Del precipicio y otros demonios

Nuestro escenario base supone que habrá una solución parcial a finales de diciembre, lo que repercutirá en un mayor debilitamiento económico en el cuarto trimestre de 2012 y el primero de 2013.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 17 de 2012
2012-10-17 11:07 p.m.

El enorme ajuste fiscal que EE. UU. podría experimentar a comienzos de 2013 (el “precipicio fiscal”) es uno de los mayores riesgos que enfrenta la economía de ese país, y que podría empujarla hacia una recesión.

Nuestro escenario base supone que habrá una solución parcial a finales de diciembre, lo que repercutirá en un mayor debilitamiento de la economía en 4T12 y en 1T13. En consecuencia, creemos que la Fed intensificará su programa de estímulo monetario a comienzos de 2013.

El “precipicio fiscal” es el ajuste presupuestal automático que tendría lugar en enero de 2013, cuando se vence una suma considerable de beneficios tributarios y fiscales. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) estima que si todos los beneficios expiran según lo programado, en 2013 el PIB se contraería 0,5% y el desempleo aumentaría a 9,1%.

Según el CBO, el aumento de impuestos y el recorte de gastos representarían un ajuste fiscal de 607 mil millones de dólares (4% del PIB) entre los años fiscales 2012 y 2013.

Dado que el “precipicio” generaría una recesión, el CBO estima una disminución aparte de 47 mil millones de dólares en el recaudo tributario. Así, el impacto neto del “precipicio” sumaría 560 mil millones de dólares o 3,7% del PIB, entre los años fiscales 2012 y 2013.

Un año fiscal culmina en el tercer trimestre, así que el efecto del “precipicio” sería mayor para el año calendario 2013. La estimación del CBO solo incorpora tres cuartas partes del impacto, pues los beneficios vencen a finales de 4T12 (en ese trimestre no hay impacto, mientras que sí lo hay de 1T13 a 3T13).

El impacto directo del “precipicio” durante el año calendario 2013, que excluye 4T12 e incluye 4T13, ascendería a 750 mil millones de dólares (5% del PIB), mientras que el impacto neto, incluyendo la recesión, sería de 4,7% del PIB en los años calendario 2012 y 2013.

No esperamos que el “precipicio” se resuelva antes de los últimos días de diciembre.

Las divisiones políticas entre Demócratas y Republicanos se han acentuado en los últimos años y las relaciones bipartidistas están en uno de los peores momentos en décadas.

Estas tensiones se hicieron evidentes en las discusiones para aumentar el techo de endeudamiento en julio de 2011 y durante aquellas que se celebraron para extender algunos beneficios fiscales en diciembre de ese año. Ambas situaciones generaron volatilidad en los mercados.

Las relaciones en 2012 han sido aún más complicadas debido a las campañas presidenciales y legislativas, por lo cual anticipamos la imposibilidad de que se concretara algún acuerdo en el tema fiscal antes de las elecciones (noviembre 6).

El Congreso tendrá escasas 7 semanas después de las elecciones para evitar una crisis fiscal a partir de enero.
El Congreso que tendrá que discutir una solución al “precipicio” será el mismo que ha tenido dificultades para ponerse de acuerdo en asuntos fiscales en los últimos dos años (el nuevo Congreso se posesiona en Enero 20).

Por su lado, los resultados electorales no traerán discusiones menos tensas, pues se espera que el Gobierno continúe dividido.

El Presidente Obama puntea en las encuestas, pero por un estrecho margen. Los Republicanos controlan la actual Cámara de Representantes y las encuestas sugieren una alta probabilidad de que mantengan esa mayoría.

El resultado para el nuevo Senado es más incierto: los Demócratas tienen una estrecha mayoría, pero hay más Demócratas que Republicanos buscando la reelección (21 frente a 10).

Si ganan los Demócratas, cada cámara legislativa será controlada por partidos distintos; si ganan los Republicanos, las encuestas sugieren que no podrán asegurar una mayoría superior a 60 curules, lo cual otorga cierta capacidad de bloqueo al partido minoritario.

Además, EE. UU. estará tocando el techo de endeudamiento durante la época de los debates relacionados con el “precipicio”. Esta coincidencia tornará la discusión aún más compleja, pues las exigencias de compromisos fiscales en el mediano plazo podrían ser mucho más estrictas.

Ante estas dificultades, no creemos que haya acuerdo en todos los frentes.

La solución del “precipicio” será parcial: solamente se extenderían los vencimientos de algunos beneficios.

De ser así, la economía sufrirá una serie de impactos negativos a finales de 2012 e inicios de 2013.

En 4T12 esperamos mayor debilitamiento. La incertidumbre asociada al futuro inmediato de las normas impositivas y fiscales se sentirá gradualmente sobre las decisiones de inversión y gasto, primero en las empresas y luego en los hogares.

El primer impacto se debería reflejar sobre aquellos gastos elevados y difíciles de revertir: la inversión fija en bienes de capital sería una de las principales víctimas de la incertidumbre.

En efecto, las órdenes de bienes de capital se han desacelerado rápidamente y su crecimiento entró en terreno negativo recientemente

La contratación laboral también se ha afectado, aunque moderadamente.

Después de un repunte en julio, la generación mensual de empleo ha decaído consistentemente a lo largo de 3T12. Más notorio ha sido el aumento en el número de empleos con contratos de medio tiempo, según lo evidencia el aumento reciente de su participación dentro del total de ocupados.

Posteriormente, los hogares se verán afectados. Los indicadores que deberían sentir un impacto anticipado son la compra de vivienda y el consumo de bienes durables.

Estos aún no evidencian debilidad asociada al “precipicio”, pero creemos que gradualmente lo harán y finalmente se podrían afectar la confianza y el gasto personal en general.

También creemos que el impacto del “precipicio” se sentirá en 1T13. La solución parcial que anticipamos implica que la economía sufrirá el choque negativo de un ajuste fiscal importante a comienzos de 2013, aunque de menor magnitud que el de la totalidad del “precipicio”.

Dado este escenario, creemos que la Fed podría intensificar su actual programa de estímulo monetario a comienzos de 2013 para seguir compensando las falencias de la política fiscal.

El incremento en la inyección de liquidez dará mayor impulso a los flujos de capital hacia economías emergentes con buenos fundamentales y generará mayor fortalecimiento de sus monedas.

Andrés Pardo Amézquita

Gerente de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.

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