¿Preparando la reventada de la regla fiscal?

No se puede pretender que la caída del precio del crudo se vaya a compensar con más deuda. Se necesita ajustar a la baja el gasto, subir recaudos tributarios y elevar nuevamente los impuestos.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
diciembre 02 de 2014
2014-12-02 01:09 a.m.

El Ministro de Hacienda le dijo a la revista Semana que: “la regla fiscal permite acomodar las caídas temporales de los precios del petróleo con más deuda”. Una opinión similar se la escuché hace poco al Viceministro de Hacienda en un foro organizado por Andesco.

¿Es esto cierto? Definitivamente no. Las normas sobre sostenibilidad que de manera tan sobresaliente introdujimos en Colombia mediante una reforma constitucional y la Ley 1473 de 2011, que son un verdadero ejemplo de responsabilidad fiscal bien entendida y uno de los mejores logros legislativos de la administración Santos, no autorizan lo que afirman el Ministro y el Viceministro de Hacienda.

Si caen los precios de productos básicos estratégicos - como está sucediendo por estos días con el precio del petróleo -lo que autoriza la ley 1473 de 2011 es que hasta un 10 por ciento de los recursos que se tengan guardados en el fondo “de ahorro y estabilidad fiscal y macroeconómica” (que para tal efecto creó la ley citada) se puedan descongelar para financiar gasto contracíclico.

Pero no está autorizado por ninguna parte que la caída en las cotizaciones de los hidrocarburos, o de cualquier producto básico, sea razón suficiente para reventar la llamada ‘regla fiscal’que impone el mantenimiento de un déficit estructural perentorio, que no se puede sobrepasar: 2,3 por ciento del PIB o menos partir de 2014, 1,9 por ciento del PIB o menos a partir del 2018 y del 1,0 por ciento o menos a partir del 2022.

Sería gravísimo, en términos de credibilidad internacional, que ahora, aduciendo la caída en los precios del crudo que, repitámoslo, solo autoriza más gasto contracíclico (como el que bosquejó el Presidente Santos en estos días), se echara por la borda la ‘regla fiscal’ y se decretara su moratoria.

La Ley 1473 de 2011 permite para un caso excepcional previsto en su artículo 11 que se puede suspender la regla fiscal: “en los eventos extraordinarios que comprometan la estabilidad macroeconómica del país y previo concepto del Confis, se podrá suspender temporalmente la aplicación de la regla fiscal”. Obviamente, aun con la caída del precio del crudo, es claro que no estamos frente a un escenario en que esté comprometida la estabilidad macroeconómica del país.

No estamos enfrentando una recesión profunda ni un desastre nacional de proporciones catastróficas que comprometa la estabilidad macro del país. Por el contrario: las previsiones de crecimiento del país para el año entrante fluctúan alrededor del 4,5 por ciento, lo que no está mal si se toma en cuenta el actual contexto internacional; tenemos una inflación moderada (El Banco de la República acaba de fijar la meta para el año entrante en 3%); las cuentas externas del país están relativamente equilibradas y el déficit en cuenta corriente que se está registrando es perfectamente financiable; la tasa de cambio se ha recuperado y el desempleo está a la baja.

Alegar, pues, que por la caída en los precios del crudo estamos frente a un escenario extraordinario que compromete la estabilidad macroeconómica del país como pretexto para reventar la regla fiscal, no solo sería una inexactitud inmensa sino que lanzaría un pésimo mensaje a los mercados internacionales que, por el contrario, aprecian inmensamente que Colombia se haya dotado de una ‘regla fiscal’ que impone límites objetivos al endeudamiento. Y que la esté cumpliendo.

Según Fedesarrollo -aún aprobándose la reforma tributaria que actualmente se está discutiendo en el Congreso- habrá faltantes anuales por financiar del orden de 10 billones de pesos a partir del 2015.

Y esto podría agravarse aún más con la descolgada de los precios del crudo de la última semana y la decisión de la Opep de no decretar una reducción en las cuotas de producción. Eso demuestra que la reforma tributaria del 2012 no dio los resultados esperados y que la programación fiscal del país- o al menos la que se ha revelado- deja mucho que desear.

Sorprendente resulta que en plena descolgada de los precios internacionales del crudo se esté subiendo la tributación efectiva a las empresas petroleras a niveles que bordean el 50 por ciento.

Precisamente en el momento en que más necesitaríamos que incrementen sus tareas de exploración y explotación; cuando las relación reservas-producción está en un punto crítico; y cuando otros países competidores como el Perú o Méjico están bajando la tributación a las empresas petroleras. La incongruencia no podía ser mayor ni más inoportuna.

Lo anterior significa que, además de lo antitécnica que resulta la reforma tributaria que se abre camino presurosa en el Congreso por estos días, y que está llevando a niveles desmesurados los niveles de tributación efectiva de las empresas, dicha reforma se va a quedar corta. Se necesitará entonces, como van las cosas, ajustar a la baja el año entrante el gasto, subir los recaudos tributarios sensiblemente, y elevar nuevamente los impuestos (seguramente contemplando más IVA, así ello sea políticamente incorrecto plantearlo). O una mezcla de todos estos instrumentos.

A todo lo anterior habría que agregarle que políticas públicas de gran envergadura como la reforma pensional, educativa, de la salud, o el posconflicto -si se firma la paz el año entrante como todos deseamos- no parecen contar con la financiación requerida así, repitámoslo, se apruebe la reforma en curso en el Congreso.

Pero lo que no resulta aceptable es pretender que la caída del precio del crudo se vaya a compensar con más deuda como se está diciendo. Esto no es otra cosa que denominar eufemísticamente la suspensión de la ‘regla fiscal’. E incurrir en una grave contradicción legal.

La reforma tributaria que está a punto de aprobarse ha estado rodeada de bandazos y de información insuficiente sobre la verdadera situación fiscal del país: no le agreguemos ahora opacidad y malabarismos verbales a las cosas, pretendiendo que se justifica poner la ‘regla fiscal’ en cuarentena en estos momentos.

Juan Camilo Restrepo
Exministro de Agricultura
 

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