Retos de las universidades

La educación superior del futuro debe dar un giro de 365 grados como consecuencia de los cambios tecnológicos. Los profesores universitarios deben saber usar y estar capacitados para enseñar ‘on line’, deben formarse para tener capacidades tecnológicas y enseñar por competencias.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
enero 21 de 2015
2015-01-21 11:39 p.m.

Las universidades tienen cuatro grandes retos frente a la globalización:

1. Proyectar un crecimiento con miras a internacionalizarse.

2. El portafolio académico debe adaptarse a los requerimientos de los nuevos estudiantes y demanda profesional hacia una formación por competencias.

3. Los docentes deben formarse para dar una educación adaptada a la nueva demanda y nuevos contenidos tanto presencial como virtual.

4. Se espera, que las universidades ofrezcan la máxima calidad de sus contenidos, profesores, metodologías, investigación internacional y tecnologías científicas y aplicadas.

Todas estas variables deben estar recogidas en nuevos planes estratégicos a largo plazo, para hacer frente a los nuevos retos, dando un continuo seguimiento a la gestión y a la efectividad de los mismos.

Si nos centramos en la calidad institucional y académica, las universidades deben invertir en ello para ser competitivas. Esta inversión debe estar dirigida a la formación de los docentes, aspecto clave para el aprendizaje virtual, actualización de las tecnologías, tener espíritu innovador, inversiones en infraestructuras digitales, en sistemas de control de calidad y en recursos educativos, ligado todo ello a incentivos que promuevan el camino a seguir.

Para avanzar hay que elaborar una estrategia y modelo de negocio de la Universidad adaptada a las nuevas circunstancias, nuevos mercados, nuevos alumnos y más ligada a la industria, al gobierno y al empresariado. Hay que asegurar la calidad con un sistema educativo flexible, sostenible y responsable, preparar la academia para el cambio cultural de rendición de cuentas.

La universidad del futuro se está transformando en multinacional con mezcla de lo presencial y lo virtual, con formación a lo largo de la vida.

Por otra parte, no hay que olvidar la importancia de centralizar las inversiones en innovación, replanteando la enseñanza, el aprendizaje y la investigación internacional.

Para dar continuidad y lograr la calidad de las universidades que pasen a ser internacionales, se debe adecuar la estrategia a estructuras organizativas adaptables y flexibles, con nuevas formas de trabajar, contenidos adaptados a la actualidad y requerimientos de los ministerios y de las necesidades de las empresas, con modelos de docentes actualizados.

La calidad debe ser medida, y tenemos referentes como The European Association for Quality Assurance in Higher Education, que miden la calidad interna (disponer de una política y procedimientos internos, aprobaciones, control y revisión periódica de programas y títulos, evaluaciones de los estudiantes, garantía de calidad del profesorado, recursos de aprendizaje, apoyo a los estudiantes y sistemas de información pública) y también la calidad externa (utilización los procesos de garantía interna, desarrollo de procesos adicionales de garantía externa, criterios para las decisiones, adecuación a los procesos, informes a reportar, procedimientos de seguimiento, revisiones periódicas o análisis de todo el sistema).

Para ello, se requiere de una política institucional en cada universidad, que incluya aspectos básicos como la relación entre enseñar e investigar, estrategias y criterios eficaces, estructuras del sistema de garantía de calidad, responsabilidades de departamentos, facultades, participación de los estudiantes, o la forma de aplicar políticas, control y revisión.

La universidad del futuro debe dar un giro de 365 grados como consecuencia de variables disruptivas que está produciendo la tecnología. Los profesores deben saber usar y estar capacitados para enseñar on line, deben formarse para tener capacidades tecnológicas y enseñar por competencias.

Las universidades locales deben aliarse con los mejores. Nadie puede crecer solo. La calidad deberá ser el eje diferenciador para las universidades que queden. Calidad deberá medirse en los programas y cursos, en el profesorado, en la atención al alumno, en la disposición de bibliotecas internacionales en abierto, en intercambios y pasantías tanto para los estudiantes como para los docentes, y flexibilidad de espacio y tiempo (estudiar en cualquier momento y en cualquier parte).

Para ello, debe empezar con un cambio de mentalidad de todos los agentes implicados en la universidad y concienciación para compartir conocimiento, aprender de los alumnos, adoptar enfoque creativo y estar dispuesto a realizar los cambios, única salida para sobrevivir en el futuro. Hay que educar para la innovación y para el emprendimiento más que para el empleo. La crisis del empleo es uno de los problemas críticos de la sociedad contemporánea.

De esta manera podemos resumir 3 grandes categorías: la calidad universitaria, el aseguramiento de dicha calidad y el desarrollo de procedimientos para garantizar ésta calidad.

Sin duda, la calidad afecta a toda la institución, y es la variable clave para la competitividad internacional y los nuevos retos para la universidad del futuro.

Por otra parte existe un debate de la Educación Superior Publica y/o Privada y como indica la Profesora Dra. María José Lemaitre o el Dr. Axel Didriksson, en sus ensayos del 2014, argumentando que no hay diferencia entre lo público y privado para hacer academia en cuanto a la calidad: se tiene o no se tiene.

Además, la equidad existente en educación superior ente público y privado, se superará en la medida que se considere como un todo, sin diferenciaciones.

Oscar Aguer

Rector de Ilumno-Politécnico Grancolombiano


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