvil y los centros comerciales ocupan un lugar central. También aquí aparecen un mercado de lujo y uno de copia reflejado en la enorme producción manufacturera de productos baratos sin marca garantizada y para mercados de lujo exigentes con respecto a esta.

Este modelo se ve acompañado de niveles muy altos de contaminación en las principales ciudades.

Colombia tiene mucho que aprender de China en desarrollar el reto de construir la infraestructura que no hemos logrado en las 2 últimas décadas, y en generar el empleo formal que requiere la población para el tamaño y las condiciones de la economía, aprovechando los recursos naturales y la biodiversidad.

Luis Alberto Zuleta J.

Consultor empresarial    

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