Prospectiva / El barco es el mismo para todos

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 24 de 2011
2011-09-24 01:34 a.m.

 

Ese refrán que afirma que, ‘por mala que sea, toda situación es susceptible de empeorar’, quedó refrendado esta semana.

Y es que una nueva oleada de nerviosismo volvió a afectar el desempeño de los mercados internacionales, que cerraron con grandes pérdidas ante la creencia generalizada de que la economía global va por mal camino.

Así lo dejó en claro el FMI, que el martes pasado reveló sus más recientes proyecciones. Según estas, el PIB del mundo tendrá un crecimiento de sólo 4 por ciento en el 2011, tres décimas por debajo de lo calculado en junio.

Peor todavía es la comprobación de que hay una gran disparidad entre naciones desarrolladas y emergentes, pues mientras las primeras avanzan a menos del 2 por ciento anual, las segundas lo hacen a más del 6 por ciento.

“El sur no es inmune a los tropiezos del norte”, dijo ayer en Washington la directora del FMI, Christine Lagarde.

Según la cabeza de la entidad, una cosa es que se hayan estrechado las opciones de política y otra que no haya nada que hacer. Por tal motivo, la ex ministra francesa hizo varias propuestas, aclarando que es indispensable comenzar a actuar ya, pues es indudable que la situación se ha empeorado por la falta de decisiones en capitales como Washington o Berlín.

Dentro de las ideas esbozadas está la necesidad de combinar una política fiscal prudente que disminuya los elevados saldos de la deuda pública en Norteamérica y Europa, pero que al mismo tiempo permita que la economía avance.

Puesto de otra manera, la austeridad por sí sola no es la salida.

A su vez, los bancos centrales deben mantener una política monetaria laxa, teniendo en cuenta que la inflación no es una amenaza. En cambio, el sector financiero debe ser capitalizado, sobre todo en el Viejo Continente, algo que es imperativo si países como Grecia llegan a entrar en cesación de pagos.

Finalmente, Lagarde insistió en que la creación de empleo es crucial para aminorar los efectos sociales de algunas decisiones e impulsar la demanda.

Si bien buena parte de esas recetas deberían ser aplicadas por las naciones más prósperas, las economías emergentes deberían estar atentas porque el barco es el mismo para todos.

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