Lo prioritario

Hoy, en medio de la crisis, Colombia está menos mal que muchos países, pero está sufriendo el golpe.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 06 de 2009
2009-07-06 12:13 a.m.

En diversas columnas anteriores, he expresado la preocupación que me asiste al ver que el presidente Álvaro Uribe no ha querido aprovechar el gran capital político con que ha contado para realizar las reformas estructurales que requiere el país y, en su lugar, ha dejado (¿o ha promovido?) que la atención del país y de las diversas instancias de poder dediquen sus energías a las discusiones políticas y, muy en especial, al tema de la reelección. Cuando presentó su primer proyecto de referendo parecía claro que era un mandatario dispuesto a realizar grandes transformaciones.

Desafortunadamente, se incluyeron demasiados temas y por plantearlo como una especie de plebiscito no se hizo el esfuerzo pedagógico suficiente para que se entendiera la trascendencia de los cambios. Luego, en el tema tributario, se propuso varias veces la necesidad de llevar a cabo las famosas reformas estructurales y en el campo fiscal, en general, se ha contado con valiosos elementos como fue la Misión del Gasto que realizó propuestas serias, realizables y de gran alcance que quedaron en los anaqueles. Con todo lo anterior y con mucho más, lo que se hubiera pensado es que un gobierno con esta popularidad iba a tomar medidas quizás no muy populares, pero que hubieran asegurado una situación fiscal sólida hacia el futuro.

Desafortunadamente, pareciera que el Gobierno 'se creyó su cuento' y pensó que la Seguridad Democrática permitiría seguir creciendo y recibiendo inversión de manera indefinida, y que se podía dar el lujo de gastar sin medida y dar prebendas distorsionando, aún más, lo que ya había aceptado que era necesario corregir, como fue la estructura tributaria. Es indiscutible que la mejora en la seguridad atrajo inversión y que el Presidente ha realizado un gran aporte como es el de la construcción de confianza. No obstante, lo que también es cierto es que mucha de la inversión y del crecimiento estaban asociados al ciclo económico y a la boyante situación económica internacional. Hoy, en medio de la crisis, Colombia está menos mal que muchos países, pero está sufriendo el golpe y tendrá que asimilar aun más obstáculos y dificultades.

Lo preocupante es que esto se traduce en hechos concretos como el de la disminución de los recaudos tributarios en cerca del 15% frente al año pasado, y eso sin que se haya reflejado todavía todo el impacto de la fase que se atraviesa. La situación fiscal para el Gobierno que comience en agosto de 2010 puede ser muy complicada, e incluso más difícil que la que recibió Uribe en el 2002. Lo paradójico es que si llegara a ser Uribe, sería de sí mismo de quien la recibe. Una vez más habría que decir, que ojalá el Presidente deje a un lado el tema de la reelección y concentre su gran capacidad política y de ejecución en tomar las medidas que se requieren para asegurar que Colombia pueda aprovechar la situación menos vulnerable que ha tenido en lo económico, y pueda estar preparado para las épocas de crecimiento que se vendrán una vez se supere la crisis. 

ricavip@gmail.com

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