Propuestas para enfrentar la crisis

Es necesario continuar con la política de sustitución de deuda externa por interna y exigirle a los

Redacción Portafolio
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mayo 24 de 2009
2009-05-24 10:55 p.m.

Lo primero que debe hacer el Gobierno es reconocer que entramos en un proceso de recesión y que no estábamos blindados; paralelamente sincerar las cifras económicas para establecer el real déficit fiscal por haberse aprobado el desfasado y desfinanciado presupuesto del 2009, basado en supuestos macroeconómicos errados.

El Ministerio de Hacienda debe recuperar el manejo de la política económica y dejar de ser el pagador de la Presidencia y Planeación Nacional, quienes continúan con el populismo asistencialista de derecha y de izquierda, endeudándonos cada vez más para regalar dinero sin generar valor agregado ni crecimiento económico. Por las exenciones y beneficios tributarios se están dejando de recibir más de siete billones y en los subsidios reeleccionistas se están gastando más de ocho billones del presupuesto. Si detenemos esta hemorragia demagógica cubriremos el déficit fiscal existente.

Estamos en mora de descentralizar y ejecutar la inversión pública para reactivar la demanda interna en las regiones por medio de la construcción de vivienda, vías y obras, que requieren mano de obra no calificada con programas masivos de pico y pala. Si bien es conveniente disponer del crédito de contingencia de los US$10.500 millones con el FMI, debemos detener el insostenible endeudamiento. Utilicemos parte de los 24.000 millones de las reservas que no generan mayores rendimientos, para realizar la política de choque sin tener que pagar intereses.

Es necesario continuar con la política de sustitución de deuda externa por interna y exigirle a los bancos que bajen sus tasas de intermediación para disminuir el costo de los créditos.

Considero inoportuno proponer una reforma tributaria, pues por el panorama económico lo que logramos es aumentar el hueco fiscal por la disminución en el recaudo. Propongo mantener el impuesto al patrimonio para capitales superiores a $8.000 millones para continuar financiando hasta el 2.014 la Seguridad Democrática, y que éste sea pagado por sectores como el financiero y las multinacionales, quienes han recibido los estímulos del Gobierno que se ven reflejados en exorbitantes utilidades.

Una alternativa justa que ayudaría a bajar la elevada inflación es cumplir la fórmula de combustibles; ya que la irrisoria baja intempestiva de los $400 por galón obedeció más a otra cortina de humo tras el escándalo de las zonas francas, que a un estudio serio. Esta debería bajar $1.500 por galón, pero si lo que quieren es revertir la fórmula por lo menos debería bajar en $930.

Urge realizar las ventas de los bienes que tiene estupefacientes para que estos recursos sirvan de capital de trabajo para las víctimas, campesinos y desplazados que deberán recibir las tierras incautadas a los paramilitares y narcotraficantes, llevándose a cabo una reforma agraria viable con programas productivos que generen empleo y producción.

En relación con la volatilidad del dólar, que pasó de $1.700 a $2.550 en menos de un año, es necesario implementar una banda cambiaria donde se permita medir su impacto sobre el presupuesto nacional. Un dólar alrededor de $2.300 es bueno para los importadores y exportadores, sin atentar contra nuestra balanza cambiaria y comercial.

Bajar los parafiscales del 4% al 3% para dar un respiro a los empleadores y frenar los despidos masivos en el sector real, ya que con parte de ellos sostenemos una burocracia ineficaz o el despilfarro en revistas y eventos de toda índole. Un complemento fundamental para incentivar el empleo y la producción será que el Emisor baje sus tasas de interés al 5,5%.

El Ministerio de Hacienda y el Banco de la República no pueden seguir siendo los historiadores de nuestra realidad económica y menos actuar sólo de manera reactiva. 

sanchezca42@hotmail.com

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