La promesa de A. Latina y el buen gobierno corporativo

Por primera vez en 50 años, un país latinoamericano será sede de la reunión anual de organismos multilaterales como el FMI y el BM. Este evento es visto como un reconocimiento del papel regional en el comportamiento de la economía mundial.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
marzo 02 de 2015
2015-03-02 11:52 p.m.

En octubre del 2015, cuando el Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) lleven a cabo en Lima sus Reuniones Anuales, será la primera vez en casi 50 años que dicho evento, dedicado a examinar los desafíos más complejos para el desarrollo económico, se realice en suelo latinoamericano.

El evento será un reconocimiento al enorme potencial de la región para acabar con la pobreza y fomentar la prosperidad compartida en sus sociedades.

De hecho, a pesar de que las perspectivas de crecimiento a corto plazo de la región no son las mejores, América Latina está cambiando. Se espera que la actividad económica en países como Colombia, Chile y Perú repunte en 2015, de acuerdo con las proyecciones recientes del FMI. Cada vez más las empresas de América Latina demuestran su capacidad para competir en el escenario mundial.

Los inversionistas institucionales de todo el mundo están prestando atención. En un estudio reciente de Bain Capital se advierte que el volumen regional de “inversiones de impacto” –una clase de inversión que apunta a generar un impacto positivo que vaya más allá de los resultados financieros– aumentó doce veces en los últimos cinco años: pasó de US$160 millones en el 2008 a aproximadamente US$ 2000 millones a fines del 2013.

La principal razón detrás de este interés radica, en parte, en que las empresas le dan cada vez más importancia al gobierno corporativo. La evidencia demuestra que el buen gobierno genera un mejor desempeño de las empresas, un incremento en el acceso a capitales y una mejora en la valoración para los accionistas.

Sin embargo, todavía queda mucho por hacer y los desafíos que enfrenta la región en términos de gobierno corporativo exigen un enfoque doble: trabajar con los gobiernos para ajustar las regulaciones y también con las empresas, pequeñas y medianas incluidas, a fin de que incorporen mejores prácticas. Los marcos jurídicos, regulatorios e institucionales, necesitan cambios y mejoras estructurales para poder respaldar las necesidades de los mercados y de las empresas. El conocimiento general sobre la importancia del buen gobierno es limitado, en especial en mercados y empresas más pequeños.

El Grupo Banco Mundial lanzó, con el apoyo del gobierno de Suiza, un proyecto en Colombia y Perú en febrero con el objetivo de abordar estas dificultades. Precisamente es el momento de intensificar este trabajo, porque América Latina se encuentra en un punto de inflexión.

Posicionadas para convertirse en participantes aún más importantes en la economía mundial, las empresas de la región necesitarán una notable inversión inicial en instalaciones, equipos e infraestructura. Se trata de proyectos con una necesidad de capital intensivo, ya que son demasiado costosos para financiarse por cuenta propia.

El mayor acceso al financiamiento mundial será una necesidad para esa expansión. Y el buen gobierno corporativo -lo que incluye la protección de accionistas minoritarios, las prácticas de directorio sólidas, las salvaguardas en torno de las transacciones de partes relacionadas, y la comunicación transparente con los accionistas- es la clave para abrir esta puerta y darle a los posibles inversionistas la certeza de que su dinero se gastará correctamente y de que las ganancias serán importantes.

Los entes reguladores y las empresas no deben olvidar que el buen gobierno corporativo también ofrece un marco para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las empresas familiares, que tanto contribuyeron al dinamismo económico de la región.

En un momento en el que aproximadamente un 95 % de las empresas familiares del mundo no superan la tercera generación de propiedad, la sostenibilidad es un tema central. Las mejoras en términos de gobierno corporativo, como los enfoques más formalizados para la gestión de la empresa familiar, las directrices sobre sucesión y cambios en la estructura del directorio, pueden ayudar a reducir riesgos y a aumentar el potencial de viabilidad a largo plazo.

El futuro de América Latina es prometedor. La promoción del crecimiento económico inclusivo, el impulso de la innovación y el fortalecimiento de la integración regional son la base para desarrollar esos logros. El buen gobierno corporativo es la piedra angular sobre la cual se llevarán a cabo estos logros.

Darrin Hartzler,
Gobierno Corporativo de IFC, Grupo Banco Mundial
 

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