La salud pública

Recuperar la visión sobre la salud pública y renovar sus objetivos son prioridades que van más allá

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
abril 07 de 2010
2010-04-07 01:46 a.m.

La organización de la salud pública, la legitimidad social de la reestructuración del POS unificado, la claridad sobre el responsable de la articulación de los servicios de salud y la recuperación del liderazgo de los médicos dentro del sistema. Esos son cuatro temas clave que prevalecerán en la discusión sobre el sector, aún en el hipotético caso en el cual la Corte Constitucional declare exequible la totalidad del Decreto 4795 de 2009.

Refirámonos en este artículo al primero. La organización de la salud pública en Colombia requiere la renovación de sus objetivos, actualizados a las realidades sociales, políticas y económicas contemporáneas. Los aspectos que tradicionalmente se consideran como inherentes a la salud pública siguen siendo importantes en nuestro país, pero ella debe integrar además los otros determinantes sociales que la condicionan y la consolidan.

Por ello, deben ser objetivos de la salud pública en el país, como ya lo son en otras naciones del mundo: la participación y la influencia del ciudadano en la sociedad; su seguridad social y económica; las condiciones seguras y favorables durante la infancia y la adolescencia; una vida laboral más sana; viviendas, ambientes y productos saludables; cuidado médico que promueva más activamente una adecuada salud; protección efectiva contra las enfermedades transmisibles; sexualidad segura salud reproductiva; incremento en la actividad física; buenos hábitos alimenticios y, uso reducido del tabaco y el alcohol con una sociedad libre de drogas ilícitas.

El Ministerio del ramo tendrá que reconocer, interpretar y regular esos objetivos. Para lograr esa visión más integral de protección social, la salud pública demanda la reorganización de su estructura institucional y administrativa, dentro de lo cual se incluya la aclaración de competencias y recursos.

Recuperar el Instituto Nacional de Salud debe ser una prioridad. El sector precisa en él de una entidad que ejecute la política nacional de salud pública y lo haga en unión con las entidades territoriales, sin perjuicio de adicionar particularidades regionales; que haga más y mejor vigilancia epidemiológica y contribuya a la consolidación del sistema de información del sector; que investigue más; que evalúe las nuevas tecnologías en salud y recomiende o no su utilización; que comparta ese conocimiento y contribuya a la educación de la presente y las futuras generaciones de salubristas y epidemiólogos.

Hoy, tiene un Director con conocimiento, voluntad y decisión; pero para lograr ese fortalecimiento, se precisa del mandato y el reconocimiento institucional, así como de más recursos financieros, tecnológicos y humanos. Paralelo a lo anterior, las secretarías de Salud de los entes territoriales tienen que asumir mejor sus responsabilidades y poner recursos para cumplir en estas materias.

La descentralización ha sido un proceso que no se ha surtido adecuadamente y que tiene muchos agujeros negros en la mayoría de los municipios y departamentos; ha pasado de agache en los análisis y debates que se han sucedido con respecto al sistema de salud en el país y en particular con respecto a la salud pública. La cosa no es sólo pedir más plata, que seguramente se requiere. También es necesaria más capacidad local en recursos humanos, gestión y compromiso con las obligaciones.

La salud pública va más allá del aseguramiento y la organización de servicios asistenciales. Estos son simples instrumentos de la primera, pero les dedicamos la mayor parte del tiempo y de recursos. Recuperar la visión sobre la salud pública y renovar sus objetivos son prioridades que van más allá de las determinaciones que adopte la Corte Constitucional.

galanau@cable.net.co

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