Terciarización y empleo

En A. Latina la creciente terciarización refleja la incapacidad del sector manufacturero para lograr

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
abril 13 de 2010
2010-04-13 01:39 a.m.

No queda duda que el desempleo y la informalidad constituyen uno de los principales problemas de la economía colombiana. Hay más de tres millones de desempleados, que equivalen al 14,6 del total, y otros 9 millones que no tienen un empleo decente.

Para superar esta situación, los analistas han presentado diferentes propuestas que buscan cambiar los sistemas fiscales y de protección social vigentes, así como mejorar la infraestructura, sin que exista un total acuerdo entre ellos sobre el tipo de reformas que deberían realizarse. Aquí queremos plantear un enfoque diferente, para sostener que la causa de esta situación es el tipo de transformación productiva que ha realizado el país, para pasar de una Sociedad Industrial a una postindustrial, basado en proceso de terciarización 'sustitutiva y viciosa' y no 'virtuosa', el cual hay que corregir si se quiere encontrar una solución de fondo a tan grave problema.

De acuerdo con la Encuesta Anual de Manufacturas del Dane, que coincide con estudios de la Cepal, el proceso de desindustrialización comenzó en Colombia en los años 70, cuando la industria dejó de absorber mano de obra y disminuyó su peso relativo en la generación de puestos de trabajo. Gabriel Palma explica ese fenómeno a través de un tipo de 'U' invertida que tiende a seguir la participación del empleo manufacturero en el empleo total durante el proceso de cambio estructural asociado a incrementos de ingresos per cápita, sosteniendo que en las últimas décadas esa relación se ha hecho más adversa en el mundo entero y es más desfavorable en los países con un superávit comercial en productos básicos y servicios, que aquellos que tienen un superávit comercial en manufacturas.

En los países asiáticos, como lo sostiene la Cepal, "el sector industrial cumple una función cualitativa y cuantitativa: las empresas cierran la brecha productiva y ganan competitividad externa, lo que les permite exportar bienes con creciente valor agregado y generar un número significativo de empleos de buena calidad. Bajo estas condiciones, la masa salarial industrial expande el mercado interno y sostiene la dinámica del sector de servicios.

En estas circunstancias, la terciarización es complementaria con el proceso de industrialización, a tal punto de que conserva una orientación industrial". A diferencia de Asia, en América Latina la creciente terciarización refleja la incapacidad del sector manufacturero para lograr competitividad y mercados, y no permite la expansión complementaría de los sectores secundario y terciario.

El resultado es la debilidad de los efectos de arrastre, directos e indirectos, sobre el resto de la economía, lo que se traduce en subempleo estructural y en la aparición de un sector terciario de subsistencia, en el que predomina la precariedad y la baja productividad de los empleos y un gran desarrollo del sector informal.

Se trata de un proceso de terciarización viciosa, sustitutiva y no complementaria de la industrialización, que se traduce en la caída de la productividad media de los servicios. Jürgen Weller describe este fenómeno como de una terciarización 'espuria' frente de a una terciarización 'virtuosa', impulsada por la sociedad postindustrial. En estas condiciones, la terciarización sustitutiva se explica por la aparición de una mano de obra 'excedente', síntoma de la incapacidad de los sectores productivos modernos de absorber los aumentos de población económicamente activa, producto de los cambios, sociales y culturales.

emece1960@yahoo.com

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