La quinta alianza abre un espacio político

En Colombia nadie se había erigido como representante de la conciencia colectiva desde que Uribe se

Redacción Portafolio
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mayo 24 de 2009
2009-05-24 10:52 p.m.

La iniciativa de Sergio Fajardo de juntar a cinco figuras políticas independientes con aspiraciones presidenciales para constituir una alianza de pares que son a la vez rivales no parecía que iba a volar. Pero ha tenido un impacto político saludable e inesperado. Si logran concretar y conservar la unión, aunque solamente sea sobre bases esquemáticas muy tenues, puede ser la fórmula para crear una alternativa política independiente con probabilidad de 'éxito.

La imagen de los cinco presidenciables frente al Capitolio provocó reacciones muy favorables. Se congregaron alrededor de la estatua de Rafael Nuñez, padre de la constitución que sobrevivió más de un siglo hasta 1991, para denunciar los excesos antidemocráticos del Congreso, y exigirle respetar las normas constitucionales y las instituciones.

Conminaron a las mayorías uribistas a moderarse y a ponerle freno a esos excesos, encaminados a suprimir la competencia política y a debilitar a los movimientos que no pertenecen a la bancada del gobierno. A esta mayoría la ha dominado una cierta euforia democraticida que emana de no tener quien los controle y de despreciar a sus adversarios y a la opinión. En ese ambiente irrumpieron los miembros de lo que los medios ya llaman la "quinta alianza" y se establecieron como voceros de un deber ser.

Su constancia no solamente fue oportuna para ayudar a frenar el abuso de poder del uribismo, sino que llena un vacío moral. En política esto es importante. Y en Colombia nadie se había erigido como representante de la conciencia colectiva desde que Uribe se convirtió a la politiquería y la transformó en una verdadera ciencia oculta que él maneja como ninguno. Estas cinco figuras políticas han dado un primer paso importante para asumir ese rol, censurando la arbitrariedad de las mayorías.

Adicionalmente, sin habérselo propuesto, ellos tocaron una cuerda muy sensible. Una de las periodistas del programa de Darío Arismendi comentó entusiasmada que el episodio del Capitolio trae un aire fresco porque realizaron un acto político importante sin referirlo a Uribe. Todos los demás han cometido el error de someterse a él o declararse un su contra. Esto no les deja otras opciones a personas, como esta periodista, que quieren participar pero que no desean matricularse como gobiernistas ni hacer oposición.

La mayoría de los aspirantes a la Presidencia se han definido usando a Uribe como referencia, en contra de él o a favor. A diferencia de ellos, un candidato como Fajardo que se establece sin hacer referencia al Presidente puede atraer los votos de los que están contra él, y también los de los que no se le oponen pero les gustaría un cambio en la dirección del estado. Esta franja puede ser el espacio en el que un candidato inteligente puede crear una alternativa política para competir en las próximas elecciones presidenciales con posibilidades de éxito.

Sergio Fajardo lidera ahora las encuestas sin haber contado con medios ni con partido político y a Juan Manuel, que ha tenido ambos, le ha ido bien mal después de haberse despedido del gobierno con actitud de alfil y un discurso leal pero soso. Desde el comienzo, Fajardo ha dicho que no hace campaña contra Uribe y que es candidato, independientemente de lo que haga el Presidente. Quizás por eso cuenta con más del 30 por ciento de los encuestados por la W y El Tiempo la semana pasada y Santos solamente con el nueve por ciento. La franja está comenzando a hacerse sentir. Posiblemente representa un buen pedazo de lo que se está contando a favor de Uribe, pedazo que está disponible para otro que sepa como atraer esos votos.

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