Preocupante aumento de las importaciones de alimentos

Sigue siendo fundamental el especial cuidado con los tratados de libre comercio firmadosy los que están en la agenda comercial en temas agroalimentarios.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
agosto 02 de 2012
2012-08-02 12:31 a.m.

El incremento del 11,4 por ciento en las importaciones en los primeros cinco meses del año fue tomado por el Gobierno y algunos analistas como un hecho positivo, debido a que casi el 80 por ciento de las mismas fueron de materias primas y bienes de capital.

No obstante, si observamos el total de las cifras en detalle, encontramos que las importaciones de bienes de consumo, paralelamente crecieron, representando el 20,3 por ciento restante y registrando un crecimiento preocupante del 14,1 por ciento.

Ahora, si analizamos las compras externas con más detalle, podemos ver que entre los bienes de consumo que presentaron un mayor incremento en sus importaciones se encuentran los productos alimenticios, que en lo corrido del año crecieron un 19,6 por ciento. En los alimentos, se destaca el crecimiento en la importación de ingenios y refinerías de azúcar (145,7 por ciento), café (59,1 por ciento), panadería (43,3 por ciento), y carnes y pescados (21,6 por ciento).

Es preocupante el aumento de las importaciones de café, lo que reafirma la pobre política cafetera, y en general, la de alimentos, en los cuales podríamos convertirnos en una verdadera despensa del mundo.

Aunque el incremento de las compras externas no es un elemento intrínsecamente negativo, si le sumamos la disminución de las exportaciones sectoriales entre enero y mayo (-18,8 por ciento), ello nos da evidencia de problemas serios en el ramo.

Las más alicaídas han sido las exportaciones de café (-31,2 por ciento), productos lácteos (-12,1 por ciento), panadería (-9,2 por ciento), y legumbres y frutas (-7,3 por ciento).

Asimismo, el sector que incluye la producción de cacao, chocolatería y confitería es una de las ramas que, desafortunadamente, ha mostrado por cuatro trimestres consecutivos un decrecimiento en sus niveles de producción y ventas industriales, es decir, se encuentra en recesión.

Por lo tanto, ante este panorama, sigue siendo fundamental el especial cuidado con los tratados de libre comercio firmados y los que están en la agenda comercial en temas agroalimentarios, ya que estos pueden terminar acentuando los problemas que, específicamente, presenta el sector fabril de alimentos, que, recordemos, son grandes generadores de empleo relacionados, lo que conllevaría a acentuar las dificultades estructurales internas para competir con los alimentos foráneos.

Asimismo, es indispensable recordar la relación existente entre procesamiento y cultivo de alimentos en el campo, con los cuales se generan empleos campesinos que son fundamental contribución para la seguridad de los colombianos.

Por ejemplo, respecto al TLC con Estados Unidos, mientras Colombia disminuye los aranceles, en promedio, 13 por ciento, y hasta 30 por ciento, Estados Unidos mantiene subsidios y realiza fuertes inversiones en el sector agrícola.

Ello se ratifica con el anuncio del presidente Obama en días pasados (que nos produce envidia de la buena), en su intención de dirigir nuevos recursos por 2.000 millones de dólares hasta el 2016 para la expansión y modernización de pequeñas empresas rurales, así como para la creación de nuevos empleos sectoriales.

Dicho aspecto, sumado a la amplia brecha en productividad entre los dos países, pone en clara desventaja a los productos agrícolas colombianos en el momento de competir con los norteamericanos, causando mayor desempleo, cierre de industrias nacionales y disminución de la producción interna.

El TLC con Turquía se encuentra en negociaciones, y, actualmente, se han presentado controversias para negociar en el tratado beneficios importantes en productos alimenticios estratégicos para Colombia como carnes, flores, banano, azúcar y etanol.

Una vez más, el llamado de la Coalición, por el desarrollo de la industria, a impulsar la adopción de políticas públicas y privadas para dinamizar el aparato productivo nacional mediante la formalización de una política de reindustrialización, fortalecer el sector industrial y el agrícola (que siguen demostrando debilidades estructurales, que limitan su complementariedad), crear empleo de calidad, y cimentar las bases de un crecimiento estable de la economía colombiana en el largo plazo.

Martha Lucía Ramírez

Exministra de Comercio Exterior

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