Soluciones empresariales para un planeta sediento

La Organización de las Naciones Unidas calcula que para el año 2050 más del 60 por ciento de la población del mundo carecerá de agua potable para beber y cocinar.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 16 de 2011
2011-09-16 11:19 p.m.

 

En momentos en que usted puede caminar hacia un grifo cuando lo desea y servirse un vaso de agua clara y fresca, resulta difícil creer que una de las mayores oportunidades de negocios del siglo XXI, y una de las mejores oportunidades para que las corporaciones devuelvan algo a la sociedad, reside en el abastecimiento de agua potable.

La demanda mundial de agua se ha multiplicado por seis a lo largo del siglo pasado, mientras que la población se ha cuadruplicado.

De continuar esta tendencia, nuestros recursos e infraestructura actuales no serán suficientes para abastecer el agua que se requiere para satisfacer la demanda.

Si bien la industria mundial de este líquido está diversificada y, en términos de capital comprometido, corre pareja con las del petróleo, el gas y la electricidad, no ha atraído mucha inversión privada.

Es hora de que los emprendedores y líderes de negocios se involucren, porque encontrar soluciones creativas a estos desafíos requerirá no sólo de liderazgo político e investigación innovadora, sino también de una transformación del negocio en sí.

La percepción de abundancia es sólo una ilusión: la mayor parte del agua fresca de la Tierra está congelada en los casquetes polares, atrapada en la tierra o en profundos e inaccesibles lagos subterráneos; sólo uno por ciento de toda el agua potable está disponible para que la beba y la use.

En su mayor parte, las fuentes de agua de las cuales dependemos –lagos, ríos, presas y bajo tierra– son renovadas por lluvia y nevadas.

En teoría, nuestro uso de ella debería ser sustentable, pero en algunos casos ya hemos cruzado la línea y estamos agotando esas fuentes.

Las Naciones Unidas calculan que para el año 2050 más del 60 por ciento de la población del planeta carecerá de agua potable para beber y cocinar.

Si usted es un empresario que espera hacer una diferencia en su comunidad o sociedad, este es un sector en el que debe pensar.

Con tanta gente necesitada y con desafíos diferentes que enfrentan a cada región, hay ilimitadas posibilidades para la innovación: nuevos y mejores métodos de abastecimiento, entrega, reciclaje y tratamiento.

El área relacionada de la conservación hidráulica toca todos los aspectos de la vida, desde cómo prepara su té la gente hasta cómo elaboran las fábricas sus productos.

Los entrantes a este mercado deben adoptar una perspectiva a largo plazo cuando planeen su estrategia; podemos confiar en que habrá demanda de productos nuevos y eficientes para entrega de agua durante un largo tiempo.

Según los cálculos actuales de la industria, el sector tiene hoy un valor de unos 450 mil millones de dólares en ingresos anuales.

Con China y la India en rápido crecimiento, las inversiones mundiales en este recurso probablemente ascenderán, durante los 25 años próximos, a cerca de un billón de dólares anuales, según nuestro análisis en Virgin.

Uno de los retos es encontrar un modelo de pago que permita a una compañía entregar agua a costo mínimo o gratis.

Afortunadamente, hay una larga historia de sociedades público–privadas en este sector.

Piense en el modelo establecido por Vestergaard Frandsen (VF), el fabricante suizo de LifeStraw, un innovador filtro que hace bebible incluso el agua más sucia. Trabajando en colaboración con el Gobierno keniano, VF está abasteciendo gratis a 4 millones de personas con filtradores de agua suficientemente largos para que toda una familia los use, junto con redes contra mosquitos y exámenes para detectar sida.

La empresa también está reemplazando los filtros sin cobro alguno cuando dejan de servir por el uso, que es aproximadamente cada tres años.

Dado que quienes reciben LifeStraw normalmente hervirían su agua, causando contaminación y liberando carbono en el ambiente, VF está recibiendo créditos de carbono, que vende a contaminadores.

En Virgin hemos metido un pie en el agua (perdón por la expresión) mediante nuestro Green Fund, al apoyar a Seven Seas Water, un negocio de desalinación que diseña, construye, instala y opera plantas hidráulicas a lo largo del Caribe y de las Américas. Nuestra meta es producir un abastecimiento barato, seguro y confiable de agua.

La desalinación es sólo un nicho de la industria del agua, pero como muchas otras áreas, ofrece oportunidades ilimitadas para la innovación, dado que muchas tecnologías en uso son obsoletas e ineficientes.

No hace mucho tiempo, los costos energéticos de producir agua potable del agua salada superaban sus beneficios.

Aunque los progresos tecnológicos han cambiado esta situación, las compañías de desalinización siguen compitiendo continuamente para perfeccionar procesos más económicos y ahorradores de energía.

Este impulso hacia la eficiencia es importante para todas las empresas.

Si deseamos que nuestras compañías sigan creciendo y prosperando, debemos aprender también a vivir dentro de lo que nuestro planeta puede proporcionarnos. Es hora ya de que encontremos una nueva forma de crear riqueza que permita conservar nuestro planeta.

Richard Branson 

Favor enviar sus preguntas a: richardbranson@nytimes.com  Incluya nombre, país y dirección de correo electrónico.   Fundador de Virgin Group, y compañías como Virgin Atlantic, Virgin America, Virgin Mobile y Virgen Active.

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