Propuestas para la locomotora minera

Es increíble que en Bogotá no haya una sola facultad de ingeniería de minas y que, a pesar de que han proliferado los programas de gestión e ingeniería ambiental, todavía sea escasa la oferta de programas para formar ingenieros.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
diciembre 14 de 2011
2011-12-14 04:56 a.m.

 

En medio no sólo del auge del sector minero que está viviendo el país, sino de las expectativas al futuro teniendo en cuenta que Colombia es uno de los países más inexplorados del mundo, es decir, de los que menos conoce lo que tiene su suelo, y de la creciente demanda de minerales, me permito presentar tres ideas que el Gobierno debería estudiar y sin demoras.

Hay que tomar medidas de manera urgente para que la anunciada locomotora minera arranque con fuerza y no se vaya a descarrilar generando problemas ambientales y sociales, además de evitar que los mayores beneficios de este boom se vayan al exterior.

Primero, para fortalecer las instituciones del Estado pertinentes; segundo, para reforzar el recurso humano en el mediano y largo plazo; y tercero, para que los colombianos, a través de una empresa, puedan participar activamente del desarrollo del potencial minero colombiano.

PRIMERO

Es ampliamente aceptada la debilidad institucional en que se encuentran organismos como el Ingeominas y los grupos de trabajo en los departamentos que tienen delegaciones para asumir la administración de los títulos mineros; además de las Corporaciones Autónomas Regionales y hasta el limitado tamaño del grupo de seguimiento a las licencias del Ministerio de Ambiente.

Si en Colombia se está aumentando el número de proyectos mineros en desarrollo, el Estado debe ser consecuente y reaccionar al unísono en materia de incorporación de personal calificado, no sólo a nivel central en el Ministerio de Ambiente e Ingeominas, sino en las regiones y en los departamentos con delegación de Ingeominas.

Esto no está sucediendo, y se presenta un desbalance en que las necesidades de supervisión y control por parte del Estado se rezagan cada vez más en comparación con los requerimientos por la mayor actividad minera.

Debería existir un plan de choque del Estado para resolver este desbalance con la incorporación de recurso de personal idóneo, con estabilidad laboral y salarial competitiva.

Segundo

En una visión de mediano y largo plazo es importante mencionar que existe una deficiencia notoria en la formación del capital humano que requiere el sector.

Es increíble que en Bogotá no haya una sola facultad de ingeniería de minas y que, a pesar de que han proliferado los programas de gestión e ingeniería ambiental, todavía sea escasa la oferta de programas para formar ingenieros, o auditores ambientales con énfasis en minería.

Por lo tanto, el Estado en el marco del auge del sector minero, por ejemplo a través de la Universidad Nacional, crear programas en Bogotá y las regiones.

Además, recurrir a la asistencia internacional de países como Australia, Canadá, Suecia, Suráfrica, Estados Unidos, y regionales como Chile, que cuentan con experiencia y un conocimiento pertinente que podría servir de apoyo no sólo a los programas ya existentes en Colombia, sino a los nuevos.

TERCERO

La creación de la Empresa Colombiana Minera (Emcominera). Hace algunos años, cuando predominaban el neoliberalismo en respuesta a un Estado inoperante e ineficiente como administrador, sería inoportuno proponer la participación del Estado en la creación de empresas, pero la verdad es que el país ha sabido observar ejemplos como el de Ecopetrol.

Una muestra regional es las Empresas Publicas de Medellín, que constituyen un marco suficiente como para pensar que el alto gobierno tiene la madurez y la capacidad de hacer empresa de alto nivel.

Compañías como las anteriormente mencionadas no tienen que envidiarle nada a las BP, Shell, o Exxon Mobil.

Además, sería oportuno que existiera una empresa mixta, Emcominera, liderada por el Estado con capital privado, que se encargara de viabilizar el desarrollo de gran parte del potencial minero que hay en el país.

La nueva empresa podría ser el gran motor del desarrollo minero colombiano, tal como lo hace Ecopetrol en el sector de hidrocarburos. Se podría configurar también una sólida Ingeominas que hiciera las veces de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, pero en el sector minero.

Otra ventaja de Emcominera sería el efecto que tendría en un mejor control ambiental y de manejo de comunidades, por ser una empresa con el mejor talento humano.

Experiencias como las de Suecia, con dos grandes empresas que nacieron públicas como LKAB y Boliden invitan a reflexionar sobre el hecho de que en una actividad minera con tanto impacto en el medio ambiente y en las comunidades, sí que tendría ventajas tener empresa pública líder que modele y no un avispero de emprendedores de limitados recursos que, como dicen los ingenieros de minas “descreman los tajos” realizando explotaciones con visión de corto plazo y bajos estándares técnicos y ambientales.

Jaime Ernesto Salas

jesalasbahamon@hotmail.com  

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