Richard Branson/ La inspiración está ahí afuera

Tu búsqueda para romper las tendencias establecidas debería empezar por recurrir a fuentes externas para identificar un producto o servicio existente que pueda beneficiarse siendo refinado, revitalizado, reempaquetado u ofrecido de una manera novedosa.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
enero 23 de 2015
2015-01-23 11:56 p.m.

He intentado muchos caminos diferentes a lo largo de mi vida, incluido asistir a la universidad y unirme a las fuerzas armadas. Sin embargo, todos mis planes parecen fracasar. Como estudiante, obtuve altas notas en las pruebas de emprendimiento, así que he decidido iniciar mi propio negocio y tratar de romper algunas tendencias, pero estoy pasando apuros para empezar. ¿Puede ofrecerme algunos consejos basados en su propia experiencia sobre cómo encontrar inspiración y plantear una idea original?
Matthew Howman

En Virgin, nuestros mayores éxitos rara vez han surgido de inventar nuevos productos o servicios; han provenido de entrar en industrias existentes y dar nueva vida a productos o servicios.

Por ejemplo, ciertamente no inventamos la aviación comercial cuando iniciamos nuestra línea aérea, Virgin Atlantic, ni inventamos el servicio ferroviario o la banca con Virgin Trains y Virgin Money. Más bien, lo que hicimos en cada caso fue echar un vistazo excesivamente crítico a los servicios de mala calidad que ofrecían los proveedores existentes, luego sistemáticamente nos propusimos elevar el estándar. Y funcionó.

Mi punto aquí, Matthew, es que no necesariamente tienen que proponer una idea “original” propia. Como escribió alguna vez el gran autor Mark Twain: “Todas las ideas son de segunda mano, sacadas consciente o inconscientemente de un millón de fuentes externas”.

Con eso en mente, tu búsqueda para romper las tendencias establecidas debería empezar por recurrir a fuentes externas para identificar un producto o servicio existente que pueda beneficiarse siendo refinado, revitalizado, reempaquetado u ofrecido de una manera novedosa.

Permíteme darte un ejemplo de lo que quiero decir: Siempre me he sentido intrigado por la manera en que los mejores escritores de comedia -como Larry David, el brillante creador del programa televisivo ‘Seinfeld’- consiguen su mejor material simplemente escuchando las conversaciones de otras personas sobre las rarezas y frustraciones de la vida diaria, y experimentando esos problemas ellos mismos.

Esos escritores no pueden aislarse y esperar a que llegue la inspiración. Lo mismo aplica a los emprendedores.

Tienes que estar en el meollo de las cosas; escuchando, observando y tocando todo a tu alrededor. Un gran descubrimiento ocurrirá cuando te topes con algo que simplemente no se ve bien, no funciona bien, no huele bien o no sabe muy bien. De hecho, encontrar un producto o servicio que necesite modificarse realmente se reduce a usar tus cinco sentidos. Propón una forma de hacerlo mejor que la original, y estará en el camino correcto.

Como a menudo he relatado, mi inspiración para entrar en la aviación comercial – una industria sobre la cual no sabía absolutamente nada – surgió totalmente de mi insatisfacción como pasajero. Hace años, teniendo que cruzar el Atlántico frecuentemente en viajes de negocios para Virgin Records, viajaba en esa otra aerolínea británica, donde incluso los llamados boletos “económicos” eran ridículamente caros y el servicio era constantemente espantoso.

En uno de esos viajes, se encendió una bombilla sobre mi cabeza.

Así que, como es mi costumbre, empecé a tomar copiosas notas sobre cada vuelo. Pensaba que nuestro equipo en Virgin seguramente podía hacer un mejor trabajo. ¿Qué tal si podíamos convertir un servicio horrible en un servicio asombroso? ¿Qué tal si dábamos a los pasajeros verdadera comida y les ofrecíamos un entretenimiento decente a bordo?

Como he escrito antes, cuando finalmente reunimos mis notas en un plan de acción y lanzamos Virgin Atlantic en 1984, la innovación de que más se habló fue la más obvia: ¡Habíamos contratado a tripulaciones de cabina que realmente eran felices, agradables y atentas con nuestros pasajeros! Difícilmente era materia de genialidad, pero, sin embargo, cambió todo el juego.

Lo mismo puede decirse de nuestras tiendas Virgin Records. Era cierto que se podía comprar música en muchos otros locales, pero lo que no se podía conseguir era personal animoso y conocedor que hiciera recomendaciones excelentes en una atmósfera única y disfrutable. A lo largo de los años, nuestros clientes quizá hayan cambiado de jipis a punks y a nuevos románticos, pero nuestra atención en el servicio asombroso fue constante.

Esta línea de pensamiento funcionó en Virgin Records, en Virgin Atlantic, y la misma fórmula de un ofrecimiento de servicio motivado por la gente se ha vuelto desde entonces un diferenciador de los trenes, bancos, telecomunicaciones, hoteles, clubes de salud y veintenas de otras empresas de Virgin.

Recuerda que incluso en nuestro mundo digitalmente enfocado, quizá más que nunca, la gente aún marca una diferencia. En cualquier tipo de negocio que veas, ya sea un conglomerado internacional o la tienda de la esquina local, un gran servicio al cliente es el nombre del juego. En tu caso, Matthew, recomiendo que empieces viendo a los vendedores que usas todos los días bajo una luz más objetiva.

Considera cualquiera de sus fallas como una oportunidad para que tú lo hagas mejor. Escucha atentamente a tus amigos cuando expresen frustraciones como “Es realmente imposible encontrar un buen XYZ por aquí”, y ve si tú puedes llenar el hueco.

Uno nunca sabe de dónde podría surgir la inspiración, pero te aseguro que está ahí afuera. Simplemente pon a trabajar a tus sentidos.

Richard Branson

Fundador de Virgin Group y compañías como Virgin Atlantic America, Virgin Mobile y Virgin Active.


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