¿Cómo regular los precios de los medicamentos en Colombia?

Recientemente, el Ministerio de Salud publicó una circular (No. 3 del 2013) que tiene como objetivo regular los precios de los medicamentos en el país, con el deseo de que estos disminuyan.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 12 de 2013
2013-07-12 01:14 a.m.

Como lo había comentado en una entrada publicada en el blog de los economistas de la Silla Vacía hace un mes, los precios de los medicamentos en Colombia son elevados. Varios estudios que establecen comparaciones internacionales lo revelan.

Recientemente, el Ministerio de Salud publicó una circular (No. 3 del 2013) que tiene precisamente como objetivo regular los precios de los medicamentos en el país, con el deseo de que estos disminuyan. Este texto busca analizar el mecanismo propuesto en la misiva, resaltando, a la vez, sus virtudes y debilidades.

En esta nueva regulación existen dos regímenes, uno de libertad vigilada, que es el régimen por defecto, y otro de control directo, que se aplica cuando algunos parámetros de la estructura de mercado, tales como la concentración, conllevan a precios muy elevados.

En este último régimen que es el que nos interesa, se calculan precios de referencia internacional que se aplicarán como topes en caso de una concentración muy aguda del mercado relevante o que se usarán para vigilar que no existan precios que reflejen un abuso de poder de mercado.

¿Cuál es la lógica de esta regulación?

Claramente, para algunas enfermedades existe poca competencia entre los laboratorios por lo cual estos pueden fijar precios onerosos sin perder mucha participación de mercado. Además, el sistema de salud colombiano por construcción es muy inelástico a los precios.

Por ejemplo, los gastos de bolsillo pagados por los pacientes dependen de su nivel de ingreso, lo cual es muy equitativo, pero genera una insensibilidad a los precios que explica porque los laboratorios cobran valores relativamente más caros en Colombia que en países similares.

Esta regulación busca mantener esta equidad e impone un tope a los costos de estos mercados concentrados, de tal forma que los laboratorios ya no podrán abusar de su poder de mercado y se pagará un valor calculado a partir de un promedio de precios en aplicación en varios países. A pesar que esta regulación tiene sus méritos, no viene sin efectos secundarios.

Primero, conviene resaltar que esta regulación alivia el dolor, i.e. los precios altos, pero no trata directamente el origen del dolor.

En otras palabras, se busca disminuir las consecuencias del poder de mercado de los laboratorios en algunos mercados, pero no las causas de este. Los motivos se pueden encontrar en esta insensibilidad a los precios del sistema de salud colombiano. En varios países, existen precios de referencia, pero que no se aplican como topes de valores, sino que como topes de reembolso.

Eso genera una gran diferencia, que no es solo semántica. Los laboratorios tienen la libertad de cobrar un precio por encima de este tope de reembolso, pero en este caso los gastos de bolsillo pagados por los pacientes se incrementan, ya que deben pagar la diferencia entre el precio del laboratorio y el de referencia.

Tal regulación incentiva naturalmente a los laboratorios a disminuir sus precios. Para volver a la metáfora del dolor, límites de reembolso permitirían tratar el origen del dolor, no solo el dolor. En contraparte, es cierto que el sistema colombiano perdería un poco en equidad.

Otros efectos secundarios causados por la regulación de los precios vienen de que a la vez que se limitan los precios altos de los medicamentos de marca, gracias a estos techos, se da el incentivo a los laboratorios de medicamentos genéricos de aumentar sus valores para acercarse a estos techos.

Este fenómeno no es para nada una hipótesis y ya se ha podido observar con la aplicación de los valores máximos de recobro.

Los ahorros no fueron los anunciados por el ministerio de salud en esa época, pues, al tiempo que se bajaron los costos de los medicamentos de marca, se aumentaron los de los genéricos que estaban en los mismos mercados. Seguramente, Simón Gaviria tendrá que retomar su calculadora para tener esto en cuenta porque estos techos si van a generar ahorros, pero mucho menos que los 3,8 billones anunciados.

El otro problema con la regulación de los precios, es el ‘contagio al resto del cuerpo’, perdón, de la economía. Lo anterior explica la razón para que se diera una discusión entre los ministros de Hacienda y de Salud. Cada ministro puede tener razones válidas para regular precios en su sector, pero si se tienen en cuenta las reivindicaciones de cada sector, corremos el riesgo de terminar en una economía totalmente administrada, con todos los problemas e ineficiencias inherentes a esto.

Para terminar, es importante resaltar los efectos externos entre países o ‘contagio a cuerpos externos’ causados por los costos de referencia internacionales. Los laboratorios tratan siempre de aumentar sus precios en los países usados para determinar estos valores de referencia, debido a que se aplican en muchas naciones. Lo que se ha podido observar con el uso de estos precios en el mundo es una convergencia dolorosa de los costos: los precios han subido en las economías pobres y han bajado en los países ricos.

David Bardey

Profesor, F. de Economía, U. de los Andes

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