Sachs vs. Krugman

Las tesis progresistas de Krugman acerca de combatir la pobreza, asegurar salud a los pobres, cuidar la degradación ambiental y atacar la desigualdad, es compartida por Sachs, pero no acepta que asocie el manejo de la demanda agregada con la ampliación del déficit fiscal como algo progresista.

Redacción Portafolio
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septiembre 06 de 2015
2015-09-06 06:26 p.m.

Reiteradamente, en sus columnas e intervenciones Paul Krugman ha criticado las políticas de austeridad, pues considera que la contracción fiscal conduce a debilitar la demanda agregada y aumentar el desempleo. Por ejemplo, frente al drástico ajuste que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las autoridades europeas han impuesto a Grecia, Krugman ha criticado vehemente sus efectos sociales y los negativos resultados macroeconómicos de tales políticas.

Incluso Krugman ha recordado que disminuir el défitic podría afectar la recuperación, como le ocurrió a Franklin Roosevelt cuando redujo prematuramente los estímulos de la política de bienestar, que condujo a la economía estadounidense a la recesión.

En contravía de Krugman, Jeffrey Sachs ha mostrado que el déficit federal bajó del 8,4 por ciento del PIB en el 2011 al 2,9 por ciento en el 2014; y, a juicio del FMI, el déficit estructural cayó desde 7,8 por ciento del PIB en el 2011 hasta el 4 por ciento en el 2014.

Krugman ha afirmado que la reducción del déficit ha prolongado e intensificado lo que él mismo ha denominado ‘depresión’, pero Sachs recuerda que en Estados Unidos la tasa de desempleo cayó de 8,6 por ciento en noviembre del 2011 a 5,8 por ciento en el mismo mes del 2014; en tanto que el crecimiento real, que estaba en 1,6 por ciento en el 2011 se aproximó al 2,2 por ciento en el 2014. A partir del tercer trimestre del 2014 el crecimiento general de la economía de Estados Unidos fue de 5 por ciento, y se espera que el crecimiento de todo el 2015 esté por encima del 3 por ciento. Factores externos como la desaceleración del crecimiento en China y su crisis bursátil pueden afectar este pronóstico, pero no dependerá de políticas internas en Estados Unidos.

Sachs cuestiona las predicciones de Krugman, pues en la primera mitad del 2013, cuando se implementaron las políticas de recorte del gasto, el nobel no previó la reducción del desempleo ni la recuperación del crecimiento. Krugman, por el contrario, escribió que “el desastroso giro hacia la austeridad ha destruido millones de empleos y ha arruinado muchas vidas”, y acusó al Congreso estadounidense de exponer a los ciudadanos a un severo daño económico por el recorte del gasto, lo cual podría dilatar la recuperación.

El debate que trae el profesor de la Universidad de Columbia y asesor de las Naciones Unidas se basa en el reclamo de victoria para sus puntos de vista que hizo Krugman en una columna a finales del 2014, titulada ‘La recuperación de Obama’, en la cual decía que si bien el gasto público no se había incrementado de modo sustancial, al menos había dejado de caer, y a ello atribuía el buen desempeño de la economía.

Sachs no comparte dicha interpretación, pues el déficit presupuestal se ha reducido rápidamente, a la vez que el desempleo ha descendido, en contra de la creencia convencional, coincidente con la tesis de Krugman.

La posición liberal que ha inspirado las tesis progresistas de Krugman acerca de combatir la pobreza, asegurar salud a los pobres, cuidar la degradación ambiental y atacar la desigualdad, es compartida por Sachs. Pero no acepta que Krugman asocie el manejo de la demanda agregada con la ampliación del déficit fiscal como algo progresista.

La posición de Krugman es asociada frecuentemente con el keynesianismo, pero a juicio de Sachs, en la lógica de Keynes no se puede deducir que la ampliación de la demanda permitirá siempre reducir el desempleo, pues el déficit no se incrementó después del 2009 e incluso se redujo rápidamente después del 2010. Las tendencias recientes muestran una significativa reducción del desempleo, al tiempo que aumenta el crecimiento, y ello pone en tela de juicio el diagnóstico de Krugman.

Similar análisis puede hacerse respecto del Reino Unido durante el gobierno del primer ministro David Cameron, quien redujo el déficit fiscal del 8,4 por ciento en el 2010 al 4,1 por ciento en el 2014, al mismo tiempo que la tasa de desempleo se reducía de 7,9 por ciento al 6 por ciento en el otoño del 2014 (ver http://www.project-syndicate.org/commentary/krugman-budget-deficit-support-by-jeffrey-d-sachs-2015-01#p6CvwuGKFFubzBt8.99).

Sachs sostiene que se debe incrementar la participación del gasto público en educación, infraestructura, energías renovables, investigación científica y apoyo a familias de bajos ingresos, pero para financiarlo cree que se deben incrementar los impuestos al uso del carbón y peajes en nuevas autopistas. Es lo que define como “una conciencia liberal, pero sin los crónicos déficits fiscales”, pues no considera progresista mantener los grandes déficits y la creciente deuda. Y como se ha dicho, la reducción del déficit puede ser consistente con la reducción del desempleo.

A Krugman se le reconoce su valioso aporte teórico en temas de comercio internacional y geografía económica, además de su papel de gran polemista en temas de política, al punto que su crítica visionaria a la invasión de Irak la hizo en solitario, y el desastre ulterior le dio la razón.

Pero Sachs lo llama a reemplazar su análisis tradicional y tomar en cuenta las recientes experiencias, en las que la reducción del déficit ha estado acompañada de recuperación económica y menor desempleo. De esa forma, debería alejarse de sus tesis tradicionales que había convertido en un ‘mantra’, y reconocer las nuevas tendencias que se observan en las experiencias económicas mencionadas.

Beethoven Herrera Valencia

Profesor de las U. Nacional y Externado

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