La política de innovación

Uno de los mayores retos del país es la creación de un sistema nacional de innovación, en el cual la eficacia se mide en términos de las interacciones constructivas que se generan entre personas e instituciones públicas y privadas.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 28 de 2013
2013-02-28 12:08 a.m.

En buena medida, la política de innovación apunta al fortalecimiento y la alineación de recursos nacionales de todo tipo –educativos, científicos, técnicos, de ingeniería y financieros– con la generación de innovaciones (nuevos productos y procesos), y la aceleración del cambio técnico en el sector productivo. Esta política propone ámbitos de articulación con la política económica. De acá surge el nuevo papel orquestador del Gobierno.

Uno de los mayores desafíos hoy es la creación de un sistema nacional de innovación, en el cual la eficacia se mide en términos de las interacciones constructivas que se generan entre personas e instituciones públicas y privadas. Se entenderá la importancia de analizar el desempeño de dicho sistema como marco para la formulación de políticas.

La política de innovación es relativamente nueva, pues su gestación intelectual en el norte industrializado data apenas de comienzos de los años 80 y su aplicación, en los 90, en los países de la Ocde, donde fueron admirables la interacción y la cooperación entre los gobiernos y los círculos académicos de varios países para sentar sus fundamentos y su implementación. En realidad, es una nueva política de desarrollo sobre la que hay que estar atentos.

La política de innovación parte de la comprensión creciente del proceso de innovación y de su gestión en las empresas, y en ello las contribuciones académicas de Freeman, Nelson, Winter, Rosenberg, Lundvall, Teubal, entre otros, han sido decisivas. Las empresas innovadoras interactúan intensamente con otras compañías, centros científicos y tecnológicos, laboratorios, y universidades. No se limitan a tomar la nueva tecnología simplemente de una estantería. La investigación y el desarrollo ayudan a la organización a entender la tecnología, a desarrollarla en su propio contexto, e incluso es útil para adquirirla externamente. Las empresas innovadoras parten de lo hecho antes y de la experiencia acumulada, y adecuán su organización para poder aprovechar los cambios tecnológicos y desarrollar la innovación.

El modelo de innovación tiene en cuenta estos procesos de aprendizaje y se ocupa de los apoyos directos a las empresas que realizan investigación y desarrollo o innovación en general y apoyos indirectos, o ayudas a la infraestructura de ciencia, tecnología y educación superior del país, clave para la innovación productiva. En la política de innovación se analizan las formas específicas en que un país puede organizar el sistema de apoyo público a la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento.

La implementación de dicha política es compleja, pues se trata de un espacio donde concurren políticos, científicos y técnicos. “Hacer es un problema de ingeniería política y es un problema intelectual”, afirmaba Carlos Américo Pacheco, artífice la política de innovación trazada por el presidente Cardoso, en Brasil, y cristalizada bajo las ‘Leyes de innovación’ en 1999 - 2002 en el Congreso de ese país.

“La política de innovación es un área de conocimiento y los policy makers tienen que tener una infraestructura de conocimientos al día”, opina Morris Teubal, de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Sin embargo, en Colombia hay poca dedicación académica a la innovación en las universidades e instituciones relacionadas. A esto se suma la poca investigación existente, y escasean las publicaciones.

Para mitigar estos vacíos e irnos poniendo al día en el conocimiento internacional de esta política, se puso en marcha, desde mediados del 2008, el Seminario ‘Política y gestión pública en ciencia, tecnología e innovación’ Pedro Amaya. Con persistencia y regularidad, el Seminario ha venido difundiendo conceptos y métodos sobre la naturaleza y el quehacer de la política de innovación, sus conceptos y métodos claves, y estimulando intelectualmente una naciente comunidad del tema en el país.

Colciencias y Tecnos generaron esta iniciativa en el 2008. Colciencias ha brindado apoyo y financiamiento a través de convenios con la Fundación Tecnos, la cual ha tenido la responsabilidad académica y ejecutiva del Seminario.

La Cámara de Comercio de Bogotá se ha sumado a este esfuerzo en la parte locativa.

El Seminario se centró inicialmente en el personal de Colciencias, pero más adelante se ha expandido hacia diversas instituciones: universidades, empresas y asociaciones empresariales, centros de investigación, tecnológicos, incubadoras y parques tecnológicos, financiadores y ministerios e instituciones relacionadas en sectores como agricultura, comercio e industria, educación, comunicaciones, energía y salud.

Alrededor de 30 distinguidos expertos de talla mundial y gran experiencia han acudido al llamado que les hicimos para venir al país. Ellos proceden, entre otras, de instituciones como: Universidad Hebrea de Jerusalén; Georgetown University; The University of Cambridge; Programa de Gestión Tecnológica de la Universidad de Buenos Aires; Embrapa de Brasil; Center for Research on Innovation Management (Centrim) de la Universidad de Brighton; Banco Mundial y el BID.

Finalizamos este artículo citando a uno de los connotados expositores latinoamericanos que nos han visitado: “espero que esa iniciativa que ustedes lideran pueda continuar, ya que es un excelente espacio de reflexión y diálogo sobre políticas de ciencia, tecnología, innovación y desarrollo productivo muy importante para Colombia, y además único en la región”.

Luis Javier Jaramillo, consultor de la Fundación Tecnos

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