Propósitos que nos unen, ¿o nos separan?

Los sacrificios frente a la crisis económica, no deben ser asumidos por los más ricos simultáneament

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 16 de 2009
2009-07-16 12:28 a.m.

 Uno de los motivos más importantes de unión nacional en los diferentes países, se constituye en establecer propósitos comunes que simbolicen la unidad y la aspiración futura compartida por la sociedad en su conjunto. Algunas veces nos preguntamos si en Colombia existe esa comunidad de propósitos.

Los elementos que se han pretendido exponer como sustantivos para la unidad nacional son los de Seguridad Democrática, confianza inversionista y cohesión social. De ellos, el primero es el que más ha calado en la mente de los colombianos, asimilándose esencialmente a la lucha por parte del Gobierno contra las Farc, y ha contado con el apoyo de la inmensa mayoría de los compatriotas, aunque se reconozcan graves deficiencias en la lucha contra otros grupos armados y al margen de la ley, como los paramilitares y el nacimiento de nuevos grupos emergentes, así como evidentes excesos antidemocráticos que debilitan las instituciones y el equilibrio entre los poderes.

La seguridad inversionista es observada crecientemente como un privilegio para unos pocos, que los hace inmunes y los aparta de los propósitos nacionales que deben establecerse como prioridades de corto y mediano plazo en lo económico, para poder cumplir con los compromisos del Estado y asegurar la estabilidad del entorno macroeconómico, el desarrollo, el ingreso y el empleo de los colombianos.

Suena por lo menos paradójico, seguir planteando la seguridad a la inversión y especialmente a las multinacionales, como la base única del crecimiento, del combate a la pobreza y a las dificultades de la economía. Se convierte a los inversionistas en los 'intocables' frente a las crisis mundial y nacional y se los coloca por encima de la ley y, por supuesto, son los únicos con estabilidad frente a la necesaria evolución de la democracia, conservando todos los privilegios.

Lo anterior, en alguna medida convierte el tercer pilar de la cohesión social en un simple discurso sin ningún contenido real. Los sacrificios frente a la crisis económica, no deben ser asumidos por los más ricos simultáneamente con el resto de la población. Para ellos seguridad jurídica, para los demás reformas tributarias, eliminación de exenciones, disminución en el gasto social, profundización de la crisis en materia de salud, educación, mayor flexibilización laboral y nuevas propuestas que conducen a un aumento en el deterioro en materia pensional y en la edad de jubilación.

De los propósitos nacionales sólo se encuentra vigente la seguridad en el combate contra los grupos insurgentes, especialmente las Farc, de las cuales nos vienen anunciando: el fin del fin. Ojalá sea verdad, por la vía militar o por la de la negociación. De los demás, sólo palabrería sin contenido real.

La seguridad inversionista se convierte en dicotómica frente a la seguridad de la población en su conjunto y no es cierto que el camino adoptado conduzca hacia una mayor cohesión social. Para ello sería necesario eliminar de tajo los privilegios que se han dado a los más poderosos.

No es un problema de oposición, es de realismo. A veces las prioridades cambian y el discurso debe ser coherente con las políticas. Por ahora, se limita exclusivamente a las palabras: éstas vuelan como el viento y no vuelven más.


dgumanam@unal.edu.co

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