El techo planetario tiembla

La pérdida de dominio de la economía planetaria por parte de EE. UU. se debe a la falta de medidas de estímulos a su economía.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
septiembre 22 de 2011
2011-09-22 12:30 a.m.

 

La situación económica mundial muestra signos de caída en una recesión.

El mayor indicador es el comportamiento de los mercados bursátiles mundiales que experimentan una gran volatilidad, consecuencia de la incertidumbre financiera que arroja la globalización.

Históricamente las grandes situaciones depresivas se han producido en las potencias desarrolladas occidentales, ellas son las responsables de la ruptura de la estabilidad económica y financiera.

En 1930 se dio la Gran Depresión causada en EE. UU. a partir de la caída de la Bolsa el 29 de octubre de 1929; entre 1973-1981 se vivió la gran estanflación, la cual se manifestó como una recesión productiva causando desempleo e inflación; en 1973 se produjo la crisis del petróleo –decisión de la Opep de no exportar más petróleo a los países que habían apoyado a Israel durante la guerra del Yom Kippur–, y en el 2008 la gran quiebra de Lehman Brothers ocasionó una contracción de la producción global e inició un largo ciclo de saldos en rojos causando la gran crisis hipotecaria en EE. UU., que afectó a la fuerte burbuja inmobiliaria que venía padeciendo, de la cual todavía no se ha recuperado.

La situación actual se dio en EE. UU. a raíz del déficit fiscal. Lo que se planteó fue que el no pago de la deuda creaba un default, por eso el Congreso aumentó a 16,4 billones de dólares el techo de la deuda y un recorte fiscal de 2,1 billones de dólares para los próximos años.

La economía americana como manejadora de un imperio unipolar tiene grandes prebendas en su dirección, el poder de emitir dinero sin seguir las normas monetarias mundiales y bonos de deuda para financiación de su deuda interna y externa, la más grande del mundo.

Estados Unidos lleva media década de crisis.

En el 2007, se dispara y se desata la de subprime y entra en recesión; en el 2008 se produce la quiebra de bancos, y en el 2011 los principales indicadores señalan un crecimiento del PIB del 1,3%, un déficit comercial de 53,1, un desempleo del 9,1% y una inflación del 0,5% (Portafolio, agosto 29 del 2011).

El proceso recesivo se marca a través de la disminución del crecimiento de su PIB, que era de 3,8% en el IV trimestre del 2009 y del 1,3% en el II trimestre del 2011, lo que demuestra que la economía americana ha crecido muy lentamente.

La pérdida de dominio de la economía planetaria por parte de EE. UU. se debe a la falta de medidas de estímulos a su economía, por eso se hace necesario un plan fiscal a mediano plazo y un control al déficit por una política fiscal apropiada –el déficit presupuestal durante los primeros once meses del 2011 fue de US$1,23 billones–.

La oficina del Censo informa que el ingreso promedio de las familias de EE. UU. cayó en el 2010 por tercer año consecutivo y la tasa de pobreza alcanzó su nivel más alto desde 1993. La tasa de pobreza aumentó de 14,3% en el 2009 al 15,1% en el 2010.

Este fenómeno económico de recesión vivido en EE. UU. se traslada a la Unión Europea, en donde sus países desarrollados endeudados hundieron las bolsas en todo el mundo en agosto del 2011.

Los estados-nación más endeudados del mundo son: Estados Unidos, 100% del PIB; Francia, 88%; Gran Bretaña, 83%; Portugal, 91%; Italia, 120%; Grecia, 152%; Japón, 229% y Alemania, 80% (El Tiempo, agosto 8 del 2011).

En la constitución de la Zona Euro, para cada ingreso de un país como miembro deben mantener un déficit fiscal inferior al 3% del PIB y una deuda pública por debajo del 60%.

Todas la naciones pertenecientes a la Zona Euro tienen un endeudamiento por encima de los límites, sólo Alemania los sobrepasa en un 20%.

La UE tiene constituido el Fondo de Cohesión, destinado a ayudar a los países miembros a acercarse al nivel de los más ricos. Actualmente Grecia –que desató la crisis europea– tiene un déficit por PIB del 10,5%; España, 9,2%; Portugal 9,1%; Italia, 4,6%; Francia, 7% y Alemania, 3,3%, el más bajo.

Los comportamientos disímiles de las bolsas de valores en el mundo tienen un alto nivel de volatilidad y ello es un gran indicador para los países industrializados y no desarrollados de si existe o no una recesión.

El grado de sensibilidad se aprecia con el hecho de que unas simples declaraciones de un funcionario de un organismo internacional producen temblor en las bolsas. “La posibilidad de una recesión global aún se podría evitar”. Estas palabras de la directora del FMI fueron el principal factor de las caídas de las bolsas.

Allí estuvo la de Colombia, con pérdidas de 1,84%. El Banco Mundial piensa diferente y no cree que caiga EE. UU. en una segunda recesión, pero que sí tendrá una ralentización en su economía.

Un pronóstico preciso sobre los resultados de la economía planetaria no es fácil, mientras las autoridades debaten las soluciones para actuar vigorosamente. Si se toman medidas de precaución, por ejemplo para América Latina, la Cepal advierte sobre los riesgos que encara todo el continente. De ahí que se han hecho ralentización del crecimiento de 4,4% para la región (Cepal), 1,7% para la Eurozona y de 4,2% para el crecimiento mundial (FMI).

Fernando Llinás Toledo

Consultor privado 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado