‘El sector asegurador del país necesita marco regulatorio’

Óscar Schmidt, CEO de Metlife para Latinoamérica, señala que en Colombia la expansión de los seguros de vida continúa siendo baja, y afirma que el país es un mercado atractivo que estuvo oculto para los inversionistas durante los últimos años.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 01 de 2015
2015-09-01 12:57 a.m.

Aunque en Colombia la penetración de los seguros de vida todavía no se encuentra en los niveles que registran regiones como Asia, Europa y Estados Unidos, el CEO de la compañía Metlife para Latinoamérica, Óscar Schmidt, tiene claro que en el mercado asegurador del país hay mucho trabajo por hacer.

Schmidt le contó a este diario que el desarrollo del sector asegurador colombiano necesita ser acompañado con un marco regulatorio y normativo que abra posibilidades a nuevas opciones de negocio.

Asimismo, señaló que Metlife (compañía que está en 50 naciones del mundo) se concentrará en fortalecer su representación en Colombia.

¿Cómo luce el panorama del mercado asegurador en el país? ¿Qué tanto se asegura el colombiano?

Colombia tiene ciertas características que la hacen similar a otros mercados emergentes. Pero tiene cosas propias que la hacen diferente.

Las similitudes con los demás mercados emergentes radican en la baja penetración de los seguros de vida frente al Producto Interno Bruto (PIB). La verdad es que la penetración de productos que la población compra para la protección del ingreso familiar es muy baja frente a un país desarrollado.

¿Qué tan amplia es la oportunidad de crecer bajo ese panorama?

Esa característica da una gran oportunidad porque se sabe bien que cuando el PIB crece en los mercados emergentes, se producen efectos vinculados, como la movilidad de gente hacia la clase media.

Hay servicios que crecen porque la gente accede a consumir cosas que antes no podía. Así, el seguro de vida entra en esa categoría. Si en los mercados emergentes se crece al 4 o 5 por ciento, el seguro de vida se expande a tasas más altas.

Lo que ha pasado en Colombia es que el país ha estado oculto durante unos buenos años para los inversionistas internacionales. Pero de repente la gente tomó consciencia de que Colombia es un mercado atractivo.

Si bien es cierto lo del conflicto, este es mucho menor y está focalizado en algunas regiones. Esto produce una especie de recuperación de ese atraso en la inversión y se genera un cuello de botella, en el sentido de que todos los inversores que hubieran venido de manera gradual, busca llegar juntos.

De repente, no está la infraestructura jurídica y tampoco la física para sustentar esas inversiones. Pasa que en nuestro caso no está el talento.

Ese mismo cuello de botella lleva a que haya mucho trabajo por hacer en marco regulatorio. Es una de las cosas que necesita nuestro sector.

Cuando se afirma que el sector necesita un marco regulatorio más claro, ¿qué hace falta?

Simplemente, hay que acompañar el desarrollo del sector con un marco que refleje la mayoría de los negocios que se están construyendo. Estos a veces se vinculan con el tema de facilitar la cobranza, que es algo importante, para que la gente pueda acceder a nuestros productos que viabilizan el futuro de la familia.

Para que las familias compren estos productos tienen que poder pagar las primas. Es algo tan sencillo como que de repente la gente no puede pagar una prima, ya que no tienen tarjeta de crédito; no están bancarizados. Eso lo vemos como un tema regulatorio.

Creemos que hay una sociedad entre el sector público y el privado para facilitar que los sistemas de pago de los países sean utilizados para beneficio de la gente. En el fondo lo que hacemos es seguridad social voluntaria.

A veces es tan simple como dar el marco normativo para que se produzca una conexión eficiente entre lo que nosotros vendemos y la seguridad social. Creo que el marco regulatorio tiene que facilitar eso.

¿Les preocupan los pronósticos de crecimiento sobre la economía colombiana y los que existen frente a la región?

La característica que nos diferencia de otros negocios es el ciclo de madurez. Cualquiera que entre a este campo lo primero que debería adquirir es paciencia. La verdad es que este negocio no tiene que ver, por ejemplo, con el ciclo de la tecnología.

El ciclo acá es más lento. Entonces, nosotros estamos invirtiendo a largo plazo y atravesamos distintos ciclos de la economía.

El nivel de demanda de primas continúa siendo bajo en el país. ¿Cómo fomentar la demanda?

Hay una especie de mito que dice que en Latinoamérica somos incultos, porque contratamos el seguro del auto y no la vida de las personas que generan el ingreso de la familia.

No hay demanda, nunca la hay; el humano necesita que algo lo impulse. El negocio es ir a la gente, educarla, convencerla. Este negocio no se va a desarrollar sin aseguradoras que muevan el mercado.

Los países donde el mercado es desarrollado lo lograron gracias a las compañías que lo desarrollaron con el acompañamiento del Gobierno y marco regulatorio. Son facilidades para pagar las primas y vínculos entre las necesidades de la seguridad social.

Viendo el mercado en detalle, ¿no les interesa ingresar a otras categorías?

Somos la mayor compañía de seguros de vida del mundo; nos dedicamos solo a eso. Creemos en la especialización.

¿Cómo pintan los planes para el país y el resto del continente en el 2016?

Latinoamérica representa cerca del 15 por ciento de los negocios de Metlife en el mundo. Nos ha ido muy bien con crecimiento orgánico y con adquisiciones. Creemos que la clave es el énfasis en el talento.

En Colombia estamos subdimensionados para un país de 47 millones de habitantes. Nuestro ingreso al país es reciente. Hay un foco grande en invertir y para crecer la representación que tenemos.

Héctor Sandoval D.

hecsan@eltiempo.com

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