Los sauditas y la Opep siguen en control

El mercado petrolero es así, a los grandes aumentos de precios les siguen descensos pronunciados que parecen no tener fin y, posteriormente, vuelven a subir hasta alcanzar sus niveles de equilibrio.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
diciembre 16 de 2014
2014-12-16 01:36 a.m.

En cuanto a proyectar precios del petróleo, por lo general todos se equivocan, hasta los más conocedores en estos temas. El Departamento de Energía de Estados Unidos, en el documento titulado ‘Annual Energy Outlook’, publicado en mayo 7 del 2014, casi en las vísperas del bajón en los precios, planteó un escenario de referencia del WTI de 93,10 dólares por barril (USD/Bl) para el 2014, con tendencia a la baja hasta 88,84 USD/Bl en el 2017, y de ahí en adelante al alza hasta el 2025. El escenario bajo de precios, asociado a su vez con un menor crecimiento económico en Estados Unidos, lo que no parece ser el caso conforme a las últimas cifras reportadas, presenta variaciones de poca significación con respecto al panorama base o de referencia.

Ahora bien, cuando se presentan descensos tan abruptos en las cotizaciones del petróleo, como en este caso, la inercia de la caída puede arrastrar los precios a niveles por debajo de los actuales, por lo cual no hay que entrar en pánico si los precios del mercado siguen cayendo por un tiempo más.

Un ejemplo para analizar es el año 2008, cuando el WTI alcanzó su mayor nivel en la historia de este marcador, con 145 USD/Bl el 3 de julio, y después se descolgó hasta llegar a 30 USD/Bl a finales del mismo año. Ya en el 2009, los precios se recuperaron alcanzando un valor cercano a 80 USD/Bl.

El mercado petrolero es así, a los grandes aumentos de precios les siguen descensos pronunciados que parecen no tener final y posteriormente vuelven a subir hasta alcanzar sus niveles de equilibrio.

¿Cuál es ese nivel? Difícil saberlo, aunque autorizados analistas estiman que 75 por ciento del crudo no convencional producido en Estados Unidos y que se ha convertido en el malo de la película al inducir la caída de los precios en virtud de la sobreoferta de crudo, puede aguantar niveles del WTI entre 50 y 70 USD/Bl. Una vez que esta caída libre termine y los precios se estabilicen, los inversionistas tomarán decisiones respecto a los niveles de producción, aunque se necesitarían precios muy bajos para llevar a recortes que reduzcan la ya mencionada sobreoferta.

Arabia Saudita decidió no apoyar los recortes de producción solicitados por algunos países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) por cuanto haber procedido de esa forma era enfrentar el riesgo de la pérdida de mercado y, además, hacerle un favor a varios, empezando por los productores de crudo no convencional en Estados Unidos, algunos miembros de la Opep, como Venezuela y otros países a los cuales a los sauditas no les choca para nada verlos con el agua al cuello como Irán y Rusia.

Según los sauditas, el crudo no convencional debe probarse en las aguas turbulentas de los mercados petroleros a ver si sobreviven a los avatares de la oferta y la demanda –sin apoyo de nadie– en la forma de recortes de producción, con el ánimo de apuntalar los precios. Los ahorros con que cuentan les da el margen de maniobra necesario en el corto plazo para observar cómo se cuadran las piezas de este nuevo ajedrez petrolero.

Los árabes-sauditas han sido los grandes árbitros del mercado petrolero internacional, gracias en parte, a que su producción ha representado 13 por ciento con respecto al total mundial en años recientes, aunque en algunos casos ha llegado al 17 por cinto. Su petróleo convencional de bajo costo, siempre encuentra compradores y le permite mantener o incluso aumentar su participación en el mercado ofreciendo descuentos en precios a consumidores seleccionados. Esta decisión ha vuelto a resaltar la importancia de la Opep como asociación de países productores cuya preponderancia parecía haberse venido a menos. Sin embargo, los recientes hechos del mercado petrolero han reactivado la figura de este cartel siempre poderoso cuya producción puede alcanzar el significativo porcentaje del 42 por ciento de la producción total de petróleo.

Ya en los años 70, el mundo pudo presenciar el despliegue de fuerza de la Opep, también de la mano de los sauditas, al incrementar los precios de 3 a 34 USD/Bl entre 1973 y 1980, con una estrategia que combinó restricción de producción, o léase embargo, a mercado selectivos no suficientemente simpatizantes y solidarios con la causa palestina y aumentos unilaterales en el precio de la canasta de crudos Opep, bien al contrario de la situación actual, en la que la estabilidad de producción en un mercado sobreofrecido, apunta a dejar sueltos los precios y conservar participación de mercado.

Como decía Ahmed Zaki Yamani, ministro de Petróleo de Arabia Saudita en la época del embargo petrolero de mediados de los 70, en su célebre entrevista a Oriana Falllaci, la Opep no es un acuerdo militar ni político, sino económico. Además, la injerencia de Arabia Saudita le ha permitido a la Opep tomar decisiones controvertibles para varios de los participantes en el mercado, pero siempre con el criterio de buscar la estabilidad del petróleo en el largo plazo, a diferencia de otros miembros, cuyos intereses están enfocados en sacar provecho de las coyunturas de dicho mercado en el corto plazo.
 

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