Retos para la banca Latinoamericana en el 2011

La banca de la región tiene dos retos determinantes. Por un lado, crecer e internacionalizarse. Por

Redacción Portafolio
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diciembre 13 de 2010
2010-12-13 11:00 p.m.

El año 2010 cierra con importantes avances para la industria bancaria latinoamericana. Felaban estima que la cartera bancaria se incrementó en casi 7 puntos del PIB regional, la cartera vencida bajó de 3,2 por ciento en diciembre de 2009, a 2,8 por ciento en agosto de 2010, y la rentabilidad patrimonial acumulada alcanzará un total del 10 por ciento.

Todo esto ocurrió, entre otras razones, gracias a que la economía rebotó vigorosamente después de los efectos adversos de la crisis financiera del año 2009. Mientras que a comienzos del presente año se esperaba que el PIB regional creciera un total de 3,8 por ciento anual, hoy casi ningún estimativo espera que la región crezca por debajo del 4,3 por ciento anual. Así, los inversionistas globales empiezan a ver la región como una opción más de inversión de largo plazo, y no como un lugar donde se ubican posiciones volátiles de corto plazo.

Los resultados son halagadores y la región tiene en el sistema bancario un aliado para apalancar el crecimiento económico que se requiere en los próximos años, con el fin de generar más empleo y reducir los niveles de pobreza que aún aquejan a la región.

 

Para mantener la buena salud financiera del sistema bancario regional, se espera que la política macroeconómica siga siendo prudente y responsable. Esto implica acciones oportunas en términos de política monetaria y gasto público eficiente y financiado, cuando se habla de la política fiscal. El sector bancario doméstico es un tenedor de bonos estatales de la región. Por eso, tener las variables fiscales bajo control es un imperativo para la estabilidad financiera.

La banca de la región tiene dos retos determinantes. Por un lado, crecer e internacionalizarse. Por otro, atender mayores porciones de la población que aún carecen de servicios financieros profesionales. Crecer implica la búsqueda de capital fresco. A la par del crecimiento de la banca, los mercados de capitales domésticos han dado pasos agigantados para permitir el desarrollo de la banca local. Por sólo citar dos ejemplos, tenemos una capitalización de Banco Santander, en Brasil (US$7.000 millones) en el año 2009, y otra del Banco Davivienda, en Colombia (US$220 millones), en el 2010.

El mercado intrarregional también es una forma de expansión de negocios, aumento de la capitalización doméstica, y muestra del creciente interés de los agentes económicos en participar de nuevos negocios bancarios. Según la revista The Banker, los negocios intraregionales pasaron de US$1.000 millones en el año 2001, a US$49.000 millones entre el año 2006 y el año 2010.

El crecimiento del comercio entre países de la región, la aridez de los mercados internacionales, la retirada estratégica de algunas instituciones internacionales de la región y la creciente relación de negocios, tanto bilateral como por bloques, hacen que jugadores bancarios se interesen por tener presencia entre sus vecinos.

Enhorabuena, hoy en el panorama, Colombia, Chile y Perú dan pasos acelerados para integrar sus mercados de valores. En ese sentido, los tres países tienen casi 500 emisores, una cifra superior a los 390 emisores brasileros y a los 407 emisores mexicanos. Con esto ofrecen de manera integrada más instrumentos financieros a los inversionistas internacionales y domésticos. Su capitalización será cercana a los US$400.000 millones ubicándola como la segunda bolsa de valores de Latinoamérica, detrás de la de Brasil.

En el horizonte surge la necesidad de tener entidades con una mayor calidad de su capital bancario, como resultado de las recomendaciones hechas por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. En el mismo se habla de que los escalones de capital más líquido (Tier 1) deberán ocupar una mayor porción del capital bancario hacia el futuro. Por el contrario, los instrumentos híbridos, o la muy conocida deuda subordinada, deberá tener un menor peso relativo en la composición patrimonial de las entidades bancarias. Esto, sin olvidar que se habla de una demanda de capital contracíclico cuya magnitud sería variable y tendría como fin ahorrar en tiempos buenos y desahorrar en tiempos de convulsiones.

Hasta ahora dichas propuestas apenas empiezan a discutirse en el contexto de la ley de cada país. Seguramente, vendrán discusiones en los parlamentos, los bancos centrales, las superintendencias y la opinión en general.

Sobre estos puntos, creemos que si bien la discusión es válida y legítima, también debe primar el buen juicio, donde no se caiga en el extremo de una sobrerregulación, ya que puede terminar siendo costosa y reprimir el crecimiento.

En ese contexto, si bien la banca latinoamericana cumple actualmente con el capital que debería tener para el año 2019, sabemos que también tiene suficientes motivos para decir que estas demandas exigirán mayor esfuerzo de parte de los accionistas. Ni sobrerregulación, ni desprotección de la estabilidad financiera son escenarios deseables para ninguno de nuestros países e instituciones.

El otro aspecto sobre el que es necesario referirse tiene que ver con la bancarización. La cobertura de nuestro sector bancario en la población, aún dista de lo que ocurre con los países desarrollados. Los indicadores hablan de que esta ronda entre el 40 y el 50 porciento de la población en promedio, dejando un amplio sector a merced de la inflación y la erosión de sus ahorros y las tasas de interés del sector informal. Sobre el particular debemos mencionar que el crecimiento de la banca va de la mano con este tema.

Obviamente, en el logro de este objetivo es importante contar con un ambiente regulatorio donde se permita el florecimiento del mercado en materia de precios, oferta y demanda. Por eso, es fundamental que se revisen temas como los techos a las tasas de interés, los controles de precios y la intervención sobre las tarifas. Esto de ninguna manera quiere decir que no prevalezca el principio de protección al consumidor financiero. Por el contrario, la manera de crecer está íntimamente asociada a lo que ocurra con la conquista del cliente. Pero esto es parte del reto, tener nuevos compradores y a la vez preservar sus derechos.

 

OSCAR RIVERA RIVERA

Presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos.

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